De pactos y pactos

Las traiciones escenificadas entre pueblos indígenas, que se supone eran aliados, fueron comunes desde que llegaron los españoles, y por eso la Conquista fue como fue; las alianzas seguidas de traiciones se dieron una y otra vez en la lucha por la Independencia en el siglo XIX, y lo mismo sucedió en tiempos de Benito Juárez, luego con Porfirio Díaz, y qué decir de los acuerdos, alianzas y planes que fueron traicionados una y otra vez en la Revolución, tal parece que honrar la palabra empeñada no está en nuestros genes.

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Rafael Álvarez Cordero 26/12/2013 00:00
De pactos y pactos

Si quisiéramos señalar el hecho político más importante del año, creo que no serían las múltiples reformas, por importantes que puedan ser si se concretan, sino la celebración del Pacto que Enrique Peña Nieto promovió junto con su secretario de Gobernación, y que fue firmado por los principales actores políticos del país; en este momento, el Pacto ya tiene otro significado, y posiblemente desaparezca, lo que confirmará dos cosas; una, que cuando hay voluntad política por encima de mezquindades partidistas, se puede llegar a acuerdos y, dos, que nuestra tradición, lo vemos en estos días, nos lleva a traicionar la palabra empeñada, a negar lo que habíamos afirmado, a deshacer lo que estábamos construyendo.

Y si reflexionamos un poco, las traiciones escenificadas entre pueblos indígenas, que se supone eran aliados, fueron comunes desde que llegaron los españoles, y por eso la Conquista fue como fue; las alianzas seguidas de traiciones se dieron una y otra vez en la lucha por la Independencia en el siglo XIX, y lo mismo sucedió en tiempos de Benito Juárez, luego con Porfirio Díaz, y qué decir de los acuerdos, alianzas y planes que fueron traicionados una y otra vez en la Revolución, tal parece que honrar la palabra empeñada no está en nuestros genes.

Pero como quiera que sea, el Pacto de Peña Nieto queda ahí, como una muestra de que podríamos ser demócratas si nos lo propusiéramos, como un ejemplo de civilidad y democracia.

Y al terminar el año, vale pensar en la importancia de los pactos, porque… ¿cuántos pactos hacemos y cuántos rompemos?

Siendo nuestro cuerpo único e irrepetible, el primer pacto que deberíamos tener sería con él, y en atención a ese pacto deberíamos respetar nuestro organismo, cuidarlo, alimentarlo bien, prevenir enfermedades, evitar riesgos, y lograr cada día que el cuerpo y la mente funcionen de la mejor manera hasta el último día de la vida.

Pero, ¿cuántos respetamos nuestro cuerpo?, ¿cuántos lo dañamos estúpidamente con hábitos que lo agreden, lo enferman y lo destruyen?, el pacto primario que debemos tener con el único cuerpo que tendremos en la vida, merece más respeto, y no siempre lo cumplimos.

¿Y el pacto con nuestros seres cercanos, seres queridos?, teóricamente tenemos un pacto de amor y amistad, pero en más de una ocasión no lo cumplimos, por una o mil razones; la violencia intrafamiliar, el abuso infantil, la agresión a la mujer, los golpes y hasta las muertes, surgen de la ruptura de ese pacto que se supone implícito en todas las familias; ¿qué hay detrás de esa violencia?, falta de educación, falta de respeto por el ser humano y, sobre todo, impunidad, porque esos actos no son castigados y los responsables no sufren consecuencia alguna de sus actos.

Ahora que se acaba el año, podríamos hacer una serie de pactos, estimado lector: un pacto con nuestro cuerpo, para tratarlo bien, un pacto con nuestros seres queridos, para promover el bienestar familiar, base del bienestar social, y un pacto de respeto por todo lo que nos rodea, amigos, compañeros, medio ambiente, y más.

Se vale soñar, soñar siempre, pero más en esta época, por eso, estimado lector, deseo para usted y todos los que ama, salud, paz y bienestar en 2014.

                *Médico y escritor

                raalvare2009@hotmail.com

                www.bienydebuenas.com.mx

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