Un mundo sin policía

COMPARTIR 
Pascal Beltrán del Río 02/09/2014 02:02
Un mundo sin policía

                Para mis compañeros de Excélsior TV, a un año de haber emprendido esta aventura.
 

Si me preguntaran cómo quisiera que fueran las relaciones multilaterales, diría que sería deseable que las naciones fueran gobernadas por gente sensata, que pensara en la paz y el progreso de la humanidad, y las diferencias entre Estados se resolvieran siempre mediante el arbitraje.

Pero, ¿sabe qué?, un mundo así no existe. Se le intentó construir después de los horrores de la Segunda Guerra Mundial —cuyo comienzo cumplió ayer 75 años—, y la mejor solución que se encontró para asegurar la paz fue un equilibrio entre dos superpotencias nucleares.

La lógica era que ni Estados Unidos ni la Unión Soviética se atreverían a iniciar un conflicto armado porque hacerlo significaría acabar con la vida.

Cuando está a punto de cumplirse un cuarto de siglo del derrumbe del Bloque Socialista, el mundo vive una etapa muy peligrosa de su historia.

Con motivo del centenario de la Primera Guerra Mundial, se ha hecho ver que está apareciendo una inestabilidad que recuerda mucho el ambiente previo a los hechos bélicos desatados en 1914.

Yo no creo que la historia se repita mecánicamente, pero sí hay algo que —casualmente o no— hace que el vecindario internacional se parezca a lo que ocurría hace cien años. Me refiero a la ausencia de una superpotencia que haga las veces de policía del mundo.

En 1914, el imperio británico comenzaba a mostrar signos de agotamiento, aunque su irrelevancia tardaría aún tres décadas en manifestarse por completo. Por su parte, EU apenas iba en ascenso como superpotencia. En algún momento entre 1870 y 1900, había rebasado a Gran Bretaña como la principal economía del mundo.

La Armada Real británica, que había dominado los mares por 300 años, fue reducida significativamente después de la Primera Guerra Mundial, lo que dio paso al crecimiento de la Marina estadunidense como la más grande del mundo, cosa que finalmente ocurrió al terminar la Segunda Guerra Mundial.

A partir de entonces, Estados Unidos tuvo las fuerzas armadas más robustas del orbe, cuya única competencia llegarían a ser las de la Unión Soviética, durante la cresta de la Guerra Fría.

Hoy el poderío económico estadunidense está a la baja. Y, como le ocurrió a Gran Bretaña a finales del siglo XIX, este año EU será rebasado —por China— como la principal economía del mundo. Esto, de acuerdo con el Banco Mundial.

¿Perderá pronto también su estatus como principal potencia militar? Está por verse.

Puede decirse, por ahora, que EU parece estar en retirada como policía mundial, algo que también le ocurrió a Gran Bretaña. Desde hace algunos años, las amenazas estadunidenses de poner en paz al vecindario —así sea sólo para asegurar sus propios intereses— son de menos en menos creíbles. Y si no, que les pregunten a los sirios.

Para quienes han denunciado por años al imperialismo estadunidense, esto podría parecer una buena noticia. Pero no hay indicación alguna de que la retirada de Washington de las zonas de conflicto vaya a ser llenada por una forma armoniosa y equilibrada de convivencia entre las naciones. Al contrario, la ONU parece cada vez más impotente frente a los conflictos armados. Y las posibilidades de guerras entre países, que hace unos años se suponía que eran cosa del pasado, han resurgido peligrosamente.

Son varios los especialistas que creen que el conflicto entre Rusia y Ucrania terminará en una guerra entre ambos países. Y en ese escenario, el recordatorio que hizo al mundo el presidente ruso Vladimir Putin de que su país sigue siendo una potencia nuclear resulta escalofriante.

Por si fuera poco, en Asia y en África los conflictos religiosos y étnicos van en ascenso. El más terrible de ellos es el que protagoniza la organización yihadista de Estado Islámico —que quiere crear un califato en Siria e Irak—, pero no olvidemos las acciones de sus socios africanos de Boko Haram, que tienen sometidas al terror a regiones de Nigeria, Camerún, Níger y Chad.

Por muy indeseable que sea la idea de un policía mundial, la ausencia de una superpotencia que asuma esa tarea puede dar lugar a un planeta caótico, como lo estamos empezando a ver.

El mundo multipolar que surgió después de la Guerra Fría, y supuestamente generaría equilibrios en las relaciones internacionales, jamás llegó a cumplir las expectativas de paz y progreso. Ahora bien, no se puede inventar una superpotencia. Y el resto de los países, particularmente los más fuertes, jamás ceden alegremente el control a otro.

La aparición de un nuevo policía del mundo —ante el vacío que está dejando EU—es un escenario que va más allá de deseos.

La gran pregunta es cuándo ocurrirá y cuánto tiempo tomará para someter los apetitos de naciones y organizaciones supranacionales que, ante la creciente ausencia de un orden internacional, están, ellos sí, doblegando a millones de personas a sus intereses más descarnados.

¿El nuevo orden surgirá de una alianza entre Moscú y Pekín? ¿O China querrá para ella sola el papel internacional que claramente está dejando de jugar Estados Unidos?

Probablemente estemos a muchos años de conocer la respuesta a esas preguntas. Mientras, viviremos en un mundo peligroso en el que, por ejemplo, un avión civil con 298 personas a bordo puede ser derribado o miles de mujeres puedan ser convertidas en esclavas sexuales, y no pase absolutamente nada.

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red