PAN: trueque fallido

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Pascal Beltrán del Río 21/05/2014 02:33
PAN: trueque fallido

La tarde del domingo pasado, cuando el resultado de la elección para la dirigencia del PAN asomaba ya en las encuestas de salida, el grupo del senador Ernesto Cordero puso en funcionamiento su plan B: de lo perdido, lo que aparezca.

Hubo dos reuniones esa tarde entre los bandos en pugna. Se trataba de fijar los términos de la capitulación. El derrotado Cordero levantaría el brazo a Gustavo Madero si y sólo si éste accedía a una serie de condiciones.

La palabra clave fue proporcionalidad.

Por el bando de Cordero, los encargados de transmitir el mensaje fueron el senador Roberto Gil Zuarth y el diputado federal Max Cortázar

La pretensión era que el jefe nacional reelegido accediera a dar un número de posiciones en la nueva Comisión Permanente —el órgano que sustituirá en muchas funciones al Comité Ejecutivo Nacional— equivalente al porcentaje de votos que obtuviera Cordero en el cómputo de votos.

Pero no sólo eso: también una cuota proporcional de candidaturas a gobernador en 2015.

El trueque propuesto fue rechazado por el bando maderista.

“El nuestro no es un sistema parlamentario”, me dijo ayer un miembro del equipo de Madero, quien confirmó las pláticas del domingo. “El ganador se lleva todo; el perdedor, nada”.

Cerradas las casillas de la elección, y cuando ya rodaba el balón en la final del futbol mexicano, el bando de los ganadores se apersonó en la sede nacional del PAN. Se creó un caos momentáneo por el cambio de formato y de salón.

No saldrían sólo Francisco Gárate, titular de la comisión organizadora del proceso, y la jefa nacional interina Cecilia Romero, a comunicar los resultados de la votación, como estaba previsto. Tendrían que compartir la tribuna con Gustavo Madero y Ricardo Anaya, de la fórmula triunfadora.

La molestia se reflejaba en el rostro de Romero. Las cámaras de televisión ya estaban colocadas en el otro salón y tuvieron que ser reacomodadas en el auditorio “Manuel Gómez Morin”, donde crecía la algarabía de los seguidores del chihuahuense.

“¿Y dónde está Cordero?”, era la pregunta que muchos se hacían en la sede panista y las redes sociales.

Se oficializaron los resultados, hablaron los ganadores, y, por fin, mediante un tuit, el exsecretario de Hacienda reconoció su derrota. “Los resultados que se han dado a conocer no nos favorecen, @olivapan y yo sabemos que la unidad nos dará fortaleza para enfrentar los retos”, escribió en su cuenta.

Se esfumaba así la amenaza, que circuló la semana previa a la elección, de que Cordero no aceptaría los resultados si perdía.

Poco después, en un mensaje público que duró tres minutos, el excoordinador de la bancada panista en el Senado —curiosamente, fue removido de esa posición por Madero, exactamente un año antes— hizo explícito que no impugnaría los resultados de la contienda. El PAN, dijo, “no necesita una batalla legal sino ética”.

Y aunque ya había sido desechado el ofrecimiento de proporcionalidad a cambio de levantar el brazo al ganador, Cordero dejó en su discurso una huella de la negociación.

“Esperamos que la pluralidad que hoy se ha manifestado en las urnas se refleje en los espacios de decisión del partido, en donde deberán deliberarse las acciones más importantes de la vida institucional del PAN”, dijo. “La unidad es responsabilidad de todos. Pero la convocatoria, la iniciativa, a construir la inclusión que reconcilie nuestra pluralidad, debe venir de la dirigencia”.

¿A qué espacios de decisión del partido podía referirse Cordero? No al Consejo Nacional, puesto que éste ya se encuentra integrado e instalado. Tampoco al CEN, ya que los nuevos estatutos disponen que este órgano de dirección se componga de sólo 12 miembros, de los cuales nueve son integrantes de la planilla ganadora.

Seguramente se refería a la nueva Comisión Permanente, un nuevo órgano colegiado de 40 personas (más miembros ex oficio, como gobernadores, exjefes nacionales del partido, además de algunos coordinadores parlamentarios y líderes estatales). De esas 40 posiciones, 27 son propuestas por el presidente del CEN y otras 13 son votadas por lista en el Consejo Nacional.

Para el equipo de Madero introducir la proporcionalidad en la Comisión Permanente iría contra el espíritu y la letra de los estatutos.

“Estuvimos abiertos al diálogo, la inclusión y la unidad”, dijo la fuente. “Buscamos cuidar al partido y al adversario, pero esa propuesta de reconocer al ganador a cambio de cuotas era absurda”.

El próximo jueves, a las 12 del día, Madero tomará posesión de su segundo periodo al frente del PAN y se convertirá en el sexto jefe nacional en ser reelegido (los otros son  Juan Gutiérrez Lascuráin, Adolfo Christlieb Ibarrola, Abel Vicencio Tovar, Luis H. Álvarez y Luis Felipe Bravo Mena).

Inmediatamente, Madero convocará al Consejo Nacional que se reunirá, se estima, antes de que termine mayo. Ahí se formarán las comisiones de trabajo y se votará por los 13 miembros que corresponden a ese órgano en la Comisión Permanente.

Así, se habrá cerrado la parte legal de la renovación de la dirigencia panista.

No así, la parte política. Pues cuando uno escucha hablar, en corto, a los bandos enfrentados, queda claro que el pleito va para largo, muy largo.

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