PAN y PRD, ¿otra vez juntos en 2015?

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Pascal Beltrán del Río 05/05/2014 01:19
PAN y PRD, ¿otra vez juntos en 2015?

Hace cuatro años se registraron los convenios de coalición que permitieron al PAN y al PRD ir juntos, por primera vez en la historia, en la mayoría de los estados con elecciones en un mismo año.

Desde los años 90, ambos partidos ya habían pactado alianzas similares, como las de San Luis Potosí (1991), Tamaulipas (1992) y Nayarit (1999), pero esto se había hecho de manera aislada y sólo con éxito en esa última entidad.

Sin embargo, la coalición amplia de 2010 hizo posible que el PRI perdiera, también por primera vez, las gubernaturas de Puebla, Oaxaca y Sinaloa, y se quedara a un paso de hacerlo en Durango e Hidalgo.

En 2013, panistas y perredistas se volvieron a aliar en varios estados con procesos electorales.

Esa vez, los resultados fueron menos espectaculares, pues la coalición perdió diputaciones y alcaldías ganadas tres años antes, pero se llevó la única gubernatura en juego, Baja California, así como las ciudades de Aguascalientes, Puebla y Mexicali. En total, la alianza ganó 166 municipios y 62 diputaciones, más de las que PAN y PRD pudieron ganar compitiendo por separado (153 y 21).

Dicha coalición tuvo dos diferencias importantes respecto de la de 2010: el PRI no estaba en la Presidencia de la República y los partidos aliados no enfrentaban los episodios de división interna que han experimentado desde la elección federal de 2012.

Sin embargo, para cuando comience el proceso electoral federal de 2015 —la fecha es aún incierta, por la negociación de las leyes secundarias de la reforma político-electoral—, tanto PAN como PRD habrán resuelto sus respectivas sucesiones internas. Los panistas elegirán a sus dirigentes el 18 de mayo y los perredistas, el 24 de agosto.

También habrán quedado saldados los remanentes del Pacto por México —las leyes secundarias de las reformas político-electoral, energética y de telecomunicaciones—, lo cual liberará a panistas y perredistas de cualquier compromiso con el PRI-gobierno, si es que lo siguen teniendo.

Para finales del verano, las dirigencias recién elegidas estarán pensando casi exclusivamente cómo enfrentar el proceso electoral de 2015, en los que, por primera vez, serán concurrentes los comicios federales y los locales de 17 entidades.

Casi dos tercios de los electores del país (62%) serán convocados para votar simultáneamente por diputados federales y diversos cargos locales. Nueve gubernaturas estarán en juego: las seis que tradicionalmente se eligen en año de comicios intermedios federales (Colima, Campeche, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora), además de otras tres que modificaron su calendario electoral (Baja California Sur, Guerrero y Michoacán).

En días recientes, han surgido versiones en el sentido de que, si prevalecen en el mando de sus respectivos partidos el panista Gustavo Madero y la corriente perredista Nueva Izquierda, se incrementarán las posibilidades de una coalición PAN-PRD en 2015, a la que se oponen los grupos opositores en cada uno de esos institutos políticos.

Una simple suma de votos indica que, de las seis gubernaturas que hoy detenta el PRI y que serán renovadas en 2015 (Colima, Querétaro, Nuevo León, San Luis Potosí, Michoacán y Campeche), en todas menos esta última el partido tricolor las ganó con menos de 50% de los votos. Y en San Luis Potosí y Michoacán, la suma de los votos obtenidos por el PAN y el PRD hubiera alcanzado para derrotar al PRI.

Eso crea enormes incentivos para que panistas y perredistas vayan juntos en los comicios estatales del año entrante.

Si a eso sumamos que ambos partidos difícilmente pueden ganar por separado la mayoría en la Cámara de Diputados, pero juntos pueden impedir que el PRI la obtenga, el incentivo bien podría trasladarse al plano federal. (Con alianza en 2009 —las últimas intermedias federales—, el PRI quizá hubiera perdido 48 de los 202 distritos que ganó.)

¿Será por eso que el PRI resiste la exigencia panista-perredista de que la legislación secundaria de la reforma político-electoral autorice las candidaturas comunes, como ayer reveló la reportera Ivonne Melgar en Excélsior?

Las candidaturas comunes a nivel federal facilitarían la alianza de los opositores, que no tendrían que sujetarse a engorrosas coaliciones, que imponen requisitos que muchas veces acaban por frustrar las alianzas, como ya pasó a nivel estatal en Veracruz y Quintana Roo en 2013.

Debo decir que personalmente no soy afecto en general a las coaliciones que se forman con el único propósito de hacer perder a un partido —creo que deben tener objetivos más amplios—, y me parece que los resultados de las alianzas PAN-PRD de los últimos cuatro años han dejado mucho que desear en cuanto a acciones de gobierno.

Sin embargo, las coaliciones son parte del paisaje electoral y han sido bien recibidas por parte de los votantes en varios estados del país, lo cual implica darles otra oportunidad.

Y más allá de lo que unos y otros pensemos al respecto, lo cierto es que existe la tentación de construirlas para 2015, no sólo en el plano estatal sino incluso federal. Por eso habrá que preguntarse si el visto bueno oficialista para el statu quo en el PAN y el PRD no acabará siendo una de esas cosas que no se deben desear… porque se cumplen.

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