Osemos...

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Paola Domínguez Boullosa 23/04/2014 00:00
Osemos...

La osadía significa simplemente... atreverse... sapere aude: “Osa conocer” es el lema  de Horacio que se acuñó en tiempos de la Ilustración, en el siglo XVIII, y que más tarde, Kant retomó e interpretó  como: “Ten el valor de servirte de tu propia razón”...

Y no se equivocaron entonces y no nos equivocamos ahora... Si por un instante eligiésemos atrevernos a servirnos de nuestra propia razón... es casi seguro que disfrutaríamos mucho más de nosotros. Simplemente porque la confianza en uno mismo comienza por nuestros propios pensamientos...

La razón es una facultad innata de los seres humanos, es la guía autónoma con la que contamos para que nos sea posible indagar sobre todo tipo de causas, y más aún si nos son necesarias. Por supuesto tener la razón sobre algo implica adentrarse en el conocimiento, y también se necesita atrevimiento y osadía para hacerlo, porque no todo el mundo está preparado para conocer, y no porque no pueda, sino porque, con mucha frecuencia, se niega la oportunidad de hacerlo, ya sea por miedo o por necedad, no importa... cualquiera de las dos son motivos suficientes para mantener a la razón paralizada.

Y es que como en todo, la razón necesita del conocimiento... nadie puede razonar sin tener la mayor cantidad de elementos para hacerlo, y esos elementos debemos encontrarlos no sólo en la causa que queremos razonar, sino, y más importante, en nosotros mismos.

Por eso hoy le invito a que ose conocer y conocerse, sólo así podrá desarrollar el razonamiento necesario para prescindir de la razón ajena en la toma de sus propias decisiones...

Porque ocurre con demasiada frecuencia que confiamos más en el razonamiento ajeno que en el propio, y puede haber circunstancias donde sea absolutamente necesario solicitarlo, ya sea porque se cuenta con poca experiencia o con poco accesibilidad al conocimiento, según sea el caso y el grado de dificultad a tratar, pero sea como fuere, las decisiones trascendentales sobre su vida podrán apoyarse, pero nunca sustentarse en la razón ajena, por eso es tan importante que tengamos el valor de servirnos de nuestra propia razón, porque nadie mejor que uno mismo para saber qué es lo mejor para nosotros...

Por lo menos eso se espera... que uno se ame y se entusiasme por su propia vida, y definitivamente, el amor y la ilusión también necesitan, para ser reales, del conocimiento... nadie puede amar realmente lo que no conoce, por eso es tan importante que nos convirtamos en nuestro mejor cómplice...

Al final, sólo se trata de atreverse, de ser osado frente a la oportunidad que tenemos de ser felices... que es conocernos a nosotros mismos y vivir con la certeza de que pase lo que pase, contaremos con las herramientas necesarias para elegir, y no hay mejor herramienta en nuestra vida que la capacidad propia de razonar.

Siempre hay que razonar, hasta los sentimientos, los deseos, los sueños y todas esas cosas que creemos que pertenecen al mundo de la sensibilidad... Y que por muy visuales que sean o no, son cambiantes y siempre difusas, por eso es importante sentir, pero más importante es saber por qué y para qué sentimos lo que sentimos…

Así... no existe ninguna justificación posible ante el error que cometamos en la toma de decisiones en nuestra vida más que no haberlas razonado correctamente, y es muy posible que el error no esté en nuestra capacidad lógica y de razonamiento, sino en la falta de los conocimientos adecuados para resolver aquello que deberíamos haber resuelto, y por eso mismo es muy importante nunca confiarse de lo que uno percibe, ni mucho menos confiar en las ideas preconcebidas que casi siempre nos hacemos, simplemente porque todo cambia...

Tenga el valor de servirse de su propia razón —como bien decía Kant—, porque eso le permitirá sentirse libre y más seguro —si cabe— sobre el destino de su vida, porque todos necesitamos una poderosa razón comprensible y admisible para seguir adelante, si acertamos, qué mejor, si nos equivocamos... por lo menos habremos aprendido más de lo ocurrido y de nosotros mismos.

Por eso no se quede nunca solamente con la razón de otros, no minimice sus razonamientos y no deje nunca de acceder a los conocimientos necesarios para poder razonar con claridad, porque nada es igual… todo cambia, todo se transforma, lo que hoy cree saber, puede ser que mañana deje de tener el mismo sentido y la misma razón.

Y recuerde que también usted cambia, así que tenga siempre la osadía de seguir  conociendo y conociéndose, buena suerte... y sapere aude...

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