Pase lo que pase…

Ninguna dependencia o control puede hacernos sentir suficientemente dignos.

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Paola Domínguez Boullosa 09/04/2014 00:04
Pase lo que pase…

Pase lo que pase, sólo existe algo en la vida que estamos obligados a nunca perder... la dignidad.

Del latín dignitas, significa valioso, con honor, merecedor; la dignidad es la cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás, y no deja que lo humillen ni degraden. La dignidad también es la cualidad de aquello que merece respeto.

La dignidad es la capacidad, el derecho y la obligación que tenemos los seres humanos para procurarnos respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás. Platón y Kant, entre otros filósofos y pensadores, coinciden en que la dignidad se puede explicar en buena medida por la autonomía propia del ser humano, pues sólo el que sabe y puede gobernarse a sí mismo, según un principio racional, resulta señor de sus acciones y, por ende, libre y capaz de regular su comportamiento según sus propias normas...

Por eso... pase lo que pase, sólo existe algo en la vida que nunca podemos perder... la dignidad... y es que, aun perdiéndolo todo, vale la pena esforzarse lo más posible por mantenerla intacta, no importa lo que tengamos que dejar atrás, ¡perdamos todo, si es necesario!.. pero nunca perdamos la dignidad y el respeto por nosotros mismos ni permitamos, tampoco, que nadie denigre el valor más grande que tenemos...

Así, hoy le invito a reconsiderar el valor que se da a usted mismo, porque nada ni nadie vale más que usted. Trace cada uno de los límites necesarios, a fin de proteger su dignidad, no importa lo que pierda ni a quién pierda, perderse el respeto a usted mismo siempre será de mayor gravedad.

No importa si son cuestiones laborales, personales, de pareja, de familia, la dignidad no es negociable, nunca puede estar subordinada al árbitro ajeno y, si es que ocurre, tenga la certeza de que no ha sido el otro quien violenta su dignidad, sino usted en su incapacidad de defenderla, no es lo ajeno quien decide los parámetros del respeto hacia su persona, es usted, sólo usted.

Mantener la dignidad y el respeto por uno mismo es responsabilidad de cada uno, no permita que nadie le defina qué es el respeto o la dignidad, cada uno de nosotros sabemos qué es aquello que nos hace sentir agraviados y es nuestra obligación comunicarlo, en eso se sustenta la dignidad, en la autonomía que tenemos para decidir hasta dónde se puede llegar con cada uno, usted elige, y nada ni nadie más tiene el derecho a decidir sobre sus sentimientos y  mucho menos sobre sus valores...

La dignidad la debemos reconocer en todos y sobre todo y todos... en nosotros mismos. Por eso, no ceda ese poder a nadie, créame, nada ni nadie vale ese sacrificio y nada ni nadie que valga la pena lo necesita. Las cosas buenas de su vida y las personas que en ella elija que estén deben ser aquellas que le dignifiquen en todos los aspectos y también a las que usted pueda dignificar no más... no menos.

Por eso es tan importante la autonomía, por eso es tan importante elegir y tomar decisiones, porque eso define quiénes somos, qué queremos, hacia dónde vamos y, sobre todo... de dónde venimos. Define nuestra personalidad y la vida que queremos vivir, por eso, ante la dignidad y el respeto, desde un punto de vista personal, filosófico y no jurídico, lo primero que debemos reconocer en nosotros mismos es la autonomía.

Ninguna dependencia o control puede hacernos sentir suficientemente dignos y plenos, por eso hay que deslindarnos de cualquier cosa o persona que intente o procure someternos, en lo poco o en lo mucho. Ni la autonomía ni la dignidad ni el respeto pueden ser moneda de cambio, cada quien decide hasta dónde arriesga o hasta dónde no, pero si se pierde alguna de ellas, el mayor riesgo que se corre es perderse a uno mismo, y eso... eso no puede ser negociable.

Recuerde que en la felicidad no existe cabida para las humillaciones, son líneas paralelas que nunca se juntan, así que nada que hoy considere que violenta su dignidad puede formar parte, al mismo tiempo, de lo que sienta, crea o considere le hace feliz. No se confunda ni permita que le confundan, donde no se puede dar y mantener  la autonomía, la dignidad y el respeto, tampoco puede darse la felicidad.

Hoy podemos ser y elegir, elijamos así que, desde hoy, defina bien quién es usted para que aquellos que le amen sepan de antemano que usted hará valer su dignidad siempre, pase lo que pase... buena suerte...

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