“La próxima vez…”

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Paola Domínguez Boullosa 31/03/2014 00:00
“La próxima vez…”

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos deseado que alguna experiencia vivida volviese a ocurrir, quizá para aplicar lo aprendido, quizá para simplemente tener otra oportunidad de hacer lo que no se hizo, o quizá... tan siquiera para resarcir ese hubiera que tantas veces retimbra en nuestra mente...

Y pocas... son muy pocas las veces en las que la vida nos pone nuevamente en la misma circunstancia... porque aprendida la lección, viene la evolución o... no, y pasarán otras cosas que gocen de cierta similitud, pero nunca algo igual a lo vivido... eso nunca vuelve, aunque tampoco nunca dejemos de esperar “la próxima vez...”.

Y es que no hay próximas veces, sólo otras veces mejores, peores o simplemente diferentes, por eso “la próxima vez...” que algo le recuerde lo aprendido, haga lo que tenga que hacer firmemente, a fin de no sentir que necesita otra oportunidad... difícil, sí, porque vamos aprendiendo sobre la marcha todos los días y todos los días debemos elegir y responder sin mucho espacio para la reflexión... por eso es imprescindible que tengamos siempre presentes nuestras prioridades y ninguna otra más importante que vivir nuestra vida de la mejor manera posible...

Cada quien sabe lo que debe o no hacer para vivir como desea vivir, cada quien sabe el cómo, el con quién, el por qué y por supuesto el para qué hace lo que hace, dice lo que dice o deja de hacer. Cada quien experimenta su vida al tiempo que va aprendiendo a vivirla de la mejor manera posible, por eso siempre lo que está por venir debería de ser mucho mejor de lo ya vivido, o al menos eso se espera...

Y depende... siempre depende de cómo utilicemos lo aprendido en “la próxima vez...”  porque habrá quienes se vuelvan temerosos y habrá otros que decidan volverse más valientes, habrá también quienes decidan tomarse las cosas más en serio y otros que deban relajarse y dejar fluir, habrá quienes deban aprender a no decir y otros que deban aprender a comunicarse, habrá quienes deban aprender de límites y otros que deban salirse de ellos... al final... cada próxima vez depende de cuánto estamos dispuestos a arriesgar...

Arriesgarnos a vivir como queremos vivir es quizá la batalla más heroica que podemos conquistar, porque no todo el mundo está dispuesto arriesgarse por algo mejor... posiblemente, sólo se arriesgue aquel que sabe que nada puede ser peor o que no le queda nada más, o aquel que simplemente ha dejado de ver las coincidencias entre su sentir, su pensar y su vivir; definitivamente aquel que todo lo arriesga es únicamente aquel que sabe que aun perdiéndolo todo, no se perdería a sí mismo, por eso decide vivir a partir del riesgo evaluado...

Y el riesgo evaluado no es más que el ejercicio de las acciones acertadas, una vez que ocurre “la próxima vez...”.

Por eso, siempre habrá gente que decida experimentar nuevos placeres en lugar de seguir intentando animarse con los ya existentes, por eso siempre habrá gente que decida probar cosas nuevas en lugar de instalarse en el conformismo, por eso siempre habrá gente que decida dejarlo todo por algo mejor y otros que decidan nunca dejar nada... por eso hay gente que decide cambiar y otra que decide no hacerlo...

Todo depende... todo depende del grado de satisfacciones que estamos dispuestos a negociar o no en nuestra propia vida... Por eso habrá gente que se dedique hacer que todo dure y otras que comprendan que todo tiene un tiempo, y lo cierto es que todo por servir se acaba y todo por no usarse se atrofia, y la vida no es cuestión de retóricas, sino de prácticas... así que de poco valen los discursos sin la acción, las amenazas sin cumplimiento, las promesas sin realidades, las discusiones sin acuerdo, las mentiras sin necesidad, y recuerde siempre que la vida que no se vive simplemente por durar... la vida es simplemente disfrutar lo que se vive...

Por eso hoy le invito a que se pregunte cuánto está dispuesto a arriesgar para que  “la próxima vez...” sea la vez  y no simplemente una vez más que se pierde la oportunidad de ser y vivir de la manera que desea vivir... Finalmente, usted decide si su vida es cuestión de resistencias o cuestión de vivencias, usted decide cuánto esfuerzo valen sus sueños o si los sueños... como decía Calderón de la Barca... sueños son...

Usted decide si el tiempo es lo que importa o el valor del tiempo depende de las experiencias, usted decide si se juzga eternamente o si decide reconciliarse con lo mejor que tiene, que es usted mismo, usted decide cuánto vale para usted la vida que desea vivir y cuánto debe arriesgar para tenerla... usted decide cuánto debe invertir en desvivirse por seguir viviendo o cuánto debe invertir en vivir para disfrutar lo que vive...

Así que “la próxima vez...”, asegúrese de tener bien clara su lista de prioridades ante la vida, para saber qué será capaz de negociar y qué no, asegúrese de aquellas cosas que le hacen feliz, asegúrese de sus fortalezas, de sus debilidades y de los riesgos que está dispuesto asumir en función de vivir intensamente y no simplemente de vivir por vivir...  por durar, porque nada, absolutamente nada, es eterno...

                Aunque arriesguemos equivocarnos, alguna vez valdrá más arriesgar la equivocación enérgicamente que                 titubear sin valor.

                Orison Swett Marden

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