El que más importa

Muchas veces, al sopesar qué elegir, no podemos elegir el bien, la tranquilidad y la satisfacción para todos...

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Paola Domínguez Boullosa 19/03/2014 00:18
El que más importa

Tomamos decisiones y elegimos todos los días. Elegimos siempre en función de satisfacer aquello que deseamos, aquello que es de nuestro interés o aquello que simplemente sentimos, creemos y pensamos que es lo mejor. Y elegimos siempre para nosotros mismos, a reserva de tener o no la sensibilidad de no afectar directa o indirectamente a nadie y, mucho menos, a aquellas personas o intereses que sentimos necesitar o apreciamos.

Y muchas veces, al sopesar qué elegir... no podemos elegir el bien, la tranquilidad y la satisfacción para todos... y nos preocupamos y, en ocasiones, hasta decidimos dejar de elegir en función de no afectar a otros... aunque igualmente los afectamos —si cabe más—... porque terminamos por afectarnos a nosotros mismos.

Debemos aceptar que es imposible la conciliación en todos los ámbitos de nuestra vida, debemos aceptar que si bien aquello y aquellos que nos rodean son importantes, no existe nadie más importante que nosotros mismos, porque quien tiene la decisión en sus manos es uno, porque es su vida y de nadie más y ocurre con frecuencia que aquellos que con un egoísmo desmedido esperan o exigen una respuesta de nuestra parte, se anticipan y manifiestan su desacuerdo e incluso su sufrimiento argumentando sus propias razones personales... increíble...

Por eso, hoy le invito a que cuando tenga que elegir entre el bien, la tranquilidad, la satisfacción o la paz de otros y la de usted... elíjase a usted. Siempre hay que elegirse a uno mismo, porque es nuestro deber, nuestra obligación y nuestra responsabilidad. Siempre debemos actuar conforme a lo que en realidad queremos, no sólo en función de lo que hoy somos, sino de lo que deseamos llegar a ser, y para eso, no lo dude, hay que elegirnos a nosotros mismos.

Lo que puedan sentir y pensar los demás sobre su decisión es, finalmente, también su elección y no queda más que respetarla, es parte de las consecuencias de elegirnos... y no siempre... porque quien en realidad le aprecie es casi seguro que podrá comprender las razones que le han llevado a esas decisiones, quien le aprecie apreciará siempre que ante todo sea honesto y fiel a usted mismo.

Y eso es siempre lo que debemos de ser al elegirnos, honestos y fieles con lo que creemos, pensamos y sentimos, esa es la única manera que tenemos para validar quiénes somos y lo que queremos de la vida, y esa es también la única vía para finalmente comprender que todo aquello que nos ocurre depende de nuestras elecciones y de la responsabilidad con la que actuemos en la vida, y créame que no hay nada que nos haga ser mejores frente a los demás y frente a uno mismo que la capacidad de tomar decisiones y ser responsable de las mismas.

Así que deje de preocuparse de los sentimientos de los demás con respecto a sus propias decisiones porque, finalmente, eso que cada quien siente no es del todo su responsabilidad sino producto de la historia de cada uno, nadie es realmente tan importante ni tan indispensable para nadie, así que eso también pasará... Usted dedíquese a tomar las mejores decisiones para su presente y para su futuro y con eso ya tendrá bastante.

No dude nunca en elegirse porque quien bien se elige, elige también aquellas cosas que le son importantes. Y tómese el tiempo que necesite y medítelo el tiempo que sea prudente y cerciórese de tener la decisión y la elección correcta y hágalo, lo que pase después, ya llegará, y si la decisión ha sido la acertada para usted, importa poco la preocupación ajena que, ciertamente, es casi siempre eso... ajena, finalmente, las consecuencias de sus decisiones son suyas y mirar la vida de otro no es lo mismo que vivirla, así que no se esfuerce demasiado en hacerles comprender ni asuma lo que no le corresponde. Decida, elija, actúe y trabaje en consecuencia y, como decía el conde de Rivarol… “La preocupación es un juicio que espera las pruebas”. Así que no se preocupe por las preocupaciones de los demás sobre su vida... mejor, mucho mejor, ocúpese de ella. Buena suerte...

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