México no se mueve en la dirección correcta

11 de Enero de 2017

Por Clemente Castañeda Hoeflich*
 

El 4 de enero, el presidente Enrique Peña Nieto dirigió un mensaje para anunciar dos nuevos nombramientos en su gabinete; como para salir del paso, también hizo mención al gasolinazo y pidió a los mexicanos resignación para aceptar esa decisión. Un día después reapareció en cadena nacional y, al desear un feliz año, preguntó a los ciudadanos: ¿Qué hubieran hecho ustedes? El mandatario dijo que el aumento a los combustibles era culpa del exterior y responsabilizó al expresidente Felipe Calderón Hinojosa de haber dilapidado un millón de millones de pesos en subsidios a la gasolina.

El Presidente inició el año con dos pies izquierdos, pues ambos discursos fueron una muestra de insensibilidad ante las manifestaciones de rechazo que se extendían por todo el país; no buscaba tranquilizar ni explicar ni estabilizar, lo que comunicó fue un mensaje de reproche y hartazgo. Nos enfrentamos a una de sus principales debilidades como gobernante: la negativa a reconocer errores y asumir su responsabilidad en la crisis política, económica y social que vive el país. El 9 de enero, con un tono distinto, más amable, insistió en lo acertado de su decisión.

Preocupa que el Presidente, en su anuncio sobre los acuerdos para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar, haya optado por no tomar en consideración ninguno de los planteamientos que se han presentado para revertir el gasolinazo; todas las propuestas han sido ignoradas: desde las enfocadas a reducir el impacto de este impuesto, hasta las orientadas a sanear verdaderamente las finanzas públicas. Una vez más confirmó que no hay voluntad para cambiar el rumbo de la política económica actual.

Esta crisis se agrava con el triunfo de Donald Trump: amenazas contra empresas con proyectos de inversión en México y su insistencia en que, vía renegociación del Tratado de Libre Comercio, pagaremos la construcción de un muro. A pocos días de tomar protesta, Donald Trump mantiene una postura beligerante contra nuestro país. ¿Por qué el gobierno federal no ha definido una postura clara? ¿Cuál es su evaluación de la situación? ¿Cuál será el rumbo de la política exterior con la llegada de un Presidente xenófobo a la Casa Blanca? Declaraciones en torno a que en la política exterior imperará el diálogo y no habrá confrontación, resultan insuficientes frente a lo complicado que se vislumbra la relación entre ambos países. Parece que el gobierno no ha comprendido que hoy más que nunca debemos tomarnos a Trump en serio.

Otro problema a enfrentar en este complicado 2017, es la negativa del presidente Enrique Peña Nieto a reconocer los problemas que tiene en su gabinete: a lo largo de la administración ha mantenido en puestos clave a su equipo cercano, sin importar si tienen la preparación, capacidad, el perfil idóneo o, incluso, a pesar de los malos resultados.

Los movimientos en su administración han sido sólo eso, movimientos, enroques, no cambios de perfiles ni de capacidades. El problema se refleja en momentos como éste, cuando en menos de diez días, el mandatario se ha visto obligado a salir tres veces en cadena nacional para intentar resolver, sin éxito, un mismo tema.

El último mensaje del Presidente, aunque con un tono distinto, confirma que México no se mueve por la dirección correcta y preocupa. Estamos en un momento en que se agravarán las consecuencias de las malas decisiones de un gobierno que se niega a escuchar, a reconocer errores y a rectificar.

*Coordinador parlamentario de Movimiento Ciudadano

Comentarios

Lo que pasa en la red