Gendarmes, rurales y autodefensas

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Opinión del experto nacional 16/03/2014 00:29
Gendarmes, rurales y autodefensas

Por Íñigo Guevara y Moyano*

Primera de dos partes

El escenario de seguridad en México se vuelve más complejo ante el surgimiento de grupos de autodefensas (civiles armados) que se levantan en lo que hasta ahora han sido principalmente acciones de legítima defensa. El Estado tuvo en su momento dos opciones: reconocerlos y arroparlos, o desconocerlos y combatirlos; en un ejercicio de razón sobre emoción, opto por la primera.

Desde 2011 comenzaron a circular noticias en la prensa nacional sobre ciudadanos que, cansados de estar bajo el acecho de criminales, se organizaban y defendían con sus propios medios. Algunas de estas historias tienen el sabor de leyendas urbanas: don Alejo Garza, quien a sus 77 años peleó y murió defendiendo su rancho de 30 sicarios de los Zetas, o la familia dueña de un hotel en la Comarca Lagunera que se atrincheró en el vestíbulo y repelió un ataque armado… A éstas se suman noticias menos folclóricas, pero importantes para el contexto, de grupos de vecinos en Ciudad Juárez, Veracruz o Torreón que decidieron unilateralmente cerrar los accesos viales a sus colonias y comenzar rondines de vigilancia con guardias privados. En la mayoría de zonas urbanas las policías locales y estatales comenzaron procesos de reconstrucción, procesos que serán sin duda largos, pero que en algunos espacios, por ejemplo Nuevo León y Aguascalientes o Ciudad Juárez y Tijuana, ya están brindando frutos. En estas regiones el apoyo por parte de la sociedad civil organizada (llámese ONG o grupos de empresarios) ha sido clave. 

¿Pero qué sucede en regiones rurales o aisladas en donde parece no haber indicios de sociedad civil organizada y en donde la fuerza del Estado es casi inexistente? Ahí es donde la situación se complica. Ahí es precisamente en donde a falta de presencia del Estado o sociedad civil surgen los grupos de autodefensa y ahí es donde el Estado debe dirigir su atención.

La reciente confrontación de dos grupos de autodefensas en La Ruana, Michoacán, debe servir de alerta sobre el potencial de violencia que existe al tener grupos de civiles armados con agendas independientes y sin estructura de mando.

El debate sobre si los grupos de autodefensas deben existir es ya obsoleto. Existen y están operativos. ¿Ahora qué sigue? Encontrar la figura más apropiada para su integración en el futuro de México, pues dudo mucho que estas fuerzas de ciudadanos decidan entregar sus armas así como así una vez que se decrete finalizado el estado de emergencia. 

La idea inicial y públicamente muy sonada es su integración en los Cuerpos de Defensa Rurales. Los rurales definitivamente no son un cuerpo nuevo. De acuerdo con archivos públicos de Sedena, los primeros cuatro Cuerpos de Policía Rural fueron creados durante la presidencia de Benito Juárez, en mayo de 1861, dependiendo a partir de ese momento del entonces Ministerio de Guerra. La misma fuente cita que fueron creados a imagen de la Guardia Civil española, es decir, un cuerpo de gendarmería encargado de proveer seguridad, combatir el bandolerismo y auxiliar al ejército en caminos y zonas rurales.

Durante la época de don Porfirio, los rurales fueron re-organizados y reclutados inicialmente a partir de exconvictos, cuya experiencia criminal y conocimiento del terreno les permitió reducir el crimen en los caminos rurales de manera significativa.

*Maestro en seguridad nacional por la universidad de Georgetown. Miembro del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia.

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