Cuauhtémoc, el presidente que no fue

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Martín Moreno 02/05/2014 00:00
Cuauhtémoc, el presidente que no fue

Muy pocos dudan, 26 años después, que Carlos Salinas de Gortari llegó a Los Pinos —que no significa haber ganado con votos la elección presidencial— tras un fraude documentado y comprobado, despojando a Cuauhtémoc Cárdenas, a quien los mexicanos le habían dado el triunfo en las urnas. 1988 fue la curva histórica que derrumbó al país.

¿Por qué lo derrumbó?

Por la crisis financiera que provocó el sexenio de Salinas y que arrastró a más de un millón de mexicanos a perder bienes, empresas, casas, negocios, autos. Sí: el periodo económico más doloroso que haya sufrido México en su historia reciente.

Salinas no empobreció aunque, políticamente, hasta nuestros días, sigue siendo un personaje aborrecido y despreciado para la mayoría de los mexicanos, mientras Cárdenas es, hoy por hoy, un hombre respetado.

Cuauhtémoc cumplió ayer 80 años de edad.

Cuauhtémoc, el presidente que no fue.

La de 1988 fue una elección robada desde el gobierno priista que despojó a Cárdenas de un triunfo legítimo.

Recurramos al revelador libro “1988: el año que calló el sistema”, de la periodista Martha Anaya (MA), en el cual entrevista al expresidente Miguel de la Madrid (MMH) sobre aquella elección:

MA: ¿Y había que destruir a Cuauhtémoc y a sus seguidores?

MMH: Sí, porque no representaban un beneficio para el país. Yo estoy convencido de que hice bien en no dejarlos llegar.

MA: Entonces, ¿fue una decisión de Estado?

MMH: Sí.

Hasta aquí ese extracto.

Elección de Estado, confesó De la Madrid.

Todo el poder del Estado para no respetar el triunfo de Cárdenas sobre Salinas. La maquinaria priista triturando la democracia ciudadana. Como ayer. Como hoy.

Cárdenas, a quien Carlos Salinas —muy a su estilo, el tradicional modo de cooptación priista— quiso comprar tras la elección de 1988.

Lo narra la reportera Martha Martínez (Reforma. 27/IV/2014):

“El 29 de julio de 1988, Cuauhtémoc Cárdenas llegó a la casa de Manuel Aguilera, amigo de Manuel Camacho Solís, ahí lo esperaba Carlos Salinas, quien había sido declarado Presidente electo en medio de acusaciones de fraude.

“Alrededor de hora y media permanecieron reunidos Cárdenas, Salinas y Camacho… después de varios minutos de cordial conversación, Salinas lanzó la pregunta clave: ¿qué quiere? Buscaba un pacto con el hijo del general Lázaro Cárdenas, creador y moldeador del PRI.

“La respuesta del ingeniero fue la que había hecho pública desde el 6 de julio de ese año: ‘Que se limpie la elección’. Luego de unos minutos en los que Salinas le insistió en no enrarecer el ambiente político, Cárdenas le planteó un reto: tomar una muestra de mil casillas; si se encontraban irregularidades, el priista aceptaría un recuento de votos; si no, el Frente Democrático (Nacional) validaría los resultados.

“No cedió nunca ni un milímetro en la defensa de esa causa, y ¿cuál era la causa?, la democratización del país, la corrección del rumbo económico. Tan no cedió que nos pasamos todo el sexenio en un enfrentamiento con el cardenismo de parte del gobierno de Salinas”, rememora Camacho Solís.

Hasta aquí lo escrito por Martínez.

Salinas y la antidemocracia. La elección robada. La Presidencia arrebatada.

Cárdenas y la historia.

Sí: este país le debe a Cuauhtémoc no haberlo incendiado durante los días posteriores al fraude electoral del 6 de julio de 1988.

Volvamos al libro de Martha Anaya en el diálogo con Miguel de la Madrid:

MA: En el mitin del Zócalo, la gente le pidió a Cárdenas que tomaran Palacio Nacional y él se rehusó. ¿Había orden de disparar y no dejar que tomaran Palacio?

MMH: Sí, di esa orden antes del mitin, el Ejército estaba acuartelado y pendiente.

MA: ¿Llegó usted a enviarle ese mensaje a Cuauhtémoc previniéndolo?

MMH: No, pero él sabía que ya estaba decidido. Íbamos a defender el poder a como diera lugar.

Hasta aquí el libro de Anaya.

“Íbamos a defender el poder a como diera lugar”, dijo el ex Presidente. A matar o morir. A robarse la elección. A asesinar a la democracia. A burlar la voluntad popular.

Cuauhtémoc, el presidente que no fue.

¿Cómo habría sido el México de Cuauhtémoc Cárdenas?

Eso jamás lo sabremos. Cuauhtémoc ha contendido tres veces por la Presidencia y no habrá una cuarta.

Lo que sí sabemos es que Cárdenas merecía haber sido Presidente de México —y no Carlos Salinas— por una razón que en otras democracias hubiera sido válida: el voto ciudadano.

Cuauhtémoc, el presidente que no fue.

ARCHIVO CONFIDENCIAL

DE PANISTAS. Que nadie se asuste: los debates, aun entre compañeros de partido, suelen ser virulentos. Lo condenable en el debate entre Cordero y Madero fue que el PAN lo haya “encapsulado”, en un ejercicio antidemocrático y autoritario. Pésima señal de Cecilia Romero.

                Twitter: @_martinmoreno

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