Los dos García

Otro Sergio García ha puesto en el debate nuevamente el olvidado y recordado asunto de la reforma migratoria.

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Mario Melgar 07/01/2014 00:00
Los dos García

Sergio García es un golfista que alguna vez se creyó que era niño prodigio. Se pensó que sería algo así como un Tiger Woods peninsular. Sergio y Tiger iniciaron sus carreras al mismo tiempo: uno a los 20 y el otro a los 19 años. García es el mejor jugador español, dejó de ser niño y nunca fue prodigio. Lo más relevante de su carrrera es que nunca gana un torneo importante, pero siempre está en la pelea. Tuvo un bache al burlarse de Woods, con quien ha tenido históricamente una agria y pésima relación. Sergio no puede con Tiger en el golf, pero eso no obsta para que lo rete en cada oportunidad que se presente.

Después de un incidente, previo al inicio de uno de los torneos más importantes, García le dijo a Tiger que lo invitaría a comer pollo frito, una alusión racista, por ser el fried chicken comida preferente de los esclavos negros en EU. La burla no quedó impune pues los aficionados abuchearon a García en su siguiente aparición deportiva y el español balbuceó de mala gana una disculpa.

Pero otro Sergio García, mexicano, que tal vez no juegue golf, ni ofenda a los negros, ha puesto en el debate nuevamente el olvidado y recordado asunto de la reforma migratoria. García fue llevado a EU cuando tenía unos meses. Se ocupó de recoger cosechas en los campos de California, para pagarse sus estudios.

Terminó su carrera de abogado. Presentó su examen ante la Barra de Abogados de California, trámite indispensable para poder ejercer en ese país, y fue uno de los contados aspirantes que pasó la prueba en el primer intento. Solamente que las leyes no le permitían ejercer su profesión pues se trata de un ilegal, como les dicen a los que no tienen papeles.

García llevó su caso hasta la Suprema Corte de California, la que resolvió que una ley reciente lo autoriza a ejercer la abogacía. El problema es que las leyes federales no lo permiten, en tanto el Congreso de Estados Unidos tiene pendiente la reforma migratoria que afecta a 11 millones de indocumentados, alrededor de ocho millones de origen mexicano.

Casos similares tendrán que resolver las supremas cortes de otros estados, donde algunos indocumentados que estudiaron leyes han planteado la autorización para ejercer la abogacía. La posición de California, el estado vanguardista en EU (mariguana, matrimonios del mismo sexo, licencias a los indocumentados, aborto, control de armas) contrasta con las leyes de otros estados conservadores que se oponen a la legalización de los migrantes.

Todo indica que Sergio García abogado, abrirá su propio despacho, en tanto existe prohibición expresa y graves sanciones a quien contrate a los indocumentados. Por lo pronto su éxito académico lo ha llevado a la primera plana de The New York Times, a estar en boca de los locutores de noticias de todas las cadenas y seguramente habrá matados para que lleve sus casos.

Sergio García es un mexicano más de los que viven en Estados Unidos, pero es un mexicano más que ha dejado de serlo. Uno más que es uno menos. El país lo perdió como ha perdido a tantos más que fueron en busca de lo que el país les negó: la capacidad de soñar.

En estos días de asueto anduve en motocicleta con mi hijo Juan Carlos, a un lado del Río Bravo, por la fría frontera que separa a Coahuila y Chihuahua de Texas. Le hice la misma pregunta que nos hacemos todos cuando vemos de aquel lado el orden, la limpieza, la seguridad, el respeto a los demás, la igualdad ante la ley, ¿ porqué si somos los mismos mexicanos de un lado y del otro de la frontera hay esas diferencias?

Será que ellos no tienen ni Elba Estheres ni a Romeros Deschamps, me contestó. Creo que tiene razón, pero faltan nombres en la lista.

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

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