Justicia navideña

Putin perdonó a un enemigo político y a tres activistas de derechos humanos; Obama, a ocho acusados de narcotráfico

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Mario Melgar 24/12/2013 00:47
Justicia navideña

Felicidades
a mis amigos lectores.

 

Con la llegada de la Navidad algunos corazones se reblandecen y afloran los nobles sentimientos. Sucede en la íntima atmósfera familiar y en las altas esferas políticas. Este año, en los dos polos internacionales, nuevamente frente a frente, Rusia y Estados Unidos, sus presidentes han decidido perdonar. Putin a un enemigo político y a tres activistas de derechos humanos, Obama a ocho prisioneros acusados de narcotráfico. No sé hasta dónde la motivación sea el espíritu navideño o si los dos presidentes, ante la notable ausencia de líderes mundiales, compiten por el primer lugar.

Las noticias son desconcertantes, pues si bien los dos presidentes tienen la facultad del indulto, los hechos: Putin perdona a un acérrimo enemigo político y a activistas y Obama a ocho narcotraficantes.

En Rusia salieron de prisión, gracias al perdón presidencial, Mijaíl B. Jodorkovski, el más famoso prisionero de todas las Rusias. El sorpresivo anuncio representa un giro de 180 grados en la decisión del presidente Putin de haberlo encarcelado durante diez años sin misericordia. La acusación fue por cuestiones fiscales, pero toda Rusia sabe que es un preso político. Otras tres activistas de derechos humanos han salido de las cárceles rusas, escenario del siglo de oro de la literatura rusa.

El otrora multibillonario Jodorkovski, dueño de la petrolera Yuhos Oil, estuvo preso cerca de Finlandia, donde además del frío, impera la soledad. A pesar de las bajas temperaturas, durante estos años estuvo presente en el debate ruso a través de escritos en la prensa y mediante un blog destinado a referir su caso judicial.

Putin da, con el perdón, una muestra de confianza/seguridad en su poder y autoridad en Rusia.

Las Olimpiadas de invierno a celebrarse en unas semanas en Sochi, ciudad media cercana al Mar Negro, serán un buen escaparate de Putin. Todos en Rusia advierten que las liberaciones tienen fondo político y el momento preciso, la Navidad y las Olimpiadas.

En Estados Unidos, Obama hizo uso de sus facultades constitucionales para perdonar a ocho prisioneros federales convictos en casos de crack y cocaína. Las leyes penales en delitos contra la salud cambiaron en Estados Unidos de manera que las sentencias que recibieron, en su momento, juzgados conforme a una ley anterior, resultan ahora demasiado severas. Si hubieran sido juzgados conforme a las leyes vigentes ya hubieran cumplido sus condenas.

Existen dos casos particulares. El de Clarence Aaron, afroamericano de Alabama sentenciado a tres cadenas perpetuas por tráfico de drogas sin violencia cuando tenía 22 años. Otro más dramático es el de Reynolds Winters (17 años), al que se le sentenció a cadena perpetua por traficar crack. Otra sentenciada que recibió el perdón es Stephanie George, a quien su novio le encargó un paquete que resultó ser crack. Recibió cadena perpetua.

Las razones en las que Obama fundó sus perdones, además del cambio de leyes, es que las estadísticas muestran racismo legal. Son más y mayores los castigos a los que trafican con crack, sustancia destinada a las comunidades de negros, que las que reciben quienes comercian con cocaína, destinada generalmente a los blancos y ofertada mayoritariamente por blancos. Otra razón no menos humanitaria, pero probablemente decisiva esgrimida por Obama, es el alto costo financiero de mantener a los presos en las prisiones sobrepobladas.

Ocho prisioneros liberados están felices esta Navidad. No obstante, 2,800 convictos que han enviado súplicas de perdón seguirán presos. En Rusia se estima que hay al menos mil reos por razones políticas disfrazadas de delitos.

Con motivo de Día de Gracias (Thanksgiving) existe en Estados Unidos una tradición de que el Presidente celebra una ceremonia en cadena nacional en la que perdona la vida a un pavo entre los millones que ese día irán a las mesas de la celebración del Día de Gracias. No sin razón uno de los presos suplicantes exclamó que en Estados Unidos es más fácil perdonar a un pavo que a un ser humano que cometió un error en su vida y por ello perdió la vida.

La justicia tiene un contenido humanitario que debe imperar siempre y no solamente el día de la Navidad o el Día de Gracias.

Investigador del Instituto
de Investigaciones Jurídicas
de la UNAM

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