“El rey que hay en Madrid se fue a Aranjuez…”

Oí las palabras del príncipe de Asturias pasando de largo rumbo al tocador.

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María Luisa Mendoza 07/06/2014 02:56
“El rey que hay en Madrid se fue a Aranjuez…”

(copla de My Fair Lady)

 

Hay semanas casi intolerables sólo correspondientes a estos tiempos feroces, antes, en mi ahora, sí que lejana la infancia, las noticias pasaban por radio cuando más y ya bastante sobadas; en mi casa era el teléfono el heraldo de las nuevas buenas o malas… me acuerdo haber oído a mis padres con la bocina agarrada materialmente con una mano que se volvía huesosa gritando si allá, en Guanajuato digamos, estaba lloviendo, o sollozar con los anuncios vueltos a la pared para disimular el dolor enorme o la simple sorpresa nunca eludida de la muerte. En la casa de mis tías las Gomitas había un cajón pequeño para subirse a él y alcanzar la bocina del teléfono Ericson, es decir el aparato se dividía en dos unido por un cordón. Seguía siendo para nosotros los niños un misterio y su uso infalible si de un regaño o una felicitación tratábase. En la pared la pizarra esperaba se le escribiesen las órdenes, que compráramos un sujetador con varillas talla y color tales, cinco kilos de macarrón verde, un repuesto de piel de conejo para el cuello del abrigo rojo que había desgarrado el perrito Flapper jugando. Si acaso el timbre sonaba a media noche el sueño general se interrumpía y todos esperábamos tapados hasta la barbilla dentro de las cobijas de la cama el horror por afrontar, tratárase de ir obligatoriamente a primera hora a tomar el tren o a esperarlo si es que los tíos viéranse obligados a hacer el viaje a la capital. Hoy, con su venia, lo sabemos todo al instante.  

Por ejemplo oí las palabras del príncipe de Asturias pasando de largo rumbo al tocador y devolvime en la absoluta seguridad de que al rey le había pasado algo y el hijo lo sustituiría. De allí pal real dejé de hacer mis deberes diarios para ver y oír lo que en España era.  Los mexicanos estamos muy conectados con como se dice “la madre patria”, los muchachos de mi tiempo nos hicimos amigos (no fácilmente, es cierto) de los refugiados republicanos que nos acompañaban en los estudios de literatura en Mascarones, tuvimos excelentes maestros españoles de entonces, algunos jóvenes se casaron con chicas como Eugenia se casó con Luis Ríus  o mi casi prima Alicia Yllades con Juan Espinasa y así. Uno de mis jefes fue Blandino García Ascot arquitecto al que mucho quise. Las celebraciones de la República mexicanos y españoles las festejamos juntos, y hasta dichos quedáronse entre nosotros como: “¡Estamos copados por la aviación¡” amen que en mi tierra la forma de comunicarse era entonces castellanísima, en mi casa se hablaba como personajes de Pérez Galdós…no nos enjuagábamos las manos sino “esclarecíamos”. Y así como he rememorado a mis compañeros de Filosofía y Letras, el guapísimo Tomás Segovia con la bella como un durazno Michel Alban, casados en la cúspide de la juventud, vienen a la memoria los teatreros ya fueran grandes actores, críticos, músicos y pintores…

Los borbones volvieron al poder, se apagó —es un decir— la estrella republicana, ahora dimite el rey y llega otro rey. Las multitudes en la Puerta del Sol están diciendo muchas cosas…hay que esperar se pongan peores para al fin mejorar. Considero difícil una tercera República y  observar cómo va agarrando al toro por los cuernos  el nuevo monarca el único y último que habla español.

                *Escritora y periodista

                marialuisachinamendoza@yahoo.es

 

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