Trascender con los escritores: ¡oportunidad!

Fin del Museo del Escritor mientras nuestras autoridades luchan contra los “maistros”...

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María Luisa Mendoza 25/01/2014 02:29
Trascender con los escritores: ¡oportunidad!

¿Por qué me iba yo a imaginar ver alguna vez el anuncio del cierre del Museo del Escritor? ¡Si era el único existente en el mundo lleno de guerras, nieve, sequía, tornados y diluvios! Sufro como un perro con sarna por lo que significa la indiferencia, el desdén de alguien “x” en contra de la cultura, de la memoria de quienes han hecho eso, la significancia trascendente en nuestro país, tan huérfano de señores del espíritu, en contraste con los del pie-balón, guante-mandíbula, cuello-clavícula, etc. Los éxitos deportivos —digámosles así— vuelven locas a las gubernamentancias, los calzoncillos al aire, el cuerpo remolón anudándose ante la multitud para ganar un balón, una dormida en el ring, o la raqueta invicta… en fin, todos los signos victoriosos de la fibra y el músculo victorioso, ya sea al aire, o mojado en la piscina, sudoroso en las cuerdas del cuadrilátero. La cosa es ganar con el cuerpo que se toca y no con la inteligencia tan intangible y racista —digamos, es un decir—. Alguna vez, con los niños Aguilar y Maya, fuimos mis hermanos y yo a la lucha libre, y mientras todos gritaban como locos, incluyendo al chofer, yo chillaba por los golpes que veía en el aquelarre desconocido de violencia, cabezazos y golpes intermitentes… Pero eso es lo que “le gusta” a la “gente”; Museo del Escritor… ¿Qué es eso? René Avilés Fabila, un hombre eminentemente inteligente, generoso, bueno y escritor sobre todos los escritores que conozco, ha dirigido su idea de trascender el país sobre todas las vanidades y tonterías con la memoria viva de quienes consagraron la vida a las letras. Hablo de Sor Juana Inés de la Cruz, de Fernández de Lizardi, de José Luis Martínez, Salvador Elizondo, Agustín Yáñez, Carlos Pellicer, Juan Rulfo, Bonifaz Nuño, José Gorostiza, Carballido, Magaña, Luisa Josefina Hernández, Beatriz Espejo, Marcela del Río, Wilberto Cantón, Rosario Castellanos, Ricardo Garibay, en fin, nombres sagrados para nosotros los que a nuestra vez, a lo largo de esto que llamamos existencia, hemos agotado nuestra respiración leyendo, disfrutando teatro, regenerándonos con un poema de Jaime Sabines, Labastida, Becerra, Hernández y todos aquellos que nos hacen volar con sus alas de ángeles…

Fin del Museo del Escritor mientras nuestras autoridades luchan contra los “maistros” ni más ni menos que en el Monumento a la Revolución… El Museo del Escritor debe estar en la mejor mansión del primer cuadro. El gran delegado Romo, de la Miguel Hidalgo, tiene la palabra. Creo en él.

                *Escritora y periodista

                marialuisachinamendoza@yahoo.es

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