Puentes en la ciudad fracturada

Los 40 espectadores por función se dividen en dos grupos, que visitan dos de las cuatro casas involucradas cada uno.

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Luz Emilia Aguilar Z 20/03/2014 00:00
Puentes en la ciudad fracturada

Para Rubén Arvizu, por la dignidad de la vida y en recuerdo de su entrañable hermano, el Tata Jorge Arvizu.

 

En la Ciudad de México la desigualdad que caracteriza al país se expresa concentrada. De las fortalezas ultra resguardadas de Santa Fe a los cinturones de miseria hay zonas intermedias donde hemos aprendido a llevar la existencia ensimismados en nuestras pequeñas seguridades. Podemos pasar la vida entera sin ver la injusticia delirante a nuestro derredor, negando el frágil equilibrio nacional. Cada región tiene su ley no escrita. Tepito mueve grandes cantidades de dinero, que no beneficia a todos en el barrio, tiene sus bandas y rivalidades, y una dignidad desconocida para los ajenos. En ese tejido de tramos desgarrados hay fuertes hilos de solidaridad y de esperanza.

Safari en Tepito. Tepito existe porque resiste, travesía urbana organizada por Daniel Giménez Cacho, en el marco del 30 Festival de México en el Centro Histórico y a partir de una idea de la holandesa Adelheid Roosen, convoca a recorrer el barrio en compañía de vecinos, entrar en viviendas y escuchar historias. Es asombrosa la energía, el dinamismo de esas calles que día con día se llenan y vacían de puestos donde se vende lo inverosímil, donde la vida embiste, inventa, construye, corroe y desafía; esas calles con su historia, rituales, destellos y zonas prohibidas. Caminar ahí requiere de una destreza circense, entre las motocicletas (transporte oficial tepiteño) que van en todos sentidos con una, dos y hasta cinco personas, autos y ríos de transeúntes.

El safari comenzó hace meses con la convocatoria a personas de la zona a recibir un actor o actriz durante 15 días y noches en su casa.

De las conversaciones entre ellos salió un eje de coincidencias, que dio base a la construcción de un suceso dramático en cada una de las viviendas participantes. Los 40 espectadores por función se dividen en dos grupos, que visitan dos de las cuatro casas involucradas cada uno.

Al barrio se llega con guía y seguridad para andar en sus entrañas, en las que se combina la vida espontánea con la siembra de algún suceso: un joven vocalizando, una actriz que declama en una plaza.

En la primera de las dos escenas que vi se hizo explícita la fuerza de las mujeres de Tepito, sobre todo de las llamadas “7 Cabronas”, entre las que se cuenta Mayra Valenzuela. Defensora de los derechos humanos, Mayra habló de las madres de los desaparecidos del bar Heaven, de la escandalosa injusticia cometida y aún impune contra Yakiri Rubí, encarcelada por matar al violador que intentó asesinarla.

Mayra y Mónica del Carmen nos contaron de la fuerza y la dignidad femeninas, de la unión en el barrio. A la segunda escena nos condujeron en motocicletas. Participaron Mauricio Isaac y Verónica Hernández. Destacó la ternura, la respuesta bondadosa, mística, decidida y llena de sentido del humor por parte de la tepiteña ante los abusos de los machos, y la tristeza compartida por el abandono de ambos, actor y anfitriona, en la niñez.

La experiencia me dejó claro que las “intervenciones” en lo real están atravesadas de inevitable ficción. La naturalidad me pareció más viva en quienes no tenían trayectoria actoral, es decir las vecinas. Una parte importante del encuentro, que tiene un fugaz pero auténtico contenido afectivo, fue compartir el pan.

Los tepiteños involucrados tuvieron una actitud abierta y agradecida por el interés en sus vidas y su barrio. Mostraron su buen humor, indignación y dignidad con gozo y orgullo. Imaginé que se diera esa experiencia en Las Lomas, Santa Fe o Bosques. Que fueran vecinos de Tepito a visitar en un Safari esas casas. ¿Querrían ser vistos en su intimidad, en lo que tienen y no tienen los habitantes de otras zonas?

Las cuatro horas de socio-teatro, turismo de aventura, hipernaturalismo y la búsqueda de ampliar los límites de la teatralidad, me confrontaron con los clichés que se han construido sobre Tepito desde la maquinaria mediática. Ojalá el suceso no acabe construyendo sus estereotipos.

Safari en Tepito es una apuesta por romper las fronteras internas de la ciudad, tender puentes y reconocer que entre el blanco y negro hay matices. Habrá posibilidad de participar del 13 de marzo al 13 de abril. Citas: safarientepito@gmail.com

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