La regulación y la técnica

El problema de la legislación secundaria es que es la que verdaderamente vale para regular la actividad económica y a un sector específico industrial.

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Luis F. Lozano Olivares 03/05/2014 01:46
La regulación y la técnica

En México se está trabajando en la famosa legislación secundaria de las famosas reformas estructurales, donde nuestros políticos están haciendo gala del jaloneo y de la mezquindad a la que nos tienen acostumbrados. Nada nuevo.

El problema de la legislación secundaria es que es la que verdaderamente vale para regular la actividad económica y a un sector específico industrial. En ello es vital incluir la experiencia y razón técnica de las cosas, y los dientes que tendrán los entes reguladores de dicho sector para hacer cumplir las reglas en beneficio de los usuarios.

Desafortunadamente, México es y ha sido un desastre regulando cosas; es el origen de nuestros problemas. Hemos sido incapaces de regular algo tan elemental como el tránsito en nuestras calles o el comercio en nuestras ciudades, y ahora estamos hablando de temas mucho más complejos por su sofisticación técnica y por la cantidad de intereses que convergen en dicha actividad.

Nuestra experiencia regulatoria ha seguido la ley del péndulo, o copiamos regulaciones sin considerar las circunstancias nacionales o intentamos descubrir el agua tibia. La razón de ello es la falta de rigor técnico en la negociación legislativa y los parches fruto de la negociación política. Después viene el ente regulador, que es proclive a ser formado a partir de gente de los partidos o funcionarios públicos que ven una oportunidad de trabajo por tiempo definido y sin los riesgos de los swings políticos. Acabamos intentando regular con rigor y sin criterio, porque, otra vez, no hay conocimiento técnico suficiente. Mientras se es más técnico en algún tema, más grises se encuentran y más criterio se requiere.

Me preocupa, como mexicano, lo que se va a hacer con los temas energéticos y de telecomunicaciones, donde la tecnología va muy por delante de la capacidad de los Estados, incluso los vanguardistas, de regular el entorno.

Piense usted en las carreteras federales, que son las que mejor se mantienen, pero que no están ajenas a la falta de criterio de quien pretende arreglarlas en la salida de Semana Santa o de un puente. Piense en la tecnología de la tarjeta IAVE, que es la misma que se usa desde hace 20 años y donde la autoridad ha sido incapaz de homologar la tecnología para todas las carreteras del país, concesionadas o no, para que usted compre una sola tarjeta que le sirva para ir a donde quiera. Piense usted en la incapacidad del ente regulador para forzar al concesionario de la tarjeta IAVE a invertir y traer una tecnología donde los coches no tengan que parar para pasar la tarjeta y que, además, sirva siempre y no duplique cargos. Cualquiera que haya viajado por carretera en otro país ha visto muchas mejores formas de pago de peaje sin la necesidad de crear filas en las casetas o de ver camiones en reversa porque la tarjeta no pasa. Es un muy buen ejemplo de ente regulador, concesión, necesidad de inversión, servicio y beneficiario que no funciona.

Reitero, las reformas energética y de telecomunicaciones tienen una exigencia técnica mayor y requieren de dientes y funcionarios que puedan exigir inversiones de quienes serán  participantes de sus sectores e imponer las reglas en beneficio de los usuarios. No he visto en el circo legislativo el rigor técnico que esto amerita y eso asusta.

“El mundo no ha cambiado por la política sino por la técnica”. Friedrich Dürrenmatt (1921-1990). Escritor suizo.

                *Abogado y analista

                llomadrid@gmail.com

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