El rey del erotismo

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Lucero Solórzano 11/07/2014 00:00
El rey del erotismo

No se le puede negar al realizador británico Michael Winterbottom su audacia al experimentar en muy diversos géneros cinematográficos, de hecho, es probable que no haya omitido ninguno en su filmografía de más de 20 películas como director y, en muchas de ellas, guionista. Aunque no todas han llegado a nuestro país, la mayoría han podido verse en Foros y Muestras de la Cineteca pero con una baja distribución comercial.

Desde la ciencia ficción con Código 46, hasta una suerte de musical-erótico como 9 songs (titulado en México, con pésimo gusto, 9 Orgasmos), pasando por el documental con Camino a Guantánamo o La doctrina del shock, el drama familiar con misterio en Génova, la comedia en 24 hour people, el thriller erótico como El demonio bajo la piel, y otros títulos, Winterbottom se desenvuelve en muy diversos registros, a veces de manera exitosa, otras más bien fallida, pero sin duda ha consolidado una estética, un estilo y lenguaje muy personales. Sus películas se presentan en los más importantes festivales de cine del mundo, y ha estado nominado en numerosas ocasiones al BAFTA, premio que otorga la Academia de Cine en la Gran Bretaña.

Su más reciente película llega a México con un año de retraso: El rey del erotismo (The look of love, Gran Bretaña-Estados Unidos, 2013). Entiendo que es más comercial eso de El rey de erotismo que La mirada del amor, que sería la traducción y que tiene su razón de ser en el contexto de la película, pero se sigue subestimando al espectador nacional, ni modo.

Basada en el libro Members only: The life and times of Paul Raymond escrito por Paul Willetts, la adaptación está escrita por un grupo de guionistas encabezados por Matt Greenhalgh. Está ubicada en los años sesenta en Londres, con toda su estética muy detallada en la moda, la música, la decoración, la escenografía, los autos. Relata la vida de Paul Raymond, magnate próspero de la industria del sexo y la pornografía, que levantara un imperio que lo convirtió en su tiempo en el hombre más rico del Reino Unido.

Interpretado de manera muy convincente por Steve Coogan, quien ya ha trabajado a las órdenes de Michael Winterbottom, Paul Raymond se nos presenta como un hombre de pocos escrúpulos, cínico, amoral, misógino, irresponsable, drogadicto, egoísta-narcisista, irreverente, de apetitos insaciables, promiscuo, que no puede resistirse a la embestida de una mujer bien equipada (o dos o tres) ni en las situaciones más inoportunas. A él se debe la apertura del primer club de striptease de la Gran Bretaña en el corazón de Soho, un barrio londinense muy característico y de gran tradición, en el cual Raymond llegó a ser el dueño de muchas propiedades entre clubes nocturnos, discotecas, cafeterías, pubs, bares. Pero su fuerte era la explotación de jóvenes modelos a las que presentaba en su teatro con obras baratas, y más tarde en la revista Men only que todavía se publica y él fundara en 1971. El contenido abiertamente pornográfico de la publicación le generó muchos problemas a Raymond que siempre lo negó, pero fue la fuente más productiva de sus ingresos. Llegó a ser el Hugh Hefner de los británicos.

Gracias al trabajo de Coogan el personaje es explorado en todas sus facetas y contradicciones. Todo un self made man, Paul Raymond empezó de la nada cuando se mudo de Liverpool a Londres y se dio cuenta de que la industria del sexo y el material pornográfico no estaban explotados en la Inglaterra de los sesentas. Con astucia para el negocio se rodeó de mujeres bellas, buenos fotógrafos, hábiles coreógrafos y diseñadores: “Mi casa la diseñó Ringo Star, el de Los Beatles”.

También conocemos al hombre con una desarticulada vida personal y familiar. En esa faceta El rey del erotismo explora la relación con su hija Debbie, interpretada por Imogen Poots, actriz que entrega en su caracterización toda la fragilidad, ternura y frustración que debe haber sufrido la hija de un hombre como ese. Debbie fue, probablemente, la única persona a la que Raymond amó más allá de si mismo. Pero también quizá, a la que le hizo más daño. Destacan otros personajes secundarios como su socio, su esposa, sus amantes.

El rey del erotismo es sobre todo un gran trabajo de Steve Coogan que se mueve más en la comedia, pero en esta cinta recrea de manera impresionante a un personaje trágico.

Muy recomendable.

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