La jaula de oro

COMPARTIR 
Lucero Solórzano 09/05/2014 00:28
La jaula de oro

 “Siento como si tuviera un zoológico en mi estómago… como si un montón de animales me caminaran por todo el cuerpo, por la emoción de que ya vamos a llegar al otro lado… todo va a salir bien y vamos a llegar a donde queremos.”

Son algunos de los emocionados comentarios de los migrantes que, escondidos en la oscuridad de un túnel, muy cercanos a la frontera con Estados Unidos, esperan el momento de cruzar la línea, en la persecución de un sueño, que en la mayoría de los casos, se convierte en una pesadilla de terror y muerte.

Llega por fin al público mexicano La jaula de oro, que ha recorrido durante más de un año y medio diferentes eventos cinematográficos por todo el mundo, festivales, muestras, foros, etcétera, con un éxito que marca un hito en el cine nacional, ya que ha cosechado más de 40 premios. Al menos, es la película mexicana de 2013 más premiada a nivel internacional, y está entre las más reconocidas mundialmente en toda la historia del cine mexicano.

Está dirigida por Diego Quemada-Díez, quien coescribe el guión con Lucía Carreras y Gibrán Portela en base a una historia original del propio Quemada-Díez. La historia se inicia en Guatemala y sigue muy de cerca y con numerosas secuencias de cámara en mano, a Juan (Brandon López), Sara (Karen Martínez) y Chauk (Rodolfo Domínguez). Los primeros son dos adolescentes guatemaltecos a los que se une Chauk, un indio tzotzil que no habla español. Los tres sueñan con llegar a Estados Unidos pero para ello tienen que cruzar México, que recibe a los migrantes centroamericanos con altísimos niveles de hostilidad y violencia.

Hasta aquí puede sonar como a que La jaula de oro será otra película que retrata el sufrimiento de los migrantes, como lo son ¿Quién es Dayani Cristal?, Sin nombre, Los bastardos, La misma luna, Al otro lado, Una vida mejor, Babel, etc. Pero puedo asegurarle que no es otra historia más. Aunque existan muchas películas que versan sobre el tema, la gran cualidad de La jaula de oro es el tono diferente por el que Diego Quemada-Díez optó para contar la aventura de Sara, Juan y Chauk; alejándose del drama fácil, manipulador y lacrimógeno.

Sus actores surgieron de exhaustivos castings y ninguno había actuado antes. Para facilitar la construcción convincente de la historia y ayudarlos a involucrarse en la trama y sus personajes, la filmación se hizo en orden cronológico, es decir, respetando el relato como lo dicta el guión. Brandon López tiene una presencia potente en la pantalla, una mirada intensa y mucha personalidad. Karen Martínez tiene carácter, es decidida, y a pesar de la necesidad de Sara de ocultar su condición de mujer, Karen tiene una sutil feminidad. Rodolfo Domínguez tiene una sonrisa encantadora, una grata personalidad, una simpatía natural que permiten la conexión emocional con él. Se intuye un complejo trabajo de dirección escénica y de actores en el que Diego Quemada-Díez llevó a sus tres protagonistas a lograr una completa complicidad, y además permite que el espectador se cuele en secuencias de una conmovedora intimidad. De hecho, esa es otra de las virtudes de La jaula de oro, uno se encariña con estos tres jóvenes desde las primeras secuencias: desde que vemos a Juan guardando sus ahorros, a Sara cortándose el pelo y vendando su cuerpo para parecer un  niño, o cuando Chauk intenta en repetidas ocasiones el integrarse al grupo con los reiterados rechazos de Juan.

Quemada-Díez y su equipo se treparon a los techos de un personaje más: la Bestia, el emblemático tren que acarrea sobre las vías los sueños de miles de personas que se amarran para que si se quedan dormidos no se caigan, que se agachan para que las ramas de los árboles no los golpeen, que ven “el tren de la muerte” abruptamente detenido por narcos, zetas, autoridades migratorias y algunos miembros del ejército corruptos, que abusarán de sus mujeres, los golpearán, les sembrarán droga, les robarán el poco dinero que llevan.

Aun con la arrolladora crudeza del relato, La jaula de oro es la exposición de una realidad en la que tenemos margen para la risa, las lágrimas, la emoción, y sobre todo la esperanza y enorme fuerza de voluntad de tres insólitos viajeros.

No se la pierda.

Comparte esta entrada

Comentarios