Noé...¿Noé?

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Lucero Solórzano 21/03/2014 00:00
Noé...¿Noé?

Antes de iniciar mi comentario sobre la más reciente película de Darren Aronofsky, hay que dejar bien claro que está muy superficialmente inspirada en el relato bíblico que registra el famoso diluvio universal, aquel que llevara a un ilustre personaje del Antiguo Testamento, Noé, a construir la famosa arca en la que puso a salvo parejas de todas las especies animales conocidas, y una buena cantidad de familiares y amigos que pudieran repoblar la Tierra después del cataclismo mandado por la ira de Jehová. Hacer la salvedad es importante porque la referencia que todos tenemos de ese pasaje bíblico son las lecciones de Historia Sagrada —que con todo respeto eran una larga lista de mentiras pueriles e imprecisiones—, y la película de John Huston, La Biblia, de 1966, en la que el propio director interpretó a Noé, “el único justo” en que Dios pudo confiar.

Noé (Noah, Estados Unidos 2014) se estrena hoy en México y otros países. Ha causado gran polémica que, como bien sabemos, le representa publicidad gratuita. Algunos territorios musulmanes no la van a estrenar con el argumento de que ofende al Islam, que prohíbe la representación física de sus profetas y otros personajes. Noé es una figura destacada para tres religiones: cristianismo, judaísmo e islamismo. Por ello, la interpretación que de él hace Darren Aronofsky, al que no se le puede negar la virtud de ser novedoso, puede herir susceptibilidades. Una película cuyo final es ampliamente conocido tiene ante sí el reto de aportar una forma diferente de contar la historia: alternativa, fantasiosa, surrealista, pero nunca conservadora, y en esto Aronofsky sí acierta y además ha enfatizado que se tomó sus licencias. El guión está coescrito entre el director y Ari Handel, que fuera productor ejecutivo de tres películas anteriores de Aronofsky: Cisne negro, El luchador y La fuente de la vida, además es autor de la historia de esta última. En el argumento se describe a un Noé que rompe con todos los esquemas que hemos construido en nuestra imaginación a través de cuentos de hadas, fábulas y las escuelas de monjas: como descendiente de Adán y Eva, pero de la rama que de alguna manera mantiene complacido a Dios, Noé se ha alejado del resto de los hombres. Con su esposa y tres hijos vive en un paisaje desolado (con locaciones en Islandia), a la espera de que “Él” se comunique y le gire instrucciones. Russell Crowe, al que se le dan bien estos personajes, como lo comprobó en Gladiador, Master and Comander, Robin Hood, hace convincente a un hombre amoroso, pero atormentado por inquietudes espirituales, que se debate entre el deseo de venganza y la obsesión de servir a un Dios iracundo y vengativo, cumpliendo su voluntad aun a costa de la integridad de su familia. El resto del reparto: Jennifer Connelly como la esposa prudente y solidaria de Noé, los actores emergentes Douglas Booth y Logan Lerman, como los hijos, acompañados de Emma Watson, la sobrevalorada protagonista de la saga Harry Potter que no se desprende de la Hermione de aquellas cintas; Ray Winstone como el villano que añade suspenso a la película más allá de los problemas derivados del aguacero; Anthony Hopkins como Matusalén, el abuelo de Noé, conocido por su sabiduría y longevidad.  Los efectos especiales roban cámara en una historia que podía ser mucho más profunda y se vuelve un poco trivial, con la presencia de figuras mitológicas, unos gigantes de piedra que son ángeles caídos en desgracia. La secuencia del diluvio y la inundación apocalíptica no tiene desperdicio, no así la digitalización de los animales y otras criaturas que deja mucho que desear. Con más de dos horas de duración llega a sentirse demasiado larga. Obviamente los productores y el propio Aronofsky están un poco nerviosos con la recepción de una película que polarizará a las audiencias. Su estreno mundial en México, algo insólito, es síntoma de que apelan a la atención de países con una población mayoritariamente católica que podría recibir la “Biblia según Aronofsky” de manera más favorable. Entretiene.

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