Nebraska

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Lucero Solórzano 24/02/2014 00:18
Nebraska

Como hemos comentado en las recientes colaboraciones ya pueden verse en México, ahora sí, las nueve cintas nominadas a Mejor Película.  Algunas ya pasaron hace meses por la cartelera; sería interesante que los distribuidores las reestrenen con miras a la entrega del Oscar el próximo domingo 2 de marzo.

Por lo pronto en el espacio de hoy nos ocuparemos de la más reciente cinta de Alexander Payne, gran representante del cine independiente norteamericano, con amplia experiencia en lo que a nominaciones al Oscar se refiere, y en cuya breve filmografía destacan recientemente tres películas:  About Schmidt-Las confesiones del Señor Schmidt de 2002, Sideways-Entre copas de 2004, y The descendents-Los descendientes de 2011. Aunque podrían parecer historias muy locales, Payne hace que las sintamos muy cercanas, que establezcamos lazos casi afectivos con los personajes y sus conflictos.

Gran director de actores Payne gusta de las historias familiares, íntimas, muy humanas. Sus personajes son hombres y mujeres comunes y corrientes que enfrentan los altibajos frecuentes de la vida: la jubilación, la viudez, la incomunicación, la infidelidad, el abandono, el desamor, la soledad. Nebraska es su sexto largometraje, ahora filmado en blanco y negro. Cuenta con seis nominaciones al Oscar: Película, Director, Actor, Actriz de Reparto, Guión Original y Fotografía.

El argumento, que marca el debut en el cine de Bob Nelson, gira en torno a un anciano llamado Woody que vive en Montana, en la monotonía de su propia demencia senil, la amargura de su fastidiosa mujer, el alcoholismo, la inactividad y la fría relación con sus dos hijos.  Cuando la película se inicia, Woody vaga a la orilla de una carretera en un gris día invernal. La policía llama a su familia, y él le dice a su hijo que caminaba rumbo a Lincoln, Nebraska, para reclamar el millón de dólares que ganó en la promoción de una revista. 

El relato se apoya en los dos protagonistas: Woody a quien da vida Bruce Dern, y su hijo David, interpretado por Will Forte. El trabajo de Dern no puede menos que hacernos recordar a nuestros propios viejos, los que sienten que ya no sirven para nada, que están solos, que estorban. Con su segunda nominación al Oscar desde 1979, cuando la obtuvo como Actor de Reparto por Coming home-Regreso a casa, Bruce Dern viste a este anciano de dignidad, de fuerza; lo hace un hombre consciente —a pesar de la demencia senil— de que su forma de actuar ha defraudado a su esposa y sus hijos, que en el trabajo no destacó particularmente y  no ha logrado nada de lo que en algún momento de su vida se propuso. Desgarbado y desaliñado, abandonado de sí mismo, ha puesto en ese fantasía de un millón de dólares, todas las esperanzas de ser reconocido por primera vez en su vida.

Alexander Payne hace con sus personajes lo que ha hecho en sus películas anteriores: los manda a un viaje. Convertida en una road movie, Nebraska sigue a un hijo con su padre en un viaje de descubrimiento a través de la convivencia obligada dentro de un coche, y luego su escala en el pueblo que vio nacer al anciano.

Desde La elección, en 1999, hasta Nebraska —definitivamente su mejor película—, Payne muestra un alto grado de madurez y sensibilidad en la exploración y exposición de un amplio abanico de emociones que se apoderan del espectador de una manera natural, sin caer en melodramas, sino por el contrario, con buenas dosis de un inteligente sentido del humor.

La fotografía en blanco y negro le da un toque más emotivo aún y la borda de imágenes sobrias y poéticas. Cada personaje cumple enmarcando el entorno de Woody: los dos hijos, el exitoso conductor de un noticiario de televisión, y David, que ha llevado una existencia gris, sin grandes logros, terminando una relación amorosa; la insidiosa esposa, en una gran interpretación de June Squibb, quejándose todo el tiempo, humillándolo, recordándole su vida de fracasos, su alcoholismo, su dependencia; su amigo de la juventud, un espléndido Stacey Keach, que lo “revalora” ante la posibilidad de que sea millonario.

Finalmente, el gran valor de Nebraska es la actuación exquisita de Bruce Dern, que no ganará el Oscar ante la competencia feroz a que se enfrenta, pero sin duda deja el legado del mejor trabajo de su carrera.

Muy recomendable.

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