Philomena: pecado y culpa

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Lucero Solórzano 05/02/2014 00:00
Philomena: pecado y culpa

De las nueve cintas nominadas este año a la mejor película, ya pasaron o siguen en las pantallas nacionales Capitán Phillips, El lobo de Wall Street, Gravedad, Her (Ella) y Escándalo americano (American Hustle).  En dos semanas llega 12 años de esclavitud, y este viernes Dallas Buyers Club y Philomena, de la que hablaremos en el espacio de hoy. Nebraska no tiene fecha definida de estreno.  

Dirigida por el inglés Stephen Frears, Philomena cuenta además con otras tres nominaciones en los apartados de guión adaptado, música y actriz. Está protagonizada por Judi Dench que como siempre hace un trabajo exquisito. Dota a Philomena de ternura, paz, y una gran capacidad para perdonar. 

Dench es una de las mejores actrices de su generación y su amplio registro le permite moverse como pez en el agua en cualquier tipo de personaje; ha trabajado para la National Theatre, la Royal Shakespeare Company y la Old Vic Theatre. Su carrera en los medios se inició a los 25 años en la televisión británica. Gran intérprete de William Shakespeare y Oscar Wilde, también ha sido la Reina Isabel I y la Reina Victoria; “M” en seis películas de James Bond y la voz del personaje en los videojuegos que se han derivado de ellas;  puede recrear a una despechada maestra, como en Notes on a Scandal, o a una talentosa escritora que padece de Alzheimer, en Iris. Ha estado nominada al Oscar en siete ocasiones y lo ganó precisamente interpretando a Isabel I, con escasos minutos en pantalla, en Shakespeare in Love. Tiene 26 nominaciones al BAFTA (British Academy of Film and Television Arts), equivalente inglés del Oscar, y lo ha ganado 11 veces; también ha sido candidata al Globo de Oro en 11 ocasiones y lo ha ganado dos. Estamos, sin duda, ante una de las más grandes actrices de nuestro tiempo, que por sí sola hace que una película sea digna de verse, como es el caso de Philomena.

Está basada en un hecho real registrado en el libro El hijo perdido de Philomena Lee del periodista Martin Sixsmith, que es el otro protagonista de la película, y está interpretado por el actor Steve Coogan, quien además participó en la adaptación a la pantalla grande.

La historia se ubica en Irlanda y se inicia cuando Sixsmith pierde su trabajo como asesor del Partido Laborista en la Gran Bretaña y, sintiéndose desorientado, contempla en su futuro la posibilidad de dedicarse a escribir algo sobre la historia de Rusia; lo que sí sabe es que no le atraen las historias de interés humano. Por otro lado, Philomena Lee es una mujer cercana a los setenta, que le confiesa a su hija que 50 años atrás, a los 14,  tuvo un bebé en un convento, pero se vio forzada a renunciar a él y quiere encontrarlo.

La hija entra en contacto con Sixsmith, que tiene prestigio como periodista, y a regañadientes lo hace viajar con ellas a Roscrea, una pequeña comunidad irlandesa. Sin darse cuenta, Sixsmith se va involucrando profesional y emocionalmente con Philomena, que es una mujer bondadosa y encantadora. Esta  historia de interés humano cautiva a su editora que insiste en que la termine para publicarla. En el camino, Philomena y Sixsmith irán de una sorpresa a la otra.

Las atrocidades cometidas por monjas y curas en los conventos y orfanatos ya han sido registradas por el cine. Desde casos reales de pederastia sacerdotal, como el documental Líbranos del mal, hasta Las hermanas de la Magdalena de 2002 o Los niños de San Judas de 2005, los abusos de algunos, subrayo algunos, sacerdotes y monjas contra niños, niñas y adolescentes son lamentablemente conocidos.

Es el caso de Philomena Lee, que ingresó al convento de Roscrea al que iban a parar las “pecadoras” de 12, 14, 15 años, para a dar a luz. Trabajaban como lavanderas en pésimas condiciones, pero con el aliciente de ver a sus pequeños, los cuales un buen día desaparecían al ser “vendidos en adopción” a matrimonios de ricos norteamericanos. Jamás volvían a verlos.

Conceptos como la represión sexual, el pecado, la culpa, la traición y la mentira entre estos representantes de la religión católica, son explorados en el guión de Martin Sixsmith sin ningún tipo de reparo, y sí en cambio, hablando de manera frontal con la herramienta de la verdad en sus manos.

Muy recomendable.

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