Ladrona de libros

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Lucero Solórzano 13/01/2014 00:37
Ladrona de libros

Otra novela llevada a la pantalla es Ladrona de libros, de Markus Zusak, que con el mismo título (The book thief, Estados Unidos-Alemania, 2013) está en algunas salas de nuestro país en un preestreno que cubrirá todo el país a partir del próximo viernes 17 de enero.

Zusak es un joven escritor australiano que ha ganado un lugar importante como autor de obras para público infantil y juvenil. Ese es el tono de Ladrona de libros, que se ubica en los años previos y durante la Segunda Guerra Mundial en una pequeña población de Alemania. La adaptación cinematográfica permite que como público adulto también nos podamos involucrar con la trama.

El director, Brian Percival, ha trabajado básicamente en la televisión británica, dirigiendo casi una temporada completa de la exitosa serie Downton Abbey. La ladrona de libros es su primera película de gran presupuesto.

Adaptado por Michael Petroni, el relato tiene la particularidad de estar narrado por un personaje misterioso que nunca aparece, pero que a la vez tiene permanente presencia y a quien presta su voz el actor inglés Roger Allam.

Gira en torno de esta pequeña “ladrona”, Liesel, interpretada por la joven actriz canadiense Sophie Nélisse. Dotada de unos expresivos y taciturnos ojos azules, imprime a su personaje una buena dosis de ternura, solidez e inteligencia, pero también la hace frágil, vulnerable y a la vez segura y firme, con convicciones. En los primeros minutos Liesel empieza a sufrir la pérdida de las personas que ama. Antes de que estalle la guerra es separada de su madre por las ideas políticas de ésta y es adoptada por un matrimonio que vive en este poblado cercano a Münich.

Emily Watson (The boxer, Las cenizas de Angela, Gosford Park, Hilary y Jackie, etc.) es Rosa y Geoffrey Rush (El discurso del Rey, Piratas del Caribe, Elizabeth, Shakespeare enamorado, El sastre de Panamá, Letras prohibidas) es Hans. Son una pareja sin hijos que reciben cada uno a su manera a Liesel, quien llega a formar parte de esta familia sin ganas y con la esperanza de que tarde o temprano su mamá regrese por ella. Rosa es gruñona y ruda, pero tiene un gran corazón; Hans es amoroso, afectuoso, comprensivo, humano, ama a su esposa y recibe con gran cariño y entrega a su nueva hija, a la que en poco tiempo sumerge en la magia de los libros y el conocimiento. A su tierna edad, Liesel conoce la crueldad del mundo, pero también experimentará la bondad y el amor.

Esta sólida dupla de grandes actores son el marco perfecto para contar la historia de lo que pasa en Alemania, visto desde la perspectiva del pequeño microcosmos que representa una comunidad en la que aparentemente no pasa nada, pero que, a fin de cuentas, es el reflejo fiel de cómo se gesta el gran infierno que acabó con las vidas de millones de personas.

Alemania está ya en manos del Tercer Reich, que entre sus prácticas de control dictatorial ha impuesto la desaparición de libros y elementos que permitan que el pueblo alemán cobre conciencia y haga preguntas. El gran poder de la maquinaria propagandística de Adolfo Hitler decreta que sean llevados a la hoguera miles de libros y que permanezcan callados sin protestar todos aquellos que no están de acuerdo, atemorizados por la práctica del terror,  la denuncia, la persecución y la muerte.

El tema del Holocausto no es el centro de La ladrona de libros, pero ocupa una parte importante, representada en Max, un joven judío al que Rosa y Hans esconden en su casa y con el que Liesel establece una cercana relación. Su cotidianidad  se divide así en dos: el mundo de su casa, en el que guarda un grave secreto, y el del exterior, que comparte con Rudy, quien se enamora de ella.

La ladrona de libros es una película para toda la familia, entretenida y que se deja ver. Los realizadores no resistieron la tentación de pasarse al melodrama, lo que le resta un poco hacia los minutos finales. De todas formas vale la pena por ver a Emily Watson y Geoffrey Rush.

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