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Los Mikos 20/05/2014 00:00
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Humanos, humanos, humanos… ¿vieron nuestro capítulo del domingo pasado? ¿Vieron con qué enjundia empecé el programa? ¿Vieron qué feliz estaba, cómo me brillaban los ojos y se me movían solas las rodillas?

Estaba feliz, humanos, ¡feliz! Y es que volvió el único rey al que yo le podría hacer una reverencia en este cochino planeta (bueno, en éste y en cualquier otro). Salió un nuevo disco de Michael Jackson.

Yo sé que se preguntarán por qué si yo soy un miko serio, profundo, analítico, sabio y modesto, me preocupo por estos temas tan de la gente… tan del populus. Y es que Michael Jackson es algo que va mucho más allá de un hombre, mucho más allá de un artista. Es un fenómeno que habla tanto de ustedes y de su sociedad.

Primero me gustaría hablar un poco del nuevo disco. Es el segundo LP que se edita después de la muerte de Michael. El primero no gozó de mucho éxito, pienso que fue porque lo editaron “al aventón”, como dicen ustedes, con fines completamente lucrativos, escogieron canciones muy al estilo de los últimos discos, que nunca gozaron de mucha aceptación, incluso cuando estaba vivo. Corre incluso el rumor de que hay canciones que ni siquiera estaban cantadas por él, sino por un imitador.

Este disco es diferente, se reunieron varios de los productores de música más exitosos del momento y se tomaron el tiempo necesario para encontrar ese hilo negro que realmente “tocara” a las personas como Jackson lo consiguió en sus mejores épocas.

Creo que otro acierto del disco, en su edición de lujo, fue publicar las versiones originales del Rey del Pop, además de las producidas por Timbaland, L.A Reid, J- Rock, Rodney Jerkins y Stargate, entre otros.

Escuchamos en algunas piezas a aquel Michael de los años 80 y 90, fresco, luminoso, que gozaba sus letras y sus melodías. Por supuesto que el disco ha recibido buenas críticas y también otras muy malas. Finalmente, nadie es “monedita de oro”, como dicen ustedes. Sin embargo, y aquí es donde quiero hablar de Michael Jackson el fenómeno, si alguien ha sido “monedita de oro” en este planeta, es él.

No creo que exista en su planeta una figura tan reconocible como Michael Jackson.

Niños, jóvenes, adultos y viejos de todos los estratos sociales y latitudes del planeta conocen y reconocen a este artista. No existe en la Tierra un fenómeno mediático más grande que Michael Jackson, y si acaso existiera, vino después que él.

Michael Jackson fue un hombre, pero también una marca, un fenómeno punta de lanza en ámbitos no sólo artísticos, sino mercadológicos; de las industria discográfica, de moda, de entretenimiento, periodística, refresquera, etcétera.

Pero no pueden perder de vista que Michael Jackson era una persona como cualquiera de ustedes, seguramente más sensible y talentosa, pero un ser humano al final del día.

¿Les parece normal que un ser humano pueda ser reconocido en cualquier lugar del planeta?, ¿que sea incapaz de hacer hasta las actividades más normales, como salir a la esquina a comprar algo?, ¿será sano que el mundo entero sepa y critique lo que uno hace, dice, consume o decida? Francamente, humanos, creo que no hay ser humano que lo resista sin perder la cordura.

Por supuesto que hay muchos artistas muy, muy famosos. Muy pocos como él y menos que no hayan perdido la cordura. Lo que es un hecho es que Michael Jackson fue el ratón de laboratorio de muchas industrias que llevaron esta marca tan lejos como pudieron, y vaya que lo lograron.

Supongamos que este hombre era pedófilo… ¡loco!, ¡enfermo! Supongamos que no lo era, que sólo le gustaba hacer pijamadas con niños… ¡también loco y enfermo! Absolutamente todo lo que él hacía era motivo de crítica.

Qué triste cómo acabó, qué triste si fue o no culpable de todo lo que se le imputó.

Lo cierto es que Michael Jackson me parece el más claro reflejo de su sociedad, por un lado talentosa, luminosa y poderosa; y por otro, monstruosa, perdida y enferma.

Por eso nos gusta, por eso es único, porque nos recuerda lo que son y lo que pueden ser.

Simeone Monarres

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