Sobre la vacilada de consulta popular del PRI

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Leo Zuckermann 21/08/2014 01:14
Sobre la vacilada de consulta popular del PRI

Primero fue la izquierda quien, de manera seria y legítima, planteó que el tema energético se sometiera a una consulta popular en las elecciones de 2015. Tuvo tanto éxito este llamado, que luego el PAN anunció que haría su propia consulta: preguntarle a los ciudadanos si querían que se subiera el salario mínimo. A diferencia de lo propuesto por la izquierda, aquí estamos hablando de una táctica simplona y absurda: si en la boleta electoral apareciera la opción de subir los salarios, ¿quién en su sano juicio diría que no? Resulta que ahora el PRI ha salido con su propia vacilada. Quiere que en 2015 haya otra consulta popular para ver si se modifica la Constitución a fin de eliminar 100 de los 200 diputados federales plurinominales y los 32 senadores de representación proporcional.

Al margen de que estoy de acuerdo con el fondo de esta idea, y ya habrá oportunidad de explicar por qué, la realidad es que el PRI está realizando esta propuesta como una manera de posicionarse frente a las consultas que pretenden la izquierda y el PAN.

Con los panistas estarían compitiendo con una pregunta que ya sabemos de antemano que tendría una apabullante respuesta positiva. Como lo demuestran las encuestas, los mexicanos tienen en muy poca estima a los legisladores y, si se trata de disminuir su número, pues esto resulta muy popular. De hecho, en una de esas ganaría la propuesta de desaparecer por completo al Poder Legislativo, aunque esto significara una afrenta a la democracia representativa.

Pero la movida del PRI está, me parece, más dirigida a pegarle a la izquierda, quien, recordemos, quiere una consulta popular para desafiar el mayor logro legislativo de este sexenio: la Reforma Energética. Se trata de una propuesta bien pensada para competir contra la izquierda en varios frentes.

Primero, en los medios de comunicación. Con la propuesta del PRI, ya no sólo se va a hablar de la consulta energética. La desaparición de 100 diputados y 32 senadores plurinominales le robaría cámaras y micrófonos. Aparte de los debates para ver si entran los capitales privados al sector energético, los habría sobre la conveniencia de reducir el número de plurinominales.

La otra arena de competencia sería la jurídica. Ahí es donde, me parece, la propuesta del PRI lleva mucha jiribilla. El gobierno priista se opone a la consulta popular energética porque considera que no puede haber este ejercicio de democracia directa para reformas constitucionales ni para leyes que tengan que ver con los ingresos del Estado. El asunto, dicen los priistas, lo va a tener que resolver la Suprema Corte de Justicia.

Pero ahora son los priistas los que están proponiendo una consulta de un tema que también está prohibido de ser objeto de una consulta popular: “la materia electoral”. Claramente lo ordena el artículo 35 constitucional. Y nadie puede negar que la desaparición de los legisladores plurinominales es un asunto electoral. Más aún, el PRI pretende una consulta para ver si se modifica la Constitución. Pero bajo su propio argumento sobre la energética, esto sólo puede hacerlo el Constituyente Permanente. En este sentido, me parece que la Corte va acabar rechazando la consulta del PRI, tal como el PRI espera que se rechace la de la izquierda. Y así quedarían tablas: “a ti te rechazaron una al igual que a mí”.

Finalmente, el PRI está proponiendo esta consulta porque es un tema que, como el energético para ellos, le pegaría durísimo a la izquierda. Si desaparecieran 100 diputados y 32 senadores plurinominales, la izquierda perdería mucha presencia en el Congreso. Máxime ahora que están divididos en cuatro partidos. Sería muy difícil que en 2018 ganaran posiciones de mayoría relativa (distritos en diputados y estados en senadores). Su fuerza en el Legislativo estaría más bien en las posiciones de representación proporcional, de tal suerte que, si éstas disminuyen, pues la izquierda perdería poder. Y a ningún partido le gusta perder poder, lo cual dejaría a los cuatro de izquierda en la muy incómoda postura de defender en 2015 los plurinominales frente a un electorado que no sólo aborrece a los legisladores, sino en particular a aquellos que llegan por la vía plurinominal.

En suma, se trata de una chicaneada del PRI para no quedarse atrás en este asunto de las consultas populares. Una lástima, porque este método de democracia directa debería tomarse en serio. Resulta que todavía no lo probamos en México y ya se está desvirtuando. Primero, con la idea chabacana del PAN, y ahora con esta vacilada del PRI.

                Twitter: @leozuckermann

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