Reforma en telecomunicaciones: las primeras reacciones

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Leo Zuckermann 10/07/2014 01:49
Reforma en telecomunicaciones: las primeras reacciones

América Móvil (AMX) hizo lo que pudo a fin de modificar y retrasar la legislación secundaria en materia de telecomunicaciones y radiodifusión. Es lógico: por el tamaño del mercado en el que opera, y domina, es el jugador que tenía más que perder con una reforma que pretendía limitar las prácticas monopólicas. En la medida en que no logró retardar la reforma o cambiarla, ha tenido que adecuarse a las nuevas condiciones. Con prontitud, el martes anunció medidas para dejar de ser preponderante y, por tanto, sujeto a una regulación especial.

Parece, entonces, que la reforma está funcionando, por lo menos en el sector de las telecomunicaciones. Y es que la regulación asimétrica al ser preponderante es muy dura para precisamente desincentivar las concentraciones monopólicas.

Con la reforma, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) ya declaró a AMX como preponderante y, por tanto, sujeto a una regulación que le afecta a su flujo de efectivo presente y futuro. Para empezar, le impuso que cobrara una menor tarifa de interconexión a sus competidores que se conectan a su red para realizar una llamada. Los legisladores fueron aun más duros y aprobaron en la ley que dicha tarifa fuera cero para el preponderante. Esto beneficiaría a los competidores de AMX en detrimento de los ingresos de la empresa de Carlos Slim.

Como preponderante, América Móvil también tenía que compartir su infraestructura (torres, sitios, ductos y derechos de vías) con otras empresas. Además le ordenaron “desagregar el bucle local”, espantoso concepto técnico que implica que otros operadores puedan prestar servicios de voz y datos usando las conexiones de AMX. El IFT también le impuso la obligación de limitar los cobros de larga distancia (que la legislación secundaria, de plano, canceló). En cuanto a las tarifas de roaming que cobra AMX a sus clientes, el IFT ordenó eliminarlas.

Hay más. Como preponderante, AMX tendría que darle acceso, con tarifas competitivas, a los Operadores Móviles Virtuales, empresas que carecen de espectro radioeléctrico pero que pueden ofrecer servicios de telecomunicaciones (bajo este esquema ya entró a operar Virgin Mobile a México). AMX también estaría sujeto a una revisión estricta de sus tarifas, en particular de los paquetes que ofrece. Además, como preponderante, no podía entrar al mercado de la televisión, lo cual limitaba su capacidad de ofrecer el llamado cuádruple play a sus clientes (telefonía fija, móvil, internet y televisión de paga). Tampoco podía adquirir en exclusividad los derechos de transmisión de eventos populares como liguillas, olimpiadas o mundiales de futbol.

Son regulaciones muy duras. Ya era hora de que el Estado actuara de esta manera con un jugador que ha dominado por mucho tiempo una industria fundamental para el país.

La escasa competencia que tiene AMX siempre se ha quejado de una cancha dispareja que no se había podido nivelar porque las empresas de Slim siempre utilizaban tácticas legales para evitar regulaciones que les afectaran. Esto cambió con la nueva regla de amparo. Ahora pueden seguirse amparando pero, en lo que litigan el caso, no se suspende el acto de autoridad.

Ayer, AMX anunció que le presentará un plan al IFT para dejar de ser preponderante. El cuasimonopolio decidió dejar de serlo por medio de “la desincorporación y venta de ciertos activos en favor de algún nuevo operador independiente”. No dijeron qué activos venderán pero mencionaron una separación de “los sitios celulares (radiobases) de Telcel, incluyendo las torres y demás infraestructura pasiva asociada a los mismos para su operación y comercialización a todo interesado”. Asimismo, Telmex renunció a la opción de compra de 51% de Dish, empresa que opera en un mercado al que no puede entrar AMX mientras sea preponderante (el de televisión de paga). No obstante, ratificaron y fortalecieron el acuerdo comercial con Dish, lo cual tendrá que ser revisado por el IFT.

El anuncio de AMX es la primera reacción importante por la Reforma de Telecomunicaciones. Yo veo un mensaje positivo: AMX quiere dejar de ser el cuasimonopolio que es para evitar la regulación asimétrica que le afectaría a sus ganancias. Suena bien. Habrá que ver los detalles y su implementación para hacer un juicio final sobre si esto benefició o no a los consumidores con mejores precios y servicios. Por lo pronto, a quien le gustó mucho este anuncio fue a los mercados: ayer las acciones de AMX subieron 10% en el mercado de Nueva York.

                Twitter: @leozuckermann

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