En lo que se equivoca Cuarón

Que no venga a decir que no ha habido debates en los medios o que se “han ignorado las voces contrarias y críticas a la reforma”.

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Leo Zuckermann 07/05/2014 02:19
En lo que se equivoca Cuarón

Quiero dejar muy en claro que admiro a Alfonso Cuarón. Que me parece magnífico que, aprovechando su fama pública, le haya enviado al presidente Peña diez preguntas sobre la Reforma Energética. Considero, también, que el gobierno hizo bien en responderle. No obstante, creo que Cuarón se equivoca en su segundo desplegado, publicado este lunes, al afirmar “que los medios de comunicación masiva, principalmente la televisión, jugaron un papel pobre, negándose a promover y alentar un debate público, evitando las voces críticas y limitándose a reproducir la narrativa oficial”.

Falso. En lo personal, soy un convencido del gran valor que tienen los debates públicos en las sociedades civilizadas. Faltaba más: me dedico profesionalmente a organizarlos. Me gusta participar en ellos con mis propios puntos de vista. Por desgracia, en México carecíamos de una cultura de debatir por el tipo de régimen político autoritario que teníamos. Pero esto ha venido cambiando para bien. Hoy hay cada vez más debates en los medios. Y algo que se ha venido debatiendo por mucho tiempo es precisamente qué hacer con la industria energética nacional.

Quizá Cuarón no lo recuerde, pero en 2008 el entonces presidente Calderón envió al Congreso una reforma para permitir la participación de los privados en la industria petrolera. Vinieron una serie de debates muy intensos organizados por el Senado, cuyas partes centrales fueron transmitidas por los medios. Gracias a la activa participación de la izquierda, que se oponía a la apertura, y del PRI, que no estaba convencido en ese momento de permitir la participación privada, la Reforma Energética de Calderón fue severamente rasurada en el Poder Legislativo.

Esa partida la ganó la izquierda gracias a la oposición activa de López Obrador y la postura conservadora de los priistas. Fue una derrota para los que estábamos a favor de una apertura real desde ese entonces. A Calderón lo criticamos por haber aceptado una reformita que no resolvería el problema energético del país, lo cual, a la distancia, fue cierto.

Tan es así, que el tema volvió a discutirse rumbo a las elecciones de 2012. En el libro que escribió durante su campaña, el entonces candidato presidencial Enrique Peña Nieto propuso una nueva Reforma Energética que le imprimiera dinamismo a la industria. Otra vez el tema se debatió en los medios como parte de las campañas presidenciales.

Ya como Presidente, Peña presentó su iniciativa de reforma. Muchos la consideramos tibia al sólo permitir los contratos de utilidad compartida. En lo personal, organicé y participé en varios debates televisivos donde diversos expertos argumentaron de todo: desde los que decían que el Presidente se equivocaba por abrir el sector a la inversión privada, hasta los que, como yo, queríamos esquemas más agresivos, pasando por los que defendían la postura del Ejecutivo. Gracias a esos debates y al PAN, que ahora sí presionó por una reforma profunda, el gobierno de Peña incluyó más formas de participación para los privados.

Con todo respeto para Cuarón, pero que no venga a decir que no ha habido debates en los medios o que se “han ignorado las voces contrarias y críticas a la reforma”. Eso es falso.

Suele suceder con los que están en contra de un cambio de política pública que se quejen por la falta de debates. La derecha ultramontana argumentó exactamente lo mismo cuando el gobierno de Marcelo Ebrard en el Distrito Federal aprobó la interrupción voluntaria del embarazo. “Es que no se debatió el tema en los medios”. “Es que le cerraron los espacios a los críticos”. Falso: el asunto se debatió ampliamente. Al final, la Asamblea Legislativa tomó la decisión con el voto mayoritario de la izquierda.

Ahora Cuarón argumenta lo  mismo: que no se ha debatido la Reforma Energética o no se le ha dado espacio a sus opositores. Se equivoca: sí ha habido una multitud de debates donde han participado todo tipo de expertos.

Que se sigan haciendo. Muchos. Todos los que se puedan. ¿Por qué no? Yo los seguiré promoviendo y organizando. Pero al final, como en todo sistema democrático, le tocará al Congreso decidir. Yo espero que, después de varias décadas en que prevaleció un modelo estatista de control absoluto en la industria energética, apoyado por la izquierda y el PRI, ahora sí se apruebe la apertura al capital privado. Y es que ya llevamos muchos años debatiendo, tratando de convencer a los conservadores de que el estatismo actual es insostenible.

                Twitter: @leozuckermann

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