¿Por qué no hay luz verde para reformar las leyes secundarias?

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Leo Zuckermann 10/02/2014 01:55
¿Por qué no hay luz verde para reformar las leyes secundarias?

Estamos a 10 de febrero y el gobierno no ha enviado al Congreso cuatro legislaciones secundarias de la mayor importancia para el país: las que tienen que ver con las reformas energética, de telecomunicaciones, de competencia económica y político-electoral. Cada una de éstas implica cientos de cambios en diversas leyes, si no es que la redacción de nuevos ordenamientos jurídicos. Más aún, como se ha insistido en mil y un espacios, de las legislaciones secundarias dependerán en gran medida si servirán o no las reformas aprobadas el año pasado. ¿Qué está pasando? ¿Por qué el gobierno no ha dado luz verde en lo concerniente a reformar las leyes secundarias?

Recordemos que los legisladores ya están en falta en las reformas de telecomunicaciones y de competencia económica. Cuando se aprobaron en mayo pasado, se dio un plazo perentorio de 180 días para aprobar todas las legislaciones secundarias relacionadas. El Congreso, sin embargo, violó esta obligación constitucional posponiendo, supuestamente para este periodo ordinario, este proceso. Las consecuencias han sido terribles, sobre todo para el sector de las telecomunicaciones. Sin legislación secundaria, existe mucha incertidumbre, incertidumbre que ha provocado, por un lado, la caída en las inversiones y, por el otro, que los grupos de interés involucrados estén enfrascados en una durísima confrontación para influir en el proceso legislativo. Urge, en ese sentido, que se aprueben lo antes posibles las reglas operativas para que haya certidumbre en materia de telecomunicaciones y competencia económica.

Ni se diga para la reforma más importante de todas: la energética. Mientras no haya legislación secundaria ninguna empresa podrá ni querrá invertir ni un centavo en el sector. Por lo que toca a la político-electoral, pues los consejeros del IFE lo han dicho con todas sus letras: mientras más tiempo pase sin tener la legislación secundaria, más peligran los comicios federales y locales del año que entra.

En suma, son muchos los cambios legislativos que tendrían que debatirse y aprobarse a la brevedad. Y resulta que el periodo ordinario del Congreso comenzó el primero de febrero y, diez días después, ni una de las cuatro reformas mencionadas ha comenzado a procesarse. Yo pensé, por ejemplo, que por lo menos un par de ellas serían enviadas por Peña como iniciativas presidenciales preferentes para que el Congreso estuviera obligado a hacerlas prioritarias y procesarlas en máximo un mes. Pero el Presidente decidió no utilizar este mecanismo legislativo de fast track. ¿Por qué? ¿Qué está pasando? ¿Hay alguna estrategia para procesar los múltiples cambios en las leyes secundarias?

No lo sé. Se me ocurren, sin embargo, algunas hipótesis para explicar el retraso. La primera es que el Ejecutivo todavía no termina de diseñar los cambios legislativos que propondrá. Que los expertos y abogados continúan trabajando en las iniciativas. Se entendería porque son muchas las leyes a modificar y la verdad es que el gobierno, además de esta labor, ha estado muy ocupado atendiendo otros asuntos como la pacificación en Michoacán. Quizá. Pero también es cierto que el Ejecutivo ha tenido ya mucho tiempo para por lo menos diseñar las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones y competencia económica. Estas dos deberían estar ya listas.

Otra hipótesis es que algunos de los múltiples grupos de interés que serán afectados por las nuevas reglas han logrado atorar o dilatar el proceso legislativo. Que están presionando fuerte al Ejecutivo y Legislativo por lo que ambos no han podido comenzar a procesar las leyes respectivas.

Una tercera hipótesis es que el gobierno de Peña no ha definido una estrategia legislativa: a qué darle prioridad, cuál de las dos cámaras será la de “origen” para cada reforma, si se buscará o no una alianza con alguno de los partidos opositores, etcétera. Sin embargo, una cuarta hipótesis es que las legislaciones secundarias se están, a propósito, dilatando como parte de una estrategia para, de repente, mandar un enorme paquete de cambios legislativos de tal suerte que la mayoría del PRI-PVEM-PANAL las apruebe rápidamente sin mucha discusión.

En fin, el tema es que ya van diez días desde que comenzó el periodo ordinario del Congreso y no se ve nada claro cómo el gobierno de Peña procesará las múltiples reformas a leyes secundarias de cuatro reformas torales para el país.

                Twitter: @leozuckermann

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