“Justo cuando pensaba que ya estaba fuera, me regresan adentro”

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Leo Zuckermann 27/01/2014 01:19
“Justo cuando pensaba que ya estaba fuera, me regresan adentro”

Me imagino que la visita a Davos ha de haber resultado frustrante para el Presidente. Iba preparado para presumir las múltiples reformas estructurales que se aprobaron el año pasado —y vaya que tenía para lucirse— y sin embargo volvió a aparecer el fantasma de la inseguridad como una de las preocupaciones más importantes de los inversionistas extranjeros.

Tan pronto como terminó el Presidente su exposición —donde mencionó reformas como la energética que, de implementarse bien, podrían hacer realidad el Momento Mexicano—, Klaus Schwab, organizador del evento, le comentó: “A pesar de todas las buenas noticias que comparte con nosotros sobre los procesos de reforma, México aún enfrenta reportes noticiosos negativos relacionados con la seguridad en su país”. ¡Bum! La maldita violencia que no pueden evitar los presidentes mexicanos.

Porque Peña no es el primer mandatario que ha tratado de bajarle el perfil al asunto de la inseguridad. Recordemos que Calderón, a mitad de su mandato, presentó un decálogo de temas que supuestamente impulsaría durante la segunda parte de su sexenio. El asunto de la lucha en contra de la delincuencia apareció en el lugar nueve de la lista. Evidentemente, Calderón quería bajarle el perfil a este tema para poner otros en la agenda.

Lo logró, pero por un breve periodo. Primero, con la liquidación de Luz y Fuerza. Luego, con una buena propuesta de Reforma Fiscal que terminó en otro incremento de impuestos a los mismos de siempre. Después, presentando una Reforma Política y otra laboral que no prosperaron. Pero luego, los hechos violentos volvieron a imponerse y a determinar la agenda presidencial.

Calderón trató de salirse del tema de la inseguridad pero, como Michael Corleone en El Padrino III, quien intentaba salirse de su negocio, las circunstancias hacían que volviera. “Justo cuando pensaba que ya estaba fuera, me regresan adentro”, es la famosa cita del personaje interpretado por Al Pacino. Supongo que Calderón pensó algo similar a la mitad de su sexenio: “He tratado de salirme del tema de la lucha en contra del crimen y una y otra vez me regresan a este asunto”. ¿Por qué? Pues porque la realidad es terca de un asunto muy real que produce múltiples historias que los medios no pueden dejar de reportar.

Desde el principio de su gobierno, Peña desapareció el tema de la inseguridad de la agenda presidencial. En su discurso de toma de posesión, mencionó las palabras “inseguridad” y “violencia” sólo una ocasión. A lo largo de este sexenio, ha sido muy raro que el Presidente hable sobre el tema. Generalmente se lo deja a subordinados. Pero, como Calderón en su momento, el fantasma se le vuelve a aparecer una y otra vez de una realidad imposible de esconderse. La violencia sigue ahí. Ahora más complicada con el tema de las autodefensas en Michoacán y Guerrero.

“No podemos ser ajenos a una imagen que México ha proyectado o proyectó en el pasado. A veces la inseguridad llega a empañar logros en otros ámbitos. La seguridad es un tema prioritario de la agenda de atención del gobierno de la República, (pero) llega a empañar otros logros o esfuerzos y beneficios que tiene nuestro país”, dijo el Presidente en Davos. Presumió un descenso de 16% en homicidios y 30% en los relacionados con el crimen organizado (la primera cifra es correcta si se toman los dolosos de la base del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la segunda no sé de dónde la sacó porque no es pública). Así trató Peña de justificar que su “política está dando resultados” para combatir la inseguridad. Lo que no mencionó, por razones obvias, es el incremento de 25% en los secuestros y 13% en las extorsiones durante su primer año de gobierno comparado con el último de Calderón.

La existencia de grupos armados en algunas regiones del país no ayuda en nada para vender la idea de que somos un “país moderno”, con estabilidad política y realizando reformas para atraer más inversiones. Mientras haya inseguridad, los inversionistas no vendrán o pedirán mayores utilidades para enfrentar la incertidumbre que genera la violencia.

En Davos, me parece que Peña se dio cuenta de que no va a alcanzar con haber aprobado las reformas para atraer más capitales. Que tendrá que recuperar los territorios en Michoacán y Guerrero donde el Estado ha dejado de estar presente. Y que tendrá que seguir trabajando para que caigan más los asesinatos dolosos y revertir la tendencia al alza de los secuestros y extorsiones que agobian al país.

                Twitter: @leozuckermann

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