Felicitaciones al PRI, PAN, PVEM y al presidente Peña

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Leo Zuckermann 16/12/2013 03:08
Felicitaciones al PRI, PAN, PVEM y al presidente Peña

Es cierto: se trata de un primer paso. Todavía falta la legislación secundaria, la implementación y el posiblemente desafío en las urnas con una consulta popular en 2015. Pero lo ocurrido la semana pasada en el Congreso de ninguna manera puede menospreciarse. Por el contrario, hay que aplaudirlo con fuerza porque la Reforma Energética aprobada es potencialmente el cambio estructural más importante para la economía mexicana desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte hace 20 años.

Los que estamos a favor de la economía de mercado no podemos ser mezquinos. Debemos apoyar la Reforma Energética aprobada. México ya no podía sostener un modelo de control estatista absoluto de dos industrias tan importantes como la petrolera y eléctrica. Resultaba fundamental reconocer que Pemex, aún con todo el dinero que se le pudiera inyectar, no podía solo producir más hidrocarburos y elevar la renta petrolera. Más aún, la restricción para extraer más crudo y gas natural ponía en peligro el motor externo de nuestra economía, es decir, la producción de manufacturas de exportación. Por fortuna, después de muchos años, finalmente una mayoría calificada del PRI, PAN y PVEM reconoció el problema y enmendó la Constitución con una solución audaz, profunda y prometedora.

Sé que hay muchos que dudan de la Reforma Energética. Respeto este escepticismo. Yo mismo tengo dudas que se resolverán cuando se apruebe la legislación secundaria y se comience a implementar la reforma. Pero, insisto, los cambios constitucionales aprobados son de gran calado. Se ha abierto la posibilidad que los sectores privado, nacional y extranjero, invierta en la exploración y explotación de hidrocarburos. Habrá un gran abanico de posibilidades contractuales, tal y como lo recomendaban los expertos en la materia: contratos de utilidad compartida, de producción compartida e incluso licencias que se parecen mucho a las concesiones. Además los privados van a poder participar en toda la cadena productiva: refinación, distribución, comercialización, petroquímica básica. También hay cambios de fondo para la industria eléctrica.

En este espacio he sido crítico del gobierno de Peña en muchos aspectos. Pero también he reconocido sus logros. En esta ocasión me atrevo a decir que la Reforma Energética será su principal legado. El Presidente, por lo pronto, sale muy bien parado en este proceso. Ha demostrado que es posible superar los bloqueos políticos entre el gobierno y las oposiciones que caracterizaron a la política mexicana durante varios lustros. No es poca cosa. Al revés: resulta muy encomiable. A
Peña hay que felicitarlo, primero, por su flexibilidad y pragmatismo para moverse de su postura original; segundo, por su capacidad de negociación política; y tercero, por el liderazgo para aglutinar a su partido, el PRI, en torno a la voluntad presidencial. Con la Reforma Energética, Peña ha probado ser un político de resultados.

También hay que felicitar, sin duda, al PAN que a diferencia del PRI en los sexenios pasados, demostró ser una oposición leal con el proceso democrático y responsable con su agenda ideológica. En lugar de bloquear los cambios con un ánimo revanchista porque los priistas no quisieron cooperar con ellos cuando gobernaron, los panistas estuvieron dispuestos a negociar con mucha firmeza. Lograron imponer su visión en la Reforma Energética. Hicieron que el gobierno y el PRI se movieran hacia una postura más audaz, de mayor apertura, que la originalmente presentada por Peña. Gustavo Madero, dirigente del PAN, la ha caracterizado como una “victoria cultural” de su partido. Tiene razón. Lástima, para ellos, que dicha victoria tuvo que darse desde la oposición y no desde el gobierno que controlaron 12 años.

Hay que felicitar, además, a un partido que, en lo personal, he criticado mucho a lo largo de estos años. Me refiero al Partido Verde Ecologista de México. Sin el voto de sus diputados, el PRI y PAN no hubieran podido aprobar los cambios a la Constitución. A la hora de la verdad, en la reforma más importante del sexenio, apoyaron a su aliado político-electoral entregando sus votos.

Enhorabuena a todos estos actores políticos: se atrevieron a desafiar un statu quo que necesitaba un cambio mayor. Ha sido un primer gran paso rumbo a una solución audaz, profunda y prometedora. De ninguna forma podemos menospreciarlo. Al revés: hay que aplaudirlo y con fuerza. Bravo.

                Twitter: @leozuckermann

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