Estado de México rojo

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Laura Rojas 06/04/2014 01:12
Estado de México rojo

Esta semana, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anunció la necesidad de implementar un operativo de seguridad especial con fuerzas federales para contrarrestar la grave crisis de seguridad que sufre el Estado de México.

El anuncio desmiente la negación con la que el gobernador Eruviel Ávila ha tratado el tema. Durante meses, había tratado de minimizar el problema, aduciendo que se trataba de un repunte de la inseguridad meramente temporal. Muchos medios de comunicación local habían callado la situación, pero la dolorosa realidad ha roto el silencio impuesto. Ahora, de forma tardía y forzada, el gobierno estatal ha tenido que reconocer que le ha fallado a los mexiquenses.

El Estado de México, una entidad sin alternancia democrática, está sumido en una grave crisis económica, social y política. Los índices de violencia se encuentran totalmente desbordados: el secuestro, la extorsión, las ejecuciones, los robos de auto, los asaltos a mano armada y los feminicidios son una realidad creciente y dolorosa en nuestro estado, que afecta a millones de personas.

Décadas atrás, el Estado de México prometía desarrollo y una mejor calidad de vida, por ello, emigraron millones de familias a esta entidad, que parecía una tierra de oportunidades por sus corredores industriales y sus atractivos turísticos; hoy estamos cada vez más lejos de esa imagen. Hemos quedamos atrás de estados de la República que progresan y atraen inversión, como Guanajuato y Baja California, y cada vez nos parecemos más a entidades en situación de guerra, como Michoacán y Tamaulipas.

Tan sólo el primer bimestre de este año, los homicidios dolosos han crecido en más de 23% y las extorsiones casi 13%. Uno de cada cuatro autos que se roban en el país se lo roban en el Estado de México. En promedio, cada mes hay 130 ejecuciones por la disputa de los cárteles y la complicidad de las autoridades. Miles de establecimientos se encuentran sometidos por la extorsión e incluso algunas rutas de transporte pagan al crimen “derecho de vía”.

Esta realidad es resultado de una ineficiencia institucional provocada por la corrupción y la impunidad que domina en el estado. La clase política gobernante ha hecho y deshecho cuanto ha querido en nuestro estado: lo mismo ha favorecido cacicazgos corruptos que liderazgos violentos. Ha atacado la autonomía del poder judicial y de las instituciones electorales. Ha desplegado toda una estrategia de control de los medios de comunicación y también de muchos partidos que debieran ser de oposición. La política social ha dejado de ser un instrumento de lucha contra la pobreza para convertirse en un instrumento de uso electoral. Los presupuestos públicos aumentan y paradójicamente aumentan también el hambre, la pobreza y el desempleo. Los gobiernos municipales están cada vez más endeudados y el único crecimiento que reportan es el número de burócratas contratados. La sociedad civil es muy débil y poco participativa. Incluso buena parte del sector empresarial está cooptado a cambio de algunas canonjías.

Todo esto hoy ha estallado, como brota la podredumbre en las heridas no atendidas y sin sanar. Nuestro estado está en una situación de alarma y de crisis.

Ante ello, sólo queda una opción. Ponernos de pie y recuperar nuestra seguridad y nuestra libertad desde la trinchera de cada quien. Aunque es responsabilidad primordial del gobierno asegurar nuestra seguridad, todos tenemos una tarea que desarrollar. No podemos caer en el desánimo ni mucho menos en la apatía. Los ciudadanos tienen la tarea de colaborar en la reconstrucción del tejido social, comenzando por la familia; los empresarios, la responsabilidad de generar nuevas fuentes de empleo y de capacitación laboral, que disminuyan la exclusión y eleven la competitividad de nuestro estado; las autoridades y servidores públicos debemos implementar políticas públicas que prevengan la violencia, que persigan eficazmente a la delincuencia y ataquen de raíz la corrupción.

Aunado a ello, es necesario exigir una estrategia en materia de seguridad clara e integral, con indicadores de evaluación mensual, para que la intervención del gobierno federal no quede en un acto fugaz y publicitario. No hay tiempo que perder, el Estado de México y cada una de sus familias nos necesita como nunca antes.

                *Politóloga. Senadora de la República.

                Twitter: @Laura_Rojas_

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