Madero: preservar al PAN como instrumento de México

Si el PAN quiere seguir en la ruta de ser una oposición responsable y constructiva, la reelección de Madero tiene sentido.

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Laura Rojas 09/03/2014 00:44
Madero: preservar al PAN como instrumento de México

En estos días he firmado mi adhesión a la campaña de Gustavo Madero para la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PAN. Lo hago con absoluto sentido de responsabilidad, reconociendo los logros y avances de su dirigencia, y también los aspectos que hay que corregir.

Entre panistas mucho se ha dicho, ya que en su primer periodo como dirigente, Madero tuvo tres principales logros: recuperar terreno electoral en 2013 (de venir de tercera fuerza en las elecciones presidenciales de 2012 refrendamos la gubernatura de Baja California y se incrementó en tres millones el número de mexicanos gobernados por el PAN); liderar con éxito (en medio de una embestida del calderonismo-corderismo) la reforma más importante del PAN en su historia trasladando de la cúpula a los militantes la toma de las decisiones más importantes; y conseguir que la agenda de reformas estructurales que el PAN había venido proponiendo por décadas, por fin se concretara.

Esta última ha sido la primera razón por la que apoyo la reelección de Madero. Cuando parecía que Acción Nacional se desdibujaba y que su presencia en el ámbito público disminuía, Madero supo leer muy bien la oportunidad histórica de ser una oposición responsable y propositiva, que continuara con la agenda de transformaciones iniciada en los años de nuestros gobiernos. De esta forma Madero estableció una relación constructiva con el gobierno federal. Una relación que tiene como propósito: reflejar las ideas y valores del PAN en las políticas públicas, así como generar, de esa forma, desarrollo y bienestar para los mexicanos.

Algunas voces plantean que nuestro partido debía asumir una actitud de revancha frente al PRI, que obstaculizó durante 12 años los cambios que necesitaba México. Esas voces han dicho que el PAN no debía de favorecer la gestión del presidente Peña. Pero Madero entendió que la razón de existir del PAN no es buscar el fracaso del PRI, sino construir el bien común de México. Con Madero logramos terminar con la esterilidad legislativa y con la mecánica del egoísmo político. Así que si el PAN quiere seguir en la ruta de ser una oposición responsable y constructiva, la reelección de Madero tiene sentido.

La segunda razón por la que he decido apoyar a Madero tiene que ver con el modelo de partido que oferta cada uno de los aspirantes. Si bien tengo aprecio y respeto por Ernesto Cordero en quien reconozco a un hombre bueno, honesto, talentoso y comprometido con México, sé que en la idea del PAN del equipo que representa, no cabe el disentimiento y la diversidad no es valorada. No sólo durante el sexenio anterior, sino aun antes, los panistas hemos testificado muestras de esta forma de entender el ejercicio del poder, pero la insultante solicitud de licencia como militante del PAN del exasesor de comunicación de Ernesto Cordero, fundada en una profunda intolerancia hacia Cecilia Romero y su equipo político, es el más reciente ejemplo de ello.

Yo quiero un partido en el que, más allá de nuestro origen e historias, haya espacio y auténtico respeto para todos los que militamos en el PAN y no en uno en el que se denote, aísle o bloquee al que piensa distinto. El reconocimiento de que todos los militantes: desde el más humilde en el último rincón del país, hasta el más encumbrado, hemos aportado para que el PAN, con sus altas y bajas, siga siendo la mejor opción para muchos mexicanos, sólo lo garantiza Madero.

Mi apoyo, como el de todos los panistas, no es ni incondicional ni desinteresado: quiero que el PAN vuelva a desarrollar los mecanismos para el disenso, para que al final de los procesos de competencia interna salgamos unidos y fortalecidos; quiero que nuestras estructuras sobre a todo a nivel local se profesionalicen y fortalezcan; quiero que el PAN vuelva a tener como prioridad la formación y capacitación de cuadros, y que vuelva a construir ciudadanía; quiero que nuestras bancadas estén concentradas en ser un efectivo contrapeso de los gobiernos a los que somos oposición; quiero que el PAN esté de nuevo en la calle, abanderando las causas ciudadanas y que vuelva a ser referente de honestidad y trabajo; quiero un PAN incluyente, tolerante y con la mirada en el futuro que pueda volver a gobernar. Creo que Gustavo Madero en un nuevo periodo ayudará a que se cumplan estos anhelos.

                *Politóloga. Senadora de la República.

                Twitter: @Laura_Rojas_

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