2014: México, ¿jugador de primera división?

La intención de acrecentar nuestra responsabilidad y liderazgo en el mundo ha sido compartida y respaldada por la oposición.

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Laura Rojas 12/01/2014 00:51
2014: México, ¿jugador de primera división?

Al principio de su administración, el presidente Enrique Peña Nieto estableció como eje de la política exterior de México asumir una mayor responsabilidad global, lo cual podría terminar en simple retórica si esa intención no se concreta en acciones tales como aumentar el presupuesto destinado a cooperación y abrir más embajadas en regiones donde nuestra presencia es prácticamente nula; incrementar nuestro activismo en las relaciones bilaterales pero, principalmente, en los foros multilaterales donde además de seguir proponiendo iniciativas relevantes en el campo de los derechos humanos o el desarrollo, deberíamos involucrarnos plenamente en la agenda para la paz y la seguridad internacional. Más aún, ser un actor con responsabilidad global implica, en primer lugar, la definición del mundo que queremos, las causas en las que creemos e impulsarlas a través de una política de principios.

La intención de acrecentar nuestra responsabilidad y liderazgo en el mundo ha sido compartida y respaldada por la oposición a lo largo de este primer año de gobierno por una sencilla razón: congruencia. La idea no es nueva y aunque algunos puedan pensar que han venido a descubrir el agua tibia, la historia no miente. El prestigio del que México goza hoy ha sido construido a lo largo de décadas, pero particularmente en los últimos 15 años, periodo en el que se generaron varias de las más exitosas iniciativas mexicanas y cuyos frutos esta administración está recogiendo.

Empecemos por el presidente Ernesto Zedillo, quien aceptó que México estuviera bajo la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Refiriéndome sólo a lo logrado en la Organización de las Naciones Unidas después del atentado a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, bajo la presidencia de Vicente Fox, México impulsó una resolución para la protección de los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo que fue adoptada tanto por la Asamblea General como por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Luego, durante la Conferencia sobre el Racismo, en 2001, México propuso la negociación de una Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que fue finalmente adoptada en 2006. En ese mismo sexenio, México fue sede de la Conferencia sobre Financiamiento para el Desarrollo, en Monterrey, de la cual se derivaron acuerdos importantes para los países en desarrollo.

Fuimos actores clave en la creación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, cuya primera presidencia recayó en el diplomático mexicano Luis Alfonso de Alba Góngora, quien promovió y condujo el proceso de aprobación de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

En la última década fuimos miembros electos del Consejo de Seguridad de la ONU en dos ocasiones y más recientemente fuimos sede de la Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático (COP16), que a la fecha es reconocida por haber alcanzado acuerdos importantes después del fracaso de la COP15.

México impulsó también la adopción de declaraciones muy relevantes, como la de Estado de Derecho en 2012; la de Migración y Desarrollo, en 2013; así como el informe sobre Misiones Políticas Especiales, además de ser reconocido como un activo impulsor del más reciente tratado de Naciones Unidas sobre el comercio de armas.

Esperamos ver en este 2014 acciones e iniciativas que amplíen nuestra influencia y liderazgo en el mundo. Esperamos seguir en la ruta emprendida hace años y consolidarnos como jugadores de primera división en la cancha internacional.

                *Politóloga. Senadora de la República.

                Twitter: @Laura_Rojas_

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