Contradecir:

Def: Decir o hacer lo contrario de lo que se ha dicho.

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Julia Neumann 28/02/2014 00:00
Contradecir:

Por muchas razones somos seres contradictorios. No sabría si afirmar que es parte de nuestra naturaleza o simplemente se trata de una condición que surge por esa lucha que día con día intentamos librar en nuestro interior. La moral externa que se impone a nuestra propia ética y viceversa. El ego, que en muchas ocasiones secuestra nuestra esencia, no nos permite evolucionar en el sentido en que debiera hacerlo la conciencia. Nuestra mente es parecida a una caverna habitada por monos salvajes que sólo dejan de gritar cuando los enfrentamos y les mostramos quién es el que está a cargo, mas no siempre es fácil, pues muchas son las ocasiones en que me observo brincando de una idea hacia otra que la anula. Esto sucede cuando le damos el poder al pensamiento sin involucrar las emociones y viceversa. No todas nuestras decisiones son tomadas desde la conciencia, es por eso que constantemente nos contradecimos: digo que sí y se me olvida; digo que no y termino haciéndolo. Alguien ya lo dijo alguna vez —y me parece un comentario afortunado—: “Es de sabios cambiar de opinión”. La existencia no es estática, y esa vida que nos sucede a través de los sentidos, la que procesamos reflexionando  y termina por hacernos sentir de tal o cual manera, se mueve en cualquier instante de un extremo a otro, siguiendo a lo mucho algunas leyes físicas. El nacimiento y la muerte, los terremotos, ciclones y tormentas, los mágicos cambios de estación o los simples cambios de temperatura son sólo ejemplos de que hasta la madre naturaleza, en su imperfecta perfección, es impredecible. Entonces por qué es que nos atrevemos a juzgar con una vara tan rígida nuestras acciones que provienen de una  multiplicidad de circunstancias. La vida es vida, y me gusta observarla desde lejos, ver la película completa nos da muchas otras perspectivas. La inteligencia es una herramienta difícil de dominar, nuestro cerebro es esa “máquina imparable” que muchas veces, por estar sobrecargada, no logra aplicar toda su capacidad. Comparamos nuestra mente con una computadora, mas en realidad es algo muy distinto... En nuestro disco duro existen datos inconscientes, impresiones tan antiguas que están ahí, y ni siquiera lo sabemos. Somos como ese pez que no sabe lo que es el agua, y desesperadamente nada sin descansar para encontrarla. Buscamos respuestas afuera, y de repente nuestra voz interna grita. Contradecirse es tan humano como equivocarse, pero es también un acto que indica que tenemos una mente flexible dispuesta a crecer y adaptarse a la nueva circunstancia... Porque eso es cada amanecer... Una nueva oportunidad para reacomodarnos en el universo. Y si pretendemos andar a paso firme por esas ideas impuestas que, creemos, nos representan, terminaremos dando vueltas en círculo hasta sentir ese mareo que provoca el vértigo de no abrirnos a lo nuevo. Somos seres humanos dotados con una capacidad asombrosa de adaptación.

Somos un poco de todo, un poco de vida, un poco de sangre, de muerte, de lluvia, de corazón. Somos pájaros; no, no somos pájaros, aunque tenemos alas. Tampoco somos ángeles, tan sólo hombres y mujeres que, al cambiar y elegir su rumbo, pueden volar…

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