Empezar

Qué buen invento el año nuevo y sólo porque colgamos un calendario nuevo.

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Julia Neumann 03/01/2014 00:00
Empezar

“El camino verdadero pasa por una cuerda, que no está extendida en alto sino sobre el suelo. Parece preparada más para tropezar que para que siga su rumbo”. Así empieza el libro que justo ahora tengo frente a mí. Consideraciones acerca del pecado. Un compendio de pensamientos sobre el dolor, la esperanza y el camino verdadero, escrito en ese tono auténtico y por lo tanto reconocible que tiene Franz Kafka. Quizá no es el típico texto para acompañar con un café mientras empezamos la mañana, pero cada quien empieza lo que empieza a su manera. Hoy es el segundo día del año, mas en el aire aún se sigue respirando ese aroma que desprende lo recién nacido. Ayer, día primero, no fui a mi clase de yoga; hoy será la primera práctica del año. Qué buen invento el año nuevo, artificialmente, y sólo porque colgamos uno nuevo y tiramos el viejo calendario, de pronto tenemos frente a nosotros la oportunidad de reinventarnos. No me he cansado de repetir que el año pasado marcó mi vida para siempre, año de aprendizaje, de decisiones difíciles y de asumir lo que se tuvo que asumir. Es mágico cómo podemos tomar como parteaguas a esas 12 campanadas. Y creemos fervientemente que nos despertaremos al siguiente día con la piel vieja junto a la cama y estrenando solamente nuevas esperanzas... Y muchas veces sucede que el año viejo no ha terminado de llevarse esos procesos en los que estamos. Pero igual empieza... Algo cambia a causa de esa vuelta que le damos a ese gigante reloj de arena. Es en ese giro donde el polvo se revuelve y, a causa de la magia que posee la esperanza, dentro de tantas minúsculas arenillas, logramos encontrar justamente esas en las que se resguardan la ilusión y la esperanza. Estamos ante un comienzo, y éste cobra un sentido diferente para los que tenemos fe. ¡Aquí estamos! Aquí seguimos, y no sólo eso, sino gracias a la astrología y a nuestras bellas costumbres, frente a nosotros un lienzo nuevo... el año pasado no se va, se queda en nosotros y nos hace ser quienes somos, nos deja colores nuevos para sumar a esta obra de arte... nuestra vida. Este año será el año en que deje de fumar, ese es mi único propósito concreto, y lo escribo aquí para exponerlo, para compartirlo, pues así es como, creo, se logran los retos complicados. Lo demás está empezando... No tengo una ruta fija, no hay camino trazado, sino ganas de seguir andando hacia adelante con la mente y con el corazón abierto. Mi proyecto para estos 364 días que tengo frente a mí es el de vivir siempre alrededor del verbo amar en todas sus formas y conjugaciones. Haré muchas cosas por primera vez; me siento ante la oportunidad dorada del renacimiento y la pienso aprovechar. Tendré nuevas y profundas conversaciones con viejos amigos. Me reiré de aquellas preocupaciones que se han ido añejando y desgastando por el uso; ya llegarán otras nuevas. Todos tenemos muchas maneras de mirar a eso que es nuevo; los cambios renuevan la ilusión, pero al mismo tiempo nos provocan miedo... Hoy decido que 2014 no me asuste, decido que el misterio me emocione, elijo tomar las riendas para ir asumiendo la existencia como se vaya presentando. Me emociona empezar este ciclo que, seguramente, como todos los otros, tendrá momentos inciertos y contradicciones, pero sé que lo empiezo con nuevas herramientas. Hoy el año apenas empieza, es un día hermoso, se escuchan las voces de niños jugando afuera, se intuyen las sorpresas y las maravillas... ¡Se presienten los regalos y la suerte! En algún lugar leí que dentro de nosotros tenemos una llama, una flama vital que sólo se apaga con la muerte; una manera fácil de pensar en el crecimiento personal es guiarnos por ese fuego... ¿Qué lo apaga? Los hábitos saludables, los sentimientos positivos, las emociones luminosas lo fortalecen. Empezaré ahora mismo a alimentar mi flama... ¡Te deseo para este año que tengas una deliciosa fogata en tu interior!

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