Ideas fuerza

Cecilia Romero afirma con énfasis que en el PAN no se admiten a los corruptos, pero también afirma que no habrá juicios sumarios.

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Juan José Rodríguez Prats 03/04/2014 02:17
Ideas fuerza

Vivimos bajo el imperio de la violencia, mentira, agio y   chabacanería porque hemos sido amputados del pasado.

                Octavio Paz

 

El Partido Acción Nacional tiene una rica tradición doctrinaria. Desde su fundación, notables mexicanos le dieron un cuerpo de principios coherentes con la filosofía griega, el derecho romano, la doctrina social cristiana y el humanismo renacentista. Con vigorosas raíces liberales, originadas en la Revolución Mexicana y enriquecidas por el pensamiento vasconcelista, el PAN concibe en 1939 documentos fundamentales aún vigentes. 

Los estudiosos del PAN elaboraron unos breviarios a los que atinadamente denominaron Ideas fuerza, un condensado del pensamiento de sus más preclaros ideólogos, con el propósito de orientar a sus militantes.  Éstos a su vez repiten esas ideas, en algunos casos sin comprenderlas a plenitud y sin practicar esos principios. Simplemente son ecos.

La degradación de Acción Nacional —es  algo entendible— se dio con su arribo al poder. Recientemente una partidaria de Gustavo Madero pronunció una frase, punto de quiebre de aquella noble tradición: “Uno no se puede pelear con el que firma los cheques”. Idea de retroceso y de negación de la política asumida como deber, uno de los postulados panistas. Fiel operadora de Madero, no omite la divisa de su grupo: el poder por el poder mismo. Se acabó el viejo dilema de los medios y los fines.

La verdad es que no se ha visto en la historia de México causa más justa servida tan torpemente; ni buena voluntad tan fervorosa como la de los panistas auténticos, peor aprovechada.

Con la reciente Reforma Política se crea el Instituto Nacional Electoral, con el argumento de frenar la intromisión de los gobernadores en las campañas políticas. Sin embargo, internamente se ha permitido exactamente lo contrario: otorgarles poderes a los gobernadores panistas para establecer un mando vertical en el partido, violando sus ordenamientos y avasallando a la militancia.

Madero presume los nuevos estatutos, dice que ahora será toda la militancia la que elija a su nueva dirigencia. Cuando este tema fue ventilado en el Comité Ejecutivo Nacional, la oposición del dirigente fue clara y contundente. En la asamblea del 16 de marzo, no fueron las cúpulas partidistas, sino los militantes, quienes decidieron estos cambios ante el estallido de los delegados por las decisiones equivocadas asumidas por el consejo.

La lucha interna del PAN pone en riesgo al partido como institución, la falta de respeto a la palabra y la escasez de ideas para redefinir el rumbo se han manifestado rotundamente. Desde hace algunos años el discurso panista padece de un vacío contrastante con la larga marcha que lo condujo al poder. 

Manuel Gómez Morin decía que contamos con “las ideas, los valores del alma. Ni tenemos otras ni las hay mejores”, expresión muy acertada. Sin embargo, la incongruencia entre dichos y hechos es cotidiana. Cecilia Romero afirma con énfasis que en este partido no se admiten a los corruptos, pero también afirma que no habrá juicios sumarios y que continuarán las investigaciones. Aludir a los argumentos con los que desde siempre se protege a los corruptos es continuar con el engaño o, aún peor, en el autoengaño.

No contribuye a nuestro proceso de consolidación democrática lo que sucede en una “izquierda” dividida con serias deficiencias para ejercer la autoridad, en una “derecha” amenazada por este proceso interno que puede culminar con una división insuperable, y con un PRI cada vez más cercano a lo más rancio de su pasado.

El placeo de Madero y Moreno Valle en la reciente asamblea no es más que la punta del iceberg de los serios peligros que se ciernen en esta noble institución que ha sido uno de los factores que explican nuestra transición hacia la democracia.

Acudo nuevamente a Paz: “El hombre adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito”. Eso debe ser un llamado a los panistas.

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