Barbas

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Joselo 05/09/2014 00:00
Barbas

Me acuerdo que cuando me rasuré por primera vez en la vida, mi padre me dijo que no me pasara el rastrillo de lado, sólo de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba. “Si lo haces de lado te pueden salir los pelos de la barba chuecos y te van a molestar cuando esté crecida”, me dijo. No le entendí, supongo que lo notó en mi cara, porque añadió: “Sí, mira, cuando seas más grande y quieras dejarte crecer la barba, te puedes arrepentir de haberte rasurado mal”. Mi expresión de ignorancia se tornó en una mueca de disgusto, “¡Yo nunca me voy a dejar crecer la barba!”, le dije muy seguro. Incluso hasta me reí. “Nunca sabes, nunca sabes”, fue su conclusión.

¿Barba? Mis ídolos de ese momento no usaban pelos en la cara y menos los iba a usar yo. ¿Cuándo se ha visto a un punk barbudo? Los músicos new wave que solía escuchar no eran barbones. En la década de los ochenta, cuando empezó mi obsesión por el rock, las barbas no estaban de moda. Eso era cosa de hippies.

Si escuchaba algún grupo viejo, éste debía tener la estética y la actitud del new wave y punk de los ochenta. Por ejemplo, los Doors, que cumplían, según yo, ese requisito. Aunque cuando vi una foto de Jim Morrison con barba no me gustó en lo absoluto. Prefería imaginarlo lampiño, dando saltos en el escenario como el abuelo de los punks que realmente es.

También respetaba a los Rolling Stones, porque jamás se habían dejado crecer el vello facial. No como los Beatles, que en su última época juntos estaban todos barbones. Claro, no conocía una foto de Annie Leibovitz de 1980 en donde Mick Jagger sale barbudo.

Las barbas significaban para mí que la gente ya se ha hecho vieja, o que se toman muy en serio a sí mismas.

De muy joven no tenía ni idea de que en 1994, en la época en que salió nuestro segundo disco Re, me iba a dejar una barba de candado que crecería hasta llegarme a la mitad del pecho.

Yo digo que esto de las barbas se contagia. Hace poco vi a los Furland, un grupo que me gusta mucho, y todos traen un look que tiene que ver con pelos en la cara: dos de ellos traen barba y dos bigote. Y la historia se repite en varios grupos más.

Creo que así nos pasó a nosotros los Tacvbos, no tengo otra manera de explicarlo más que como una especie de contagio. Quique y Rubén fueron los primeros que se la dejaron. Quique, una inmensa sin bigote y Rubén (que en ese tiempo se llamaba Cosme), una de Mefistófeles, que le quedaba muy ad hoc con sus cuernitos y su pelo rojo.

Cuando grabamos el Re allá en Los Ángeles yo me rasuraba todos los días. En las fotos de interiores del disco salgo sin barba y también en el video de La ingrata. Pero en cierto momento decidí dejármela crecer, y para cuando filmamos el MTV Unplugged ya la traía larga, al igual que el cabello.

Emmanuel también se sumó a ese look, y hasta Gustavo Santaolalla, que un día apareció en una tocada con una barba inmensa. Juan de Dios Balbi, nuestro mánager, también se dejó crecer la suya en esa época, y aún hoy la trae.

Ya ni siquiera me acuerdo cuando me la rasuré, pero la traje por un muy buen tiempo. Varios años.

Ahora que estamos ensayando el Re, para la gira que se avecina, en donde tocaremos nuestro segundo disco íntegro, me pregunto si no será buena idea dejarme la barba de nuevo. No creo que eso mejore mucho mi forma de tocar, aunque, ¿quién sabe? El cuerpo tiene memoria y no estaría mal que esa nueva barba le pueda imprimir algo del sabor de aquella época. Lo que me queda de todo esto es la sabiduría de mi padre ¿cómo sabía que algún día iba a querer dejarme crecer las barbas? Ahora sé que nunca sabes bien a bien cómo vas a actuar en el futuro. Por eso aquel refrán: “Nunca digas de esta agua no he de beber”.

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