Oso en el cielo

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Joselo 29/08/2014 00:00
Oso en el cielo

Lo más cercano que vivo, a cuando un amigo me regalaba un cassette grabado con música nueva, es cuando voy a Tijuana. Antes, en la época predigital, los cassettes eran la forma en que uno se ponía al corriente de las nuevas tendencias. Era muy caro comprar un disco importado, así que esa adquisición la hacía el más adinerado de tus amigos y los surcos se iban gastando mientras todos los demás (los pobres como yo) grabábamos nuestros cassettes.

Yo tuve varios amigos a los que les debo mi cultura musical: Germán que me enseñó todo lo que se debe saber de metal de los setenta y los ochenta; Tulio Oñate que tenía una colección inmensa de música electrónica; Ricardo Malaface, que me mostró varios grupos postpunks que no conocía y juntos descubrimos muchos otros más.

Los tiempos cambiaron y ahora me voy enterando de música de distintas maneras, pero cuando voy a Tijuana mi amigo el Xirol me pone al día con lo que él anda escuchando, y siempre resulta algo novedoso.

Si pudiera, el Xirol me daría un cassette, con una portada diseñada por él, pues es arquitecto y hace unos gráficos muy interesantes. Sería muy divertido un cassette —hay sellos indies que sólo editan música en ese formato—, pero yo no tengo muchos aparatos donde ponerlo. Supongo que me vería muy hipster si en vez de iPod usara walkman, pero no es mi intención.

En vez de cassette, el Xirol me regala un USB que llena con los discos que suenan en su despacho. A veces no son grupos nuevos, al contrario, “de un de repente” suena algo de Tangerine Dream, o incluso Supertramp.

Otras veces me comparte algo muy viejo, pero que suena a nuevo, como La Dusseldorf, y me hace hincapié en la voz del vocalista, que en una rola suena parecida a la de Johnny Rotten, ¡un año antes de que éste apareciera en el mapa musical!

Un día, en uno de estos USBs, venía un disco de un grupo que se llamaba Bear in Heaven. Me dijo que era un grupo de los ochenta que jamás había pegado. Sonaba como un grupo actual, pero ante esta información mi mente los colocó en aquella época, al lado de todas las bandas que ya conocemos. Incluso se lo puse a dos o tres amigos que aman la música que se generó en esa década, y todos coincidían en que era muy raro que nadie se hubiera enterado de su existencia.

Yo hasta elaboré teorías: el sonido de esta banda era tan adelantado que no pegaron en su momento, el disco pasó sin pena ni gloria y ahora que ya estamos preparados, suena como si se hubiesen formado ayer.

Si esto hubiese sucedido en la época del cassette, seguramente todavía creería que Bear in Heaven es un grupo de los ochenta. Antes no había de otra más que confiar en la información que te daban tus amigos, en lo que salía en las pocas revistas, o en la mínima información que te daban en los programas de videoclips.

Así que un día, como sin querer, google el nombre de este grupo y me salió la información verdadera: que son un grupo de Broklyn, pero que sus integrantes son de Atlanta, que se formaron en 2003 y han ido desarrollando su sonido por varios caminos e influencias, incluyendo el krautrock (como La Dusseldorf). 

El disco que me regaló mi amigo no dejó de gustarme, pero me quedé pensando muchas cosas. La forma en que percibimos el mundo es extraño. Ante la información de que era una banda de los ochenta los escuchaba como una de las bandas más revolucionarias del orbe. Después pasó a ser un grupo más de los dosmiles, que experimentan con sintetizadores y mucha percusión, jugando a la sicodelia.

Acaba de salir el nuevo disco de Bear in Heaven, Time is over one day old, y me acordé de todo lo que viví con el anterior. Este disco se aleja del sonido que la banda tenía, así que supongo que muchos de sus seguidores lo rechazarán. A mí me gusta más. Tiene canciones memorables y aunque suenan menos experimentales, los prefiero así.

Espero ver al Xirol muy pronto, pero si ya usa Spotify no creo que me pueda dar un USB, ni cassette ni nada. Tal vez una simple lista escrita a mano, o ya ni siquiera eso, tal vez un simple Whatsapp.

¿A dónde vamos a parar?

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