Cita a ciegas

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Joselo 09/05/2014 00:25
Cita a ciegas

Lo mejor de hacer entrevistas relacionadas con mi faceta de escritor es que los periodistas me ven más cercano a su actividad que cuando hablo de música.

Durante esta semana he estado haciendo muchísimas entrevistas para promocionar la salida de mi libro en Argentina, Crocknicas de un tacvbo, y en todas hablé de tiempos de entrega, métodos de trabajo, influencias de columnistas de rock y el temible “bloqueo del escritor”, todos ellos temas que nunca me preguntan cuando estoy dando a conocer un disco.

Se nota que los periodistas saben de primera mano lo que es sentarse a escribir y no tanto lo que es meterse al estudio a grabar o subirse a un escenario. Es por eso que, incluso, me proponen ideas.

Uno de ellos me dijo: “Para tu siguiente columna, la de esta semana, podrías hacer una analogía entre una cita a ciegas y tu encuentro con los músicos que vas a tocar”. No está mal. Se me hace una muy buena idea, y como me la ofreció gratis (o al menos eso creo), puedo comenzar a desarrollarla.

Fue como una cita a ciegas, es cierto. Humphrey Inzillo y Leandro Donozo, quienes están al cargo de mi visita por estos lares, me propusieron juntarme con Alfonso Barbieri, Jimena López Chaplin y María Ezquiaga para tocar algunas de mis canciones en la presentación del libro. Algo acústico, unplugged, para aderezar la charla. El público sin duda lo agradecerá, me dijeron.

A los músicos no los conocía personalmente, o sí, pero nuestros encuentros habían sido muy breves, habíamos alternado en algún concierto y nos habíamos saludado en camerinos.

No estaba tan familiarizado con su música aunque había escuchado sus nombres varias veces, así que me puse a googlearlos y encontré videos, canciones en Soundcloud que me gustaron y, sobre todo, sentí que podíamos llegar a algo interesante juntos: Alfonso es multiinstrumentista y ha producido muchos discos independientes y las voces de Jimena y María son muy bellas.

Todos tienen discos, algunos con bandas o en forma solista, y junto con otros músicos forman parte de una escena importante en Argentina, que si ser tan roquera, tiene mucho de su espíritu.

Así que el lunes, muy temprano, nos juntamos en casa de Alfonso para ensayar. También se sumó en el bajo Carlos Avilez, que anda tocando por acá.

Previamente acordamos qué canciones tocaríamos, pero lo que cambió a la hora de juntarnos fue el tono en el que nos quedaba mejor para cantarlas: Cuéntame, de mi disco solista OSO, la canté yo con coros de Jimena; Esa noche la cantó Jimena y yo hice la parte de La soledad, esa que dice: “tu regreso había esperado, mas te veía muy feliz, en los brazos de tu amada, te olvidaste tú de mí...”; y El baile y el salón la cantó María y yo canté la parte de enmedio: “Ahora que estamos en la pista tú y yo...”.

De conocernos poco al principio del ensayo, al finalizar sentí que los conocía de toda la vida. Es como si tocar juntos una canción sustituyera varias horas de conversación.

La presentación del miércoles en la noche en la Feria del Libro de Buenos Aires, aunque suene raro que yo lo diga, nos quedó increíble.

Aunque siempre supe que las canciones son muy poderosas, no me había percatado que no sólo sirven para cantárselas a uno mismo y al público, sirven también para hacer nuevos amigos.

Hay citas a ciegas que son un rotundo fracaso. Puedo asegurarles que no fue el caso de ésta.

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