El país de las maravillas

COMPARTIR 
José Luis Vargas Valdez 24/01/2014 02:37
El país de las maravillas

En 1865 el autor británico Lewis Carroll (seudónimo) escribió una de las obras de mayor trascendencia para la literatura infantil, titulada la Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas. El libro posee una complejidad fascinante para niños y adultos, toda vez que está lleno de juegos mentales que invitan al lector a ir descubriendo la serie de absurdos y paradojas lógicas en las que constantemente incurrimos los ser humanos.

Algo similar es lo que está sucediendo en México. El reciente viaje del presidente Enrique Peña Nieto al Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, es un viaje que busca cautivar la atención internacional y transmitir la confianza que requieren los grandes capitales para invertir en nuestro país.

Es entendible que la obligación del primer mandatario sea mostrar la cara más amable del país y procurar una imagen del país que durante su mandato pretende construir. Sin embargo, lo cuestionable de la estrategia es pretender disimular una realidad innegable de un país en crisis de legalidad e institucionalidad, a partir de restarle importancia a los serios problemas que atraviesa el país y que pone en entredicho la imagen del país de las maravillas.

Cabe preguntarse: ¿Cómo ocultar las múltiples escenas de guerra en que hoy vive Michoacán y que circulan a diario por la prensa internacional?, ¿cómo explicar el fenómeno de conformación de los grupos de autodefensa en un país que se autopromueve como sólido y confiable? Desafortunadamente, el problema no se reduce a una entidad de la República, pues en tal caso se podría justificar que se trata de un problema focalizado y de coyuntura. Sino que son múltiples los factores que no permiten generar esa confianza que se espera de la visita presidencial a Davos.

Se trata de problemas sistémicos que afrontamos desde hace décadas, que van desde hechos cotidianos de la criminalidad tolerada en la que vivimos (asaltos, secuestros, extorsiones, homicidios, etc.), hasta la impunidad evidente e incapacidad de las instituciones para hacer valer la ley.

Cómo ofrecerle al mundo exterior una tierra de la fantasía en materia de hidrocarburos a partir de la reforma constitucional en materia energética, cuando escuchamos a diario las redes de robo de combustible que operan impunemente en el país y que involucran a personal de Pemex. Es decir, para ofrecer condiciones de competencia e inversión en una industria tan peleada como la del petróleo, antes es fundamental contar con una base de seguridad jurídica que desafortunadamente México hoy no es capaz de ofrecer.

Es tanto como asumir, con cierta dosis de ingenuidad, que los grandes capitales no recurren a fuentes de información que les reflejen de manera nítida la salud pública que guarda un país con el fin de preservar sus capitales.

Qué decirle, por ejemplo, a un alto ejecutivo alemán u holandés, de que en México los líderes parlamentarios tienen por costumbre cobrar “moches”, es decir, que se  adueñan ilícitamente de un porcentaje de los recursos públicos que les corresponde asignar para obra pública e infraestructura. Más aún, cómo decirles que dichas acciones permanecen impunes bajo la idea falsa de que en México los representantes corruptos son inimputables.

Dice el dicho que en el remedio está la solución, y mientras el gobierno federal no dé muestras fehacientes de un esfuerzo real por erradicar la corrupción que impera en prácticamente todos los ámbitos del país, difícilmente seremos capaces de convertirnos en opción seria para naciones serias. Pues cómo justificamos que más de la población económicamente activa vive en la informalidad y no paga impuestos.

Insisto: en la medida que no consolidemos primero un verdadero Estado de derecho, que se traduzca en un sistema eficiente y confiable de procuración y administración de justicia, de institucionalidad real, así como de cero tolerancia al incumplimiento flagrante a la ley, nuestros esfuerzos por convertirnos en sede de los grandes capitales serán siempre insuficientes.

Ello debido a que ese ánimo legítimo por convencer se verá siempre frustrado por cualquiera que tenga acceso a la web. Además será muy penoso que el mundo evidencie que vivimos en un mundo de contradicciones y paradojas propio de Alicia, en su país de las maravillas.

                *Abogado y extitular de la FEPADE

                jlvar.excelsior@gmail.com

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red