Predicciones y previsiones para 2014

La crisis económica tendrá algo más grave de lo que nos han anunciado. No se reflejará tan sólo en una estadística de crecimiento. Lo grave de no crecer son los miles o millones de mexicanos que se quedarán sin empleo, sin automóvil o sin casa.

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José Elías Romero Apis 03/01/2014 00:00
Predicciones y previsiones para 2014

Después de pasar algunos días en el frío intenso, regresé al sol del trópico para olvidarme de la nieve del norte. Estoy convencido de que la naturaleza es, al fin de cuentas, el más sólido referente que tenemos con la realidad y produce distintas ideas y actitudes en las diversas regiones del planeta.

El calor tropical nos deja en libertad hasta para la indumentaria. El frío nórdico obliga al orden en casi todo. Quizá por eso, José Ortega y Gasset, citando a Ratzel, decía que la configuración del planeta ha determinado, por lo menos, la mitad de la historia.

El trópico americano tiene fragancias exquisitas. Desde luego huele a café, a tabaco, a azúcar, a plantas y a frutas. Entre esos aromas y con la grata resonancia de un bullicioso apantle, hice uso de varias de mis libertades, entre ellas la de mi imaginación. En los coloquios familiares y amistosos nos obligamos a un esfuerzo de avizoramiento del futuro inmediato. Varios de nosotros trabajamos en asuntos que nos especializan en asuntos que requieren previsión y pronóstico.

Me queda en claro que el oficio de profeta está muy desprestigiado en estos tiempos y, sobre todo, en lo que concierne a los asuntos de la política.  Por muy diversas razones que hoy no vienen al caso mencionar, la resolución de los asuntos políticos se ha vuelto muy impredecible.

En muchas ocasiones los políticos tenemos que calcular la suerte final de un problema con base en saber quiénes lo van a resolver. Es decir, los conflictos de la política tienen nombre y apellido.

Pero, además, como cada vez en mayor frecuencia se instala la práctica de resolverlos al azar, ello ha vuelto también azaroso el método de cálculo de las probabilidades.  Pareciera que hoy la política se está pareciendo a los books de apuestas o a los casinos, donde la que reina es la suerte y no la lógica.

Pero eso no nos libera de la obligación de cálculo. Aclaro que el político no tiene que ser profeta y ni siquiera adivino. Tiene que ser visionario. No está obligado a saber lo que va a suceder sino tan sólo lo que puede suceder. Nada más, pero nada menos.

Henry Kissinger decía que, mientras más importante es lo que está en juego, más insignificantes son los datos en los que se basan las decisiones. En algunas ocasiones, en suposiciones. Otras, en adivinaciones, en rumores o en azares. Nunca sabremos en que “latido” Eisenhower decidió la fecha de la invasión a Europa, mientras todos le recomendaban lo contrario. Pero haberlos escuchado hubiera sido castastrófico. Todos pensaban distinto a Ike, pero todos se equivocaron.

También quiero señalar que estos cálculos que aquí presento no son lo único que puede suceder ni lo más importante. Es un ejercicio político- mediático. Es lo que podría acontecer, importante o no, pero que sería noticia. En aras del espacio lo reduzco a doce previsiones y ninguna será sorpresa para nadie.

Uno. La crisis económica tendrá algo más grave de lo que nos han anunciado. No se reflejará tan sólo en una estadística de crecimiento. Lo grave de no crecer son los miles o millones de mexicanos que se quedarán sin empleo, sin automóvil o sin casa.

Dos. Las ejecuciones y todo el fenómeno de inseguridad y delincuencia seguirán sin mengua y sin contención.

Tres. Se seguirán generando problemas callejeros con el disfraz de manifestación de opiniones, básicamente en lo que concierne a la Reforma Energética secundaria y a la aplicación de la Reforma Educativa.

Cuatro. En el Poder Ejecutivo, varios miembros del gabinete serán removidos o se separarán del encargo para proyectos políticos personales.

Cinco. En el Poder Legislativo, el PRI se perfilará para ganar las elecciones de 2015 y nuevamente será la primera fuerza en la Cámara de Diputados.

Seis. En el Poder Judicial se prevé una contienda muy apretada por la presidencia de la Suprema Corte de Justicia.

Siete. No habrá en  2014 una verdadera Reforma del Estado.

Ocho. México ya disputará con Brasil el liderato y la interlocución de  América Latina, además de que se fortalecerá nuestro sistema de comercio exterior.

Nueve. Es previsible nuestra imprevisión frente a los fenómenos de la naturaleza.

Diez. Nada importante sucederá en el panorama político europeo. No news, good news.             

Once. En Siria se adivina actividad bélica, pero sin la formalidad de una guerra.

Doce. En Oriente Medio costará tiempo y sufrimiento el logro de una tregua, ya no se diga de la paz, entre Israel y Palestina. Ésta es una historia ya de 60 años que, por desgracia, parecen ser los iniciales.              

En fin, mi mejor deseo es que en todo lo malo que aquí he previsto me equivoque más que rotundamente. Que en lo poco de bueno que aquí mencioné sea yo un “preclaro visionario”, por lo menos para sus beneficiarios.

Y muy principalmente, que en todos los seres humanos reine la paz, la misericordia, el perdón, la salud, la prosperidad, la bondad y la resultante de todas ellas, que es la felicidad.

                *Abogado y político. Presidente de la Academia Nacional, A. C.

                w989298@prodigy.net.mx

                Twitter: @jeromeroapis

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