Una de cada tres familias, discriminadas en el Senado

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Jorge Fernández Menéndez 19/06/2014 01:11
Una de cada tres familias, discriminadas en el Senado

El senador José María Martínez tiene todo el derecho del mundo de pensar y creer en lo que quiera, desde la forma en que debe configurarse y constituirse una familia, sobre las leyes de adopción, respecto a los matrimonios de personas de un mismo sexo o sobre el aborto. A lo que no tiene derecho como legislador y como presidente de una comisión del Senado de la República es de trasladar esas opiniones a una institución legislativa.

La Comisión de la Familia y el Desarrollo Humano del Senado de la República se convirtió en un ente inquisitorial, como reseñó nuestro compañero Francisco Garfias, donde Martínez atacó a la Suprema Corte, a la Asamblea del DF, al gobierno capitalino, colocando como objetivo de esa comisión el trabajar para “cerrarle la puerta a algunas entidades, a algunos políticos que están pensando más en modas y tendencias, incluso que nos han llevado a pensar en la muerte”. Fue mucho más allá el senador, lisa y llanamente descalificando cualquier forma de convivencia familiar que no sea el considerado tradicional.

El problema es que por lo menos 30% de las familias mexicanas no se ajustan a la visión que el senador le quiere dar a una comisión que, hay que recordarlo, se financia (unos 300 mil pesos mensuales cuesta esa comisión) con los recursos públicos que todos aportamos, incluyendo un tercio de los mexicanos y mexicanas que él descalifica y discrimina.

Para José María Martínez, la familia es la compuesta por “un hombre y una mujer  unidos de por vida” y sus hijos. Pero resulta que, como se dice en un desplegado, que suscribimos y que será publicado el día de hoy, que 18% de las familias están compuestas por hogares monoparentales; que hay 229 mil 473 familias integradas por parejas del mismo sexo, de las cuales más de 172 mil están conformadas por parejas homosexuales que tienen hijos; 38% de las mujeres de 25 a 29 años viven en unión libre, hay 25% de hogares llamados “ampliados” en los que habitan familiares como abuelos, cuñados, yernos, etcétera. Y existen otras numerosas formas de cohabitación. Olvidemos para los millones de hombres y mujeres que son divorciados, lo de la unión de por vida.

El hecho es que el planteamiento de esta comisión, violenta la Constitución, los derechos individuales y humanos, y es inaceptable que desde el Senado de la República se fomente la discriminación, impulsando la defensa de una única visión social por encima de la propia realidad de las familias, en sus muchas formas, mexicanas.

Por eso se demanda, y también apoyamos, la destitución de Martínez como presidente de esa comisión y la de otros miembros de la comisión que hayan hecho pública su intención de utilizar esta instancia para promover un modelo específico de familia. Por lo menos otros tres integrantes de la misma comisión se han deslindado de la línea indicada por Martínez, incluyendo la senadora del PVEM, Ninfa Salinas que al respecto tuiteó que estaba a favor de los matrimonios igualitarios y del derecho de las mujeres a decidir.

También se solicita reformar el decreto de creación de la comisión para que se denomine “Comisión de las Familias y sus Derechos”, y evidentemente condicionar el uso de recursos públicos a la elaboración y publicación de un plan de trabajo en favor de todas las familias.

Se podrá argumentar que es un tema menor. No es así: si la comisión se guía por los dichos del senador Martínez y otros miembros de esa comisión, se dejará de legislar para un tercio de las familias mexicanas, comenzando e incluyendo ese 25% de hogares del país que son mantenidos, en todos los sentidos, por una mujer.

García Cervantes y Murillo

Por una de esas casualidades que nos da la vida, el martes me tocó atestiguar la despedida personal de Ricardo García Cervantes del procurador Jesús Murillo Karam, luego de que firmara el acta de entrega-recepción de la subprocuraduría de derechos humanos, en la que se desempeñaba hasta hace unos días. Pude atestiguar también el afecto entre ambos políticos y lo errada que está cualquier versión de que Ricardo dejaba esa posición por diferencias con el procurador. Nada más alejado de la realidad: hay amistad, agradecimiento y lealtad personal entre ambos. Lo que habla muy bien de García Cervantes y de Murillo Karam, que se conocen y han trabajado juntos, desde trincheras partidarias diferentes durante años.

El escándalo Aragonés

La noticia es de índole judicial, pero cimbrará el mundo de la arquitectura. Resulta que el muy reconocido Miguel Ángel Aragonés huyó del país ante una denuncia de administración fraudulenta del Hotel Encanto Acapulco, como lo denunciaron sus socios y los trabajadores. Pero, además, Miguel Ángel Aragonés, que ha construido todo tipo de edificaciones, según el Oficio SEP_DGP/DJ/1159/2014, del 19 de mayo de 2014, simplemente no es arquitecto y jamás estudió esa carrera.

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