Igualdad

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Javier Aparicio 08/03/2014 02:36
Igualdad

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer y, según ONU Mujeres, el tema de este año es la igualdad. Detrás de la desigualdad en la distribución del ingreso que observamos en países como el nuestro, hay una marcada desigualdad en el trato que hombres y mujeres reciben en diferentes ámbitos, tales como el mercado laboral o bien la representación política.

¿Por qué hay tan poca redistribución del ingreso en las democracias del mundo? El misterio es el siguiente: si todos los ciudadanos tienen derecho al voto, y la población pobre representa una mayoría del electorado, ¿por qué estas mayorías no exigen a los políticos una mayor redistribución del ingreso?  Si pensamos en problemas de género, el argumento es como sigue: si la mayoría del electorado son mujeres y éstas son más proclives a votar que los hombres, ¿por qué estas mayorías no exigen políticas públicas que reduzcan las brechas de género? ¿Por qué si todos tenemos derecho al voto no observamos políticas públicas más igualitarias?

De manera general podemos pensar en dos tipos de respuestas a este problema. Quizá los votantes en efecto demandan políticas públicas igualitarias, pero el sistema político no responde ante tal exigencia o lo hace de manera limitada. Sin embargo, existe una segunda explicación posible: Quizá los propios votantes son renuentes a exigir políticas públicas igualitarias y el sistema político simplemente responde a tales preferencias.

Vayamos por partes. Hay varias formas en que el sistema político-electoral puede fallar y ofrecer resultados muy alejados de la voluntad del electorado. En primer lugar, si las clases medias y altas son más proclives a votar que las clases bajas, una consecuencia posible del abstencionismo es que haya menos redistribución del ingreso: si los pobres no votan, sus preferencias no serán consideradas.

En segundo lugar, puede ocurrir que las políticas públicas igualitarias sean parte de las ofertas de campaña electoral pero que, pasadas las elecciones, los políticos no cumplan con lo prometido. Esto podría deberse, por ejemplo, a que las políticas realmente implementadas estén diseñadas para el beneficio de grupos de interés mucho mejor organizados e informados que el electorado en general.

En tercer lugar, aunque la igualdad preocupe a muchos votantes puede suceder que éste no sea el tema decisivo de los procesos electorales: a la hora de llegar a las urnas, quizás al votante le importan más otros temas. Por último, puede ocurrir que el diseño mismo de un sistema democrático dificulte la implementación de políticas igualitarias más radicales: quizá la misma separación de poderes y los pesos y contrapesos de una democracia protejan al statu quo y sus beneficiarios.

Consideremos ahora el otro lado de la moneda. ¿De verdad preocupa a los votantes la desigualdad? ¿A cuántos de ellos y cuánto? Hay varias razones por las cuales los votantes podrían no demandar políticas igualitarias. En primer lugar, puede ser un asunto de ignorancia: quizá las implicaciones sociales de la desigualdad no son comprendidas del todo sin cierto nivel educativo. En segundo lugar, puede tratarse de un asunto ideológico: a los votantes de izquierda les preocupa un poco más la desigualdad que a los de derecha. Quizás a ambos les preocupa combatir la desigualdad, pero en diferentes ámbitos o mediante diferentes tipo de políticas públicas.

Por último, la desigualdad refleja tanto una jerarquía social como diferencias en el estatus relativo de hogares e individuos que quizá no parezcan intolerables para todos. Quizá para unos, cierto nivel de desigualdad sea deseable porque valoran su estatus privilegiado o aspiran a mejorarlo de una u otra manera. Quizá para otros, la desigualdad sea un fenómeno tan persistente y arraigado que no parezca ser un problema que deba o pueda ser atendido con políticas públicas. Pero la evidencia de otros países indica justo lo contrario: la desigualdad sí puede ser atendida. Así que hay que exigirlo más claro y más fuerte.

                Twitter: @javieraparicio

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