Mañana: Madero vs. Calderón

Compartiendo con Amaranta Manrique de Lara y Nashieli Ramírez la certeza de los legados del amor

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Ivonne Melgar 17/05/2014 01:43
Mañana: Madero vs. Calderón

La de mañana será una elección de matar o morir. Uno de esos momentos en que Frank Underwood, de House of Cards, habla de la inevitable disyuntiva de avanzar o dejarte sacrificar.

Porque más allá de la importancia del PAN en la vida democrática, este domingo acudiremos a un referendo entre el equipo de un expresidente de la República y el de un político que éste siempre desestimó.

Sí, la historia de Felipe Calderón después de Los Pinos depende en mucho de la decisión que en las próximas horas tomen los 220 mil militantes convocados a elegir a su futuro dirigente.

Ligado al PAN desde su infancia, el expresidente advirtió a los panistas que al concluir el sexenio tendría mucho tiempo para grillar en el partido.

Pero ante el dominio que Gustavo Madero fue adquiriendo sobre la estructura del instituto, Calderón se replegó de manera táctica, dejándole la estafeta al senador Ernesto Cordero.

No debe haber sido fácil para el exmandatario seguir desde la Universidad de Harvard el avance de quien hace seis años tuvo su visto bueno para convertirse en coordinador de la bancada blanquiazul del Senado.

Era mayo de 2008 y el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, recibió la encomienda de su jefe: quitarle a Santiago Creel la jefatura del grupo y auscultar quién podía ser funcional para el control presidencial del partido.

La cena de sondeo fue en Puerto Madero de Polanco. Entre los comensales figuraban Rodolfo Dorador, Ulises Ramírez y Guillermo Anaya. Todos apuntaron a Madero.

La propuesta gustó en Los Pinos. El presidente Calderón y Margarita Zavala estaban contentos con su gestión. Tanto que cuando el chihuahuense preguntó si podía inscribirse para buscar la dirigencia del PAN, ambos le dieron el visto bueno.

Sin embargo, a media campaña interna, el Presidente cambió de opinión y se inclinó a favor de Roberto Gil Zuarth.

El giro no alcanzó a digerirse, y si bien algunos cercanos a Calderón jugaron contra Madero, otros como Cordero, entonces secretario de Hacienda, se mantuvieron con las señales iniciales que con apoyo de Margarita salieron triunfantes.

A partir de entonces, se habló del maltrato del Presidente hacia el encargado del partido, de sus insultos y de la ley del hielo que le aplicó luego de la derrota de 2012.

Madero aguantó. En silencio tomó dos decisiones con las que retó al aún jefe nato del panismo.

En 2011 y 2012, según versiones de gente cercana a la excandidata presidencial Josefina Vázquez Mota, el dirigente del PAN nunca cedió a las presiones de arropar a Cordero como el predilecto para representar al partido. La segunda jugada autónoma fue la de evitar que prosperara la idea de Calderón de refundar el partido, una vez que el PRI ganó la elección. 

A partir de entonces, Madero comenzó a activar su propia fuerza, compuesta de los damnificados que el sectarismo del estilo presidencial había ido dejando.

Iniciado el sexenio de Enrique Peña, con el banquete del Pacto por México puesto para generar incentivos a favor de la construcción de acuerdos, Madero capitalizó la oportunidad para que el barco que se estaba hundiendo se convirtiera en un espacio rentable.

Y el ninguneado político  —humillado incluso, cuentan quienes escucharon las descalificaciones en Los Pinos— no sólo concentró la interlocución con el gobierno, sino que convenció a muchos que antes fueron fieles o aliados del calderonismo: el gobernador Rafael Moreno Valle es el mejor ejemplo.

A pesar del dominio de la estructura partidista, Madero no logró hacer una buena campaña. Mediáticamente, la atención fue acaparada por el senador Cordero, gracias a la estrategia del exvocero de Calderón, el diputado Max Cortázar.

Pero a juzgar por las tendencias del voto de la militancia, una vez más, a los calderonistas se les pasó la mano. No sólo con las denuncias nunca probadas del cobro de moches que involucraron al coordinador de los diputados azules, Luis Alberto Villarreal García, sino también con la impugnación a la obra reformista del Pacto.

Al mantenerse en la línea del sectarismo que caracterizó al sexenio anterior, el senador Cordero fue convirtiendo la elección en un referendo entre su jefe político y Madero.

El voto público de Margarita Zavala terminó por confirmar que en la pelea de mañana se juega el regreso del expresidente de la República al partido.

Los maderistas aseguran que ganarán al menos con ocho puntos de ventaja. La gente de Cordero afirma que sacarán cinco más.

Y ambos equipos se preparan para irse a tribunales bajo la premisa de que el calderonismo no aceptará una derrota, así tenga que recurrir al expediente lopezobradorista.

Se trata de la puja entre un expresidente y el hombre que lo desafió. Por eso aquí aplica la máxima del popular Frank de House of Cards: “Para algunos de nosotros, en el ascenso al final de la cadena alimenticia no puede haber misericordia. Sólo hay una regla: cazar o ser cazado”.

Mañana sabremos quién sobrevivió.

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