Cuarón expresa preocupaciones de muchos

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Humberto Musacchio 01/05/2014 02:23
Cuarón expresa preocupaciones de muchos

El presidente Enrique Peña Nieto, entrevistado por León Krauze, declaró que el cineasta Alfonso Cuarón y otros críticos de su gobierno, debido a la desinformación que han generado grupos opositores, no están bien informados sobre la Reforma Energética y desconocen “el alcance y el sentido de las reformas”.

El reciente ganador del Oscar por la dirección de Gravity respondió el pasado lunes en un desplegado que apareció en diarios capitalinos. Ahí, Cuarón, en forma respetuosa, responde que su falta de información “no es atribuible a ‘grupos en oposición’ que han ‘generado desinformación’. La razón es más simple: el proceso legislativo y democrático de estas reformas fue pobre y careció de una discusión profunda”.

En efecto, los parlamentarios de los dos principales partidos de derecha, el PRI y el PAN, se mostraron sordos a todo reclamo, a toda opinión disidente, a toda exigencia de que se abriera un proceso de público debate para que los mexicanos supiéramos de ventajas y desventajas de malbaratar el patrimonio nacional. La desinformación la generó la forma secreta, clandestina, que siguió la mayoría del Congreso para aprobar a espaldas de la sociedad algo que afecta drásticamente su futuro.

Para colmo, después de ser aprobada, la reforma no fue explicada a la nación, sino que se desplegó una apabullante y hueca campaña de propaganda que, lejos de explicar o argumentar, prefirió disparar frases impactantes, pronósticos incomprobables o rotundas mentiras. La desinformación, pues, no fue producto de la casualidad, sino resultado de una estrategia para ocultar a los ciudadanos las funestas consecuencias de la operación legislativa.

Ante el “argumento” de que la entrega de los energéticos ha recibido la aprobación de “los mercados”, Alfonso Cuarón responde que “es natural que una reforma energética (en un país que ha tenido esos bienes nacionalizados) cauce regocijo en los mercados, pero es ingenuo pensar que el fondo de ese reconocimiento sea el crecimiento de nuestro país”.

En el mismo tono respetuoso pero directo, Cuarón le pide a Peña Nieto que precise “cuánto bajarán los precios del gas, gasolina, combustóleo y energía eléctrica” y que diga qué otros beneficios se esperan en favor de los mexicanos y en qué tiempo. Pregunta “qué afectaciones específicas habrá al medio ambiente con prácticas de explotación masiva”, qué medidas se adoptarán para protegerlo y quién asumirá la responsabilidad por derrames o desastres.

Con la entrada de las transnacionales al sector energético, Cuarón pregunta cómo se evitará la corrupción en gran escala, como se impedirá la injerencia de las transnacionales en los procesos electorales y las presiones que suelen ejercer. ¿Cómo asegurar que la reforma incremente la productividad de Pemex si no se enfrenta el problema de la corrupción sindical?, y, si ya Pemex no hará el aporte que hacía al presupuesto nacional, Cuarón pregunta, “¿cómo se cubrirá dicho presupuesto?”

El célebre director de cine recuerda la quiebra de las finanzas públicas de 1982 y “las reformas discrecionales y opacas de tiempos de Salinas de Gortari, buenas para las manos privadas pero dudosas para los consumidores”. De ahí que deje sobre el tapete otra interrogante: “¿Qué nos garantiza que esas experiencias, que han ahondado los abismos sociales, no se repitan? Usted y su partido —le dice a Peña Nieto— cargan con la responsabilidad histórica de estas reformas…”.

Son las preocupaciones de un artista y ciudadano que, sin proponérselo, habla por la mayoría de los mexicanos.

                *Periodista y autor de Milenios de México

                hum_mus@hotmail.com

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