Diálogo entre PANcrasio y PRImitivo

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Humberto Musacchio 19/12/2013 05:55
Diálogo entre PANcrasio y PRImitivo

La reforma energética nos ha llenado de una enérgica energía, ¿no crees, mi buen PRImitivo?

—En efecto, PANcrasio, pues ahora contamos con la aprobación de Wall Street, del Journal, de Exxón, Chevrón y cuanto camión...

—Vuelven los viejos y buenos tiempos precardenistas. En una sola sesión exorcizamos al país de un terrible fantasmón ideológico. Ya no correrá más el petróleo por nuestras venas. Nos hemos liberado del embrujo nacionalista.

—Sí, PANcri. Hemos arribado al reino de la libertad de empresa. Ahora todo el que tenga algunos miles de millones de dólares podrá extraer el oro negro, bañarse en él y hasta restregárnoslo en la cara por no habernos desembarazado antes de nuestro rancio nacionalismo.

—Tenemos, mi estimado PRImi, un Congreso que, salvo los díscolos de siempre, es del todo republicano, por su semejanza de ideas y procedimientos con el Partido Republicano, el de allá arriba.

—¿Acaso hay partidos en el cielo, PANucho?

—Por supuesto que no, en el cielo las cosas son como deberían ser en México: sólo hay una voluntad, un poder, una verdad. Cuando digo “allá arriba”, me refiero al país que está encima de México.

—Se oye tan feo eso de “encima de México” que en vez de PRImitivo dan ganas de decirte PRÍapo…

—Ah, mi PANecillo azul, compararme con aquel dios es un honor, pues la Reforma Energética es un ejemplo de fecundidad. Vamos a multiplicar lo que se hacía en Pemex. Ahora, en vez de un sindicato corrupto, vamos a tener varios y las transnacionales van a potenciar las tropelías de nuestros funcionarios ladrones. ¡Viva la libre competencia!

—Sí, y viva también la inconsciencia, porque si nos ponemos a pensar en lo que se nos viene, acabaríamos muy preocupados por el país y por nosotros, que ya no tendremos a la Gran Nodriza fiscal.

—No, pero tendremos más empleos, aunque las transnacionales aparten los mejores para sus técnicos y administradores.

—Porque son los que saben, pues aquí es puro naco, puro macuarro, my dear PANcry. Ahora van a venir unos hombrones blancos y barbados a decirnos cómo manejar nuestra riqueza.

—Mejor que eso, mi PRÍncipe. Serán ellos quienes manejen nuestra riqueza, quienes la aprovechen, porque el mexicano es flojo e inepto.

—Así es, PANelo, y la gasolina y el gas serán más baratos porque es bien conocido el espíritu filantrópico de las transnacionales, que seguramente estarán dispuestas a regalarnos hasta a sus hermanas, todo con tal de hacernos el favor de sacarnos el petróleo.

—Sí, porque es ahora o nunca. No podemos dejar que se nos pase la oportunidad. No nos perdonaríamos dejar para mañana lo que las firmas extranjeras pueden llevarse hoy, porque urge deshacernos de esa riqueza. ¿Qué tal si se echa a perder, si se pudre ahí en el fondo de la tierra?

—Celebro tanta coincidencia, querido PANuchín, pero hay algo que me preocupa, y es que nuestros diputados y senadores no hayan leído los textos que aprobaron.

—Tampoco los leyeron los diputados locales, pero no vamos a resolver ahora el analfabetismo de los políticos. Lo importante es que entramos a una nueva era. Estamos viviendo un emocionante acercamiento con el mundo civilizado. El Estado mexicano será cada vez más libre y asociado con el poderoso vecino del norte, como Puerto Rico. ¿O qué, preferirías que nos asociáramos con Belice o con Guatemala?

—Por supuesto que no, y en vez de guardar improductivamente nuestras riquezas, hay que dárselas al más fuerte, dejar que nos penetre y nos saque lo que quiera. En suma: hacernos uno con él… Digo, con el perdón.

                *Periodista y autor de Milenios de México

                hum_mus@hotmail.com

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