Irma Dorantes

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Gustavo A Infante 29/03/2014 00:00
Irma Dorantes

Una de las grandes satisfacciones que me ha dado esta hermosa labor de ser periodista es poder engalanarme y disfrutar de grandes y entrañables entrevistas que he realizado para el programa En Compañía de... no llevo bien la cuenta, pero considero que son más de 300 entrevistas, y con el corazón en la mano y con toda la honestidad  puedo jurarles que la entrevista que tuve con Irma Dorantes es la mejor que he realizado, porque fue una plática que logré después de muchas negativas. En ese momento no sabía por qué la actriz se negaba a dármela, le rogué hasta que por fin me dio el sí. No podía creerlo, era un sueño hecho realidad. Llegó el día, fui a Cuernavaca, Morelos, donde vive, me encontré a una señora bellísima y con esos ojos enormes y brillantes que siempre la han caracterizado. Fue una tarde que no olvidaré porque la entrevista fue divertida, conmovedora, sincera y hasta dolorosa, tanto que hubo un momento en el que me quedé con un nudo en la garganta. Eso nunca me había pasado, lo experimenté por primera vez, pensé que una hora de entrevista era suficiente, pero cuando se cumplió la hora apenas estábamos tocando el tema de cuando tenía 15 años, así que tomé la decisión de que se hiciera en dos partes: este domingo es la primera entrega, platicamos amplio de su infancia. Nació en Mérida, llegó al DF cuando tenía tan sólo dos años, sus padres se divorciaron y su abuela murió, su madre rentó un terreno en la colonia Morelos donde vivían y lo rentaba como pensión para autos. Gracias a eso se mantenían. Recuerda con añoranza que su madre la llevaba a la XEW donde comenzó cantando para niños, tenía mucha necesidad y le pagaban cinco pesos por ganar un concurso. Fue muy humilde cuando era niña, su mamá manejó su carrera hasta que se casó, ahí entramos a un punto muy sentimental para la actriz, porque es cuando conoce a Pedro Infante, su gran amor. Dice que él fue su primer novio, su primer beso, el primer hombre en todo. Conoce a Pedro cuando sólo tenía 13 años en la película Los tres huastecos. Ella no tenía ni idea de quién era ese señor. Cuando tenía 15 años él la eligió para que trabajaran juntos, era el gran pretexto para comenzar a cortejarla sin imaginarse que nunca más se separaría de ella. La llenaba de atenciones, de detalles, era un caballero, siempre la trató como una reina. Cuando iba a festejar la fiesta de sus 15 años, Pedro se enteró que le iban a hacer una comida. Recuerda ese día como si hubiese sido ayer, la sorprendió como nunca antes cuando llegó y le regaló un piano que sigue conservando. Era inevitable no enamorarse de un hombre así no sólo por la estrella que era, sino porque era un extraordinario ser humano que siempre estaba ayudando a los demás. A los 17 años toma la decisión de casarse con él, duraron tres años de novios y cuatro de casados. Fue muy feliz, tuvieron una hija, y era uno de sus grandes sueños: formar una familia con él, pero, ¿sabe usted cuántos años tuvieron que pasar para que tuviera el valor de hablar y escuchar la música de Pedro Infante? Esto y mucho más los invito este domingo a las 8 de la noche en Cadenatres Canal 28 En Compañía de...Irma Dorantes.

 

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