Mancera, el salario y el dedo ensalivado

¿Hay una percepción de gestión de gobierno eficiente en qué sustentar un movimiento político tan audaz?

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Germán de la Garza Estrada 19/08/2014 00:00
Mancera, el salario y el dedo ensalivado

Prefiero siempre pensar bien de todo el mundo y esperar a que cada quien se ubique en el sitio que le corresponde.

El doctor Mancera, por ejemplo: ha entrado en ruta de colisión en un tema tan sentido y delicado como el salario mínimo y sus asesores lo siguen empujando hacia el precipicio, “ándele, doctor, usted sígale”. Supongo —bajo el principio enunciado— que la intención es buena: quiere que suban los salarios mínimos porque lo considera justo.

Existe un axioma muy conocido en ciencia política como “el dilema del rey”, que explica más o menos: “Si un gobernante quiere hacer cambios profundos y trascendentales, lo primero que debe hacer es reunir el mayor capital político que sea capaz y restarlo a sus oponentes, ya que aquellos que se verán afectados por el cambio lo combatirán con todas sus fuerzas, mientras que los posibles beneficiarios no tienen estímulos para apoyarlo en la misma medida porque los beneficios no son tangibles aún, y sólo son probables en el tiempo”.

El alboroto que ha causado la propuesta de subir el salario mínimo mediante un método similar al del meteorólogo improvisado que se ensaliva un dedo y lo saca al aire para medir la temperatura, sugiere un cambio mayor, o al menos así se está percibiendo.

Creo, entonces, que si bien la intención del doctor Mancera es buena, sus asesores lo embarcaron en una estrategia muy costosa y de resultados inciertos para él y desgraciadamente para el tema de los salarios mínimos que, de entrada, es un tema federal que repercute de manera directa en la economía nacional, la competitividad empresarial y a los ingresos de millones de trabajadores.

Veamos: ¿Acaso estaba el doctor Mancera en la cúspide de las encuestas?  Difícilmente,  las últimas lo ubican abajo y cayendo. ¿Tenía fuerza política para convocar los consensos necesarios? Lo dudo, al interior del PRD las cosas pintan color de hormiga y su pleito con Marcelo Ebrard implica un serio desgaste.

¿Hay una percepción de gestión de gobierno eficiente en qué sustentar un movimiento político tan audaz? Tampoco lo creo, y además venía de cosechar sonoros fracasos en los que también lo embarcaron sus asesores: la legalización de la mariguana, la promulgación de la Constitución para el DF y el tan controvertido Hoy No Circula reloaded.

¿Por qué entonces ahora lo empujaron a proponer un asunto tan delicado como el aumento del salario mínimo y en condiciones tan poco realistas? ¿Quieren acaso treparlo en las encuestas debido a que viene un proceso electoral y no pueden darle mejor receta al doctor?

Es probable y es lamentable, su equipo empieza a dar tumbos: comenzaron citando que el mínimo podría subir a 100 pesos, luego que a 88, y la semana pasada iba en 80 (veremos a cuanto llega según perciba el dedo ensalivado). ¿Puede esto considerarse como sintomático de seriedad en un tema tan delicado?

Creo que si de veras quieren en el GDF apoyar al ciudadano de a pie, al de clase media y a la capital en general, deberían hacer bien lo que les toca hacer. Tan simple como eso. Es lo mínimo que exigen la ética y la ley al gobernante.

La construcción de la Línea 12; el reiterado reencarpetamiento de la pista del Metrobús; los encharcamientos en el segundo piso del Periférico; los chorros de agua que caen desde tuberías mal selladas o rotas; el sinsentido de la obra —que ya se ve— en avenida Mazaryk; los miles de baches (en realidad ahora es raro hallar tramos de cinta asfáltica sin ellos); sólo por mencionar algunos; todo esto suma a la percepción de un desorden administrativo del GDF que nos cuesta mucho. Dinero que podría usarse para generar riqueza, fomentar negocios y crear empleos que empujen saludablemente hacia arriba los salarios.

Es muy simple: el sueldo —que dicen querer subir— es parte de la riqueza de las familias y de las empresas. Los impuestos y cobros del gobierno sustraen recursos de los salarios y de las ganancias del capital. Que administren mejor nuestro dinero y luego nos ayuden con temas como el del salario mínimo. Pero bien, que los asesores del doctor no le hagan al meteorólogo del dedo ensalivado.

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