Momento de cambios urgentes

Estamos a punto de cumplir dos años de gobierno de Peña Nieto. Las reformas están sobre la mesa. Estas, por sí mismas, no significan más que papel.

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Francisco Zea 01/09/2014 01:38
Momento de cambios urgentes

Fuera de lugar, como siempre pasa, las declaraciones de un expresidente cuando termina su periodo. Me queda claro que las reformas que propuso Calderón eran tan necesarias como las del presidente Peña Nieto. Por la oposición del PRI y del PRD, a quienes no les concedió las caras prebendas que pedían, no le fueron aprobadas. Resulta ridículo el decir: “Yo con eso hubiera cambiado al país”. La realidad es que se ha ganado el revire de todos los actores políticos. El que más suavecito lo ha tratado le dice que le faltó habilidad política. Calderón abusó de su desconfianza. Su principal debilidad: no le creía a nadie, en nadie tenía confianza, más que en un círculo íntimo que resultó, por decir lo menos, incompetente, y algunos medio rateros; personajes tales como la Sota, que de un momento al otro utilizaba relojes Audemars Piguet, de 40 mil dólares, y bolsas de más de diez mil dólares. Y esto no lo digo por una investigación muy profunda, sino por que así se presentó a explicarnos a un grupo de comunicadores las vicisitudes de las concesiones con MVS.

Si no logró las reformas, a un expresidente le va bien callar. Un expresidente que, como decía en líneas anteriores, no supo despegarse de sus amigos, con los que pretendía gobernar al país. Pero que hicieron un gran daño porque ninguno de ellos se atrevía a decirle nada que no le gustara al energúmeno. Sus cuates sólo seguían sus designios sin discutir, sin dudar en cumplir hasta sus más mínimas instrucciones. Los Ruiz Mateos, las Sota, los Herrera, los que, siendo gente pensante, perdieron la dignidad lamiendo los pisos que recorría el pequeñajo furibundo. Una lástima. La falta de cataplines debería de ser declarada una enfermedad tan seria como el ébola. Si no concretó las reformas, se debió a la muerte de Juan Camilo Mouriño, el único de sus colaboradores con pantalones y capacidad de negociación y a su soberbia, que se transformó en falta de operación política.

Estamos a punto de cumplir dos años de gobierno de Enrique Peña. Las reformas están sobre la mesa. Estas, por sí mismas, no significan más que papel. Hay que ponerlas en práctica y para ello se necesitan dos cosas principales. Primero, voluntad y presión política por parte del jefe del Ejecutivo. Todos los factores reales del poder a los responsables de operarlas y un férreo compromiso de combatir a la corrupción, que es sin duda el principal enemigo de que las reformas en papel se conviertan en beneficio para los mexicanos.

A dos años de gobierno, el presidente Peña Nieto tiene que darse cuenta de que es momento de desechar del gabinete a los amigos que no han dado resultados. Hoy es claro que Peña Nieto y su gobierno son llamados por la historia, y esa señora no contempla escribir en sus páginas a incompetentes que no contribuyeron al real cambio del país.

He leído cualquier cantidad de columnas y opiniones al respecto de quienes deberían de ser substituidos. Me queda claro que el Presidente es pragmático y sabe bien qué debe de hacer. También me queda claro es que los cambios urgen. Porque el grave problema que hoy se enfrenta es que el gobierno de Peña ya no tiene ningún pretexto para convertirse en el más importante de la historia moderna de México. No hay falda ni pretexto en dónde esconderse ni al cual invocar. 

Al igual que fue firme y contundente en Michoacán, en donde no le tembló la mano para designar a quien fuera a poner orden a la entidad asolada por el narco, el crimen organizado y la complicidad de las autoridades con los capos, tiene que ser firme para hacer algo en Oaxaca, el único estado que se ha pasado por el arco del triunfo la Reforma Educativa, con un gobernador que es más complaciente con los delincuentes integrantes de la Sección 22 del sindicato magisterial, que un padre con cargo de conciencia con una hija que entregó a un prostíbulo. ¿Hasta cuándo van a seguir tolerando la falta de cataplines del gobernador oaxaqueño, que de verdad causa pena ajena?

En el estribo.- Manlio Fabio Beltrones, líder del PRI en San Lázaro, ha hecho un recuento de lo aprobado al día de hoy: 27 reformas constitucionales, 28 nuevas leyes, 269 modificaciones y 19 decretos que, sumados, dan un total de 343 ordenamientos. Dice el sonorense que esto no significa que la legislatura trabaje menos; por el contrario. Como resultado de la plenaria de diputados del PRI y PVEM, llegaron al acuerdo de entrarle a los más de mil dictámenes pendientes en comisiones, además del presupuesto 2015. Así que Beltrones está muy enfocado al trabajo que viene. La glosa del Segundo Informe de Peña, el presupuesto y muchos pendientes no pueden ser dejados de lado.

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