Dejemos de decirle bullying al delito

Tenemos que ser muy claros: una cosa es el acoso escolar, que ha existido desde tiempos “inmemoriales”, y otra muy distinta es un crimen.

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Francisco Zea 26/05/2014 01:11
Dejemos de decirle bullying al delito

La modernidad es tan increíble, que nos lleva a la estupidez. Inventamos un nuevo terminajo mamila para disimular los delitos cometidos la mayoría de las veces por menores de edad, el famoso “bullying”. Tenemos que ser muy claros: una cosa es el acoso escolar, que ha existido desde tiempos “inmemoriales”, y otra muy distinta es la comisión de un delito enmascarado en esta conducta violenta de un niño o niña. Las razones de la violencia son otra cosa y más adelante las analizaremos. Pero hay una línea muy clara entre el acoso y la comisión de un delito castigado como tal en el código penal de cualquier entidad. Es claro que la crueldad de los niños es inconmensurable. Que las palabras lastiman como cuchillos afilados. Pero es distinto decirle cuatro ojos a un niño a estrellarlo contra una pared. En el reciente caso de Héctor, el pequeño que a raíz de los golpes tuvo muerte cerebral es aun más patético porque estaba una maestra junto, a la cual le pareció que no debía de intervenir porque después del primer porrazo el niño pidió más. Una respuesta por demás patética. Pues si jugaban a aventarse del balcón también lo hubiera permitido. Dicen algunos que tiene que ver con la falta de preparación del magisterio. No coincido. El sentido común no lo enseñan en ninguna normal, en ninguna universidad. Lo que está pasando tiene que ver con la indolencia; en que estamos verdaderamente olvidando el dolor de los demás; en que la violencia está siendo ahora la nueva distracción nacional.

Recuerdo con precisión cuando vi a mi primer muerto. Fue por atropellamiento en la Calzada Ignacio Zaragoza, una avenida que ostenta un récord macabro, el de más muertos por atropellamiento del mundo. Hoy, si hablamos con cualquier niño, los muertos son parte de su panorama común: los ven en la televisión, en el periódico escuchan de ellos, en la radio; los ven en la esquina en charcos de sangre e infinidad de casquillos de arma de fuego alrededor. Están perdiendo la capacidad de sorprenderse por la muerte, que, como diría Sabines, es tan definitiva como terrible. Carlos Monsiváis decía que los humanos tenemos un pacto de olvido con la muerte, porque es tan tremenda que no podríamos vivir con su sombra. Pero hoy en día la muerte es nuestra compañera. No nos parece fuerte, le perdimos el miedo y el respeto.

En nuestro país 65% de los niños ha sufrido algún tipo de violencia, y lo más patético es que de ese total 70% lo ha vivido en el lugar en que deberían de estar más seguros, en su propia casa.

La violencia se está filtrando de las casas a las escuelas. Los niños se están convirtiendo en tiranos protegidos por la modernidad; por la falta de derecho a la corrección de los maestros y los padres. Ya no se puede dar un tortazo bien dado. Sin abusos. Pero el derecho a la corrección de los alumnos se ha reducido ante las tendencias de protección a los menores. “Una nalgada a tiempo salva una vida” es un axioma que se ha quedado en la antigüedad. Los tiranos de casa ejercen su imperio en la escuela y en el barrio. No soy partidario de la violencia pero sí de la disciplina.

Lo que me queda claro es que si se comete un delito se debe castigar; en el tutelar, para que el imperio de la ley se aplique. Para que, aunque sean niños, si se puede decir eso, entiendan que una conducta violenta se castigará. La impunidad es nuestro peor cáncer y también tiene que ver con la violencia rampante que también se está entronizando en las escuelas.

El presidente del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, Manuel Hallivis Pelayo ha tratado de dignificar las salas regionales. Pero resulta que uno de los magistrados de las salas regionales, David Jiménez, se ha dedicado a dilapidar esa confianza y a ganarse enemigos. Tanto en su propia sala como en la regional. Llegó a senador y quería ser gobernador, pero su ambición desmedida lo ha llevado al odio de sus pares.

En el estribo.- Importante saber si el director del IMSS sabe que el director de Desarrollo e Innovación Tecnológica tiene todo planeado para que se adjudique a la empresa Voz y Datos (VPN) un contrato millonario y de esa forma soltar al banco parte de esta empresa y luego asegurar una liquidación millonaria. Con cuidado, que del plato a la boca se cae el negocio millonario.

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